miércoles, 28 de noviembre de 2007



¿HAY UNA ÉTICA UNIVERSAL?
La Universidad de Harvard está estudiando la hipótesis de que, independientemente del momento histórico y lugar en el que hayamos nacido, todos los seres humanos tengamos un sentido moral innato.
Si esto es verdad, los más de 6.000 millones de habitantes del planeta reaccionaríamos de manera previsible ante dilemas morales, sin importar la cultura o religión de origen.
Tenemos dos hipótesis para explicar cómo un individuo decide si un acto es bueno o malo:
-La hipótesis tradicional: señala que nos basamos en razonamientos conscientes relacionados exclusivamente con nuestra cultura concreta. Por ejemplo, supongamos que mi amigo Víctor me dice que va a matar a Manuel, a quien yo no conozco, porque le está chantajeando. ¿Avisaré a la policía? Ante este dilema, y según esta hipótesis, un italiano podría decir que sí, un chino que no, un católico que sí, un musulmán que no...etc.
-La hipótesis que está en estudio: señala que la decisión sobre la bondad o maldad de un acto se toma en base a intuiciones inconscientes que habitan en todo ser humano. Ante el anterior dilema, se supone que todos los encuestados (el italiano, el chino, el católico, el musulmán...etc.) dirían lo mismo.
Si quieres colaborar con la Universidad de Harvard en su investigación, acude al siguiente enlace:
http://moral.wjh.harvard.edu/
Allí, se te invitará a que realices una encuesta de 10 minutos basada en tres dilemas morales. ¡Es entretenido, te pone a prueba y ayudas al desarrollo de la ciencia!

1 comentario:

Perreti dijo...

Breve pero peliaguda entrada; ¡menudo dilema plantea! A mi entender, no existe una moralidad universal, ya que creo firmemente que en la forja de la conciencia moral intervienen tanto la genética como el ambiente, e indudablemente, parte del ambiente, entre otras, es la cultura en la que el sujeto está inmerso.
En consecuencia, mi opinión es que la moralidad de las personas no es universal, y variará en la medida del lugar que el individuo desarrolle su existencia, sin perjuicio de que la individualidad de cada uno pueda hacerlo diferir de la mayoría.
A modo de ejemplo podría decir que en aquellos lugares donde la pena de muerte no existe, seguramente la mayoría de la población se encuentra en contra de esta medida, mientras que en determinados lugares donde tal pena sí esté instaurada, posiblemente las respectivas proporciones de población a favor o en contra, difieran de aquellos países donde no lo esté.
La circunstancia de que las opiniones a favor o en contra al respecto en cada sociedad, no sean del total de la población, vendrían a ratificar en cierta medida la dimensión individual por la que también interviene el componente personal (o genético) en la constitución de una conciencia moral.