sábado, 22 de diciembre de 2007

HA NACIDO UN ALMA

¿Cuándo nace un alma? ¿Cuándo se puede decir que un alma que no existía sobre la faz de la Tierra ha comenzado su andadura en la historia humana?
Me hago estas reflexiones a raíz de las últimas noticias sobre el aborto que han aparecido en España.
En concreto, dos han sido los puntos de interés: en primer lugar, la detención de personal sanitario que llevaba a cabo abortos ilegales en clínicas clandestinas. En segundo lugar, y como consecuencia de lo anterior, la posibilidad planteada por algunos partidos políticos de cambiar la actual ley sobre el aborto en España.
No pretendo con estas reflexiones tanto responder interrogantes como plantearlos. Entre otras cosas, porque no tengo un posicionamiento personal excesivamente claro acerca de la moralidad o no del aborto. También me surgen muchas dudas, incluso más, en el dilema que es el primo hermano del aborto: el uso de células madre embrionarias para la investigación médica y la fecundación in vitro.
En España rige, en materia de aborto, una ley de 1985 que es de las menos permisivas de Europa. Es ésta una ley de supuestos, es decir, que permite el aborto en ciertas circunstancias (en nuestro caso: violación, graves defectos físicos del feto o peligro grave para la salud de la madre) y con unos períodos determinados para cada supuesto (12 semanas, 22 semanas y sin límite, respectivamente).
En otros países de nuestro entorno, la ley es de plazos, permitiendo así el aborto libre hasta una semana concreta de embarazo (por lo general, se permite el aborto libre dentro del primer trimestre.)
Francamente, si me lo hubieran preguntado hace dos semanas, yo habría jurado que aquí teníamos una ley con aborto libre hasta cierto límite temporal y, o estoy muy engañado, que todo puede ser, o pienso que en la práctica es así.
Ante el anuncio por parte de algunos partidos de la izquierda de que se iba a cambiar la actual ley de supuestos por otra de plazos, la Iglesia Católica ha protestado, por ese no tener que esgrimir ningún motivo para abortar.
Sin embargo, pienso que, en caso de tener que elegir obligatoriamente entre una ley de plazos y una de supuestos, es más coherente la primera. La ley de supuestos está diciendo que si un niño es fruto de una violación, tiene el estatus moral de persona con derecho a la vida a partir de la semana 12 de gestación. Sin embargo, si éste u otro feto presenta defectos físicos graves, un estatus moral que ya se le había concedido es revocado. Se me podrá decir que es por su bien, pero no ha sido consultado, y sin embargo a personas ancianas que desean la eutanasia se les niega, por muy graves que sean sus defectos físicos. Resumiendo, la ley de supuestos no me parece lógica ni coherente.
Es sin embargo mucho más lógico señalar un momento temporal de desarrollo del feto a partir del cual adquiere un estatus moral que incluye el derecho a la vida de manera irreversible. No me meto en cuándo establecer ese límite temporal, hay gran variedad de opiniones al respecto, y doctores tiene la Santa Iglesia y la Santa Medicina para determinarlo con tino. En lo que me interesa hacer hincapié es en que se debe fijar un momento a partir del cual la vida sea intocable, sin valer que en el supuesto A el derecho a la vida empiece en la semana X y en el supuesto B empiece en la semana Y.
Todo lo que acabo de decir no significa ni mucho menos que yo esté a favor del aborto. Tampoco estoy en contra. Me parece un tema muy complejo moralmente.
La Iglesia Católica argumenta que en cuanto se unen la célula espermatozoide y la célula óvulo, aparece una nueva entidad con un ADN único. Algunos neurólogos no le dan a esto ninguna importancia, pues según ellos aunque el ADN sea único, no deja de ser un conglomerado de células sin alma. Para estos neurólogos, el nacimiento del alma está relacionado con la aparición del sistema nervioso.
Hay que precisar aquí que hasta hace poco tiempo el alma se consideraba algo inmaterial que se alojaba en algún lugar del cerebro y ejercía desde allí su control total del individuo. Las investigaciones recientes sin embargo no encuentran por ningún lado ese alma de origen divino, y la conclusión a la que llegan es que el alma es la conciencia, y ésta emerge de las estructuras físicas del sistema nervioso, se identifica con esas estructuras.
Es por ello que los científicos dan gran importancia al momento en que es creado el sistema nervioso. Se ha determinado que a los 14 días se dan los primeros indicios de configuración de un sistema nervioso en el feto. Hasta los 6 meses ese sistema nervioso no es capaz de defenderse, y es en este momento cuando el feto ya podría vivir autónomamente fuera del vientre materno, aunque con cuidados médicos. Consecuentemente, los científicos se dan un plazo máximo de 14 días para investigar con células madre embrionarias y para desechar embriones dañados para la fecundación in vitro. Piensan asimismo que en ningún caso se puede abortar a partir del 6º mes de embarazo, cuando ya podemos hablar de un ser sensible capaz de responder a estímulos aversivos.
Concluyo ya diciendo que mi posición en este tema es similar a la de Felipe González con respecto a la entrada de España en la OTAN: “OTAN, de entrada no”. Yo lo parafraseo diciendo “aborto, de entrada no”. Felipe acabó siendo un defensor a ultranza de la OTAN, no sé si yo acabaré gritando “Nosotras parimos, nosotras decidimos.” Todo puede ser.
En cuanto a la investigación, recientemente se han conseguido sustituir las células madre embrionarias por células madre provenientes de la piel, lo cual eliminaría el debate moral de raíz. ¡Ojalá esa línea de investigación resulte eficaz! ¡Un quebradero de cabeza menos!

4 comentarios:

Perreti dijo...

¡Cuán complejo es el tema del aborto! Tal es así que, si bien he de confesar que nunca he reflexionado con detenimiento sobre el tema, no puedo pronunciarme con elevado convencimiento en absoluto.
Respecto a la oportunidad del aborto, si en esencia debo asentir la conveniencia moral respecto a la misma consideración de la vida, con ello hago mención a favor de los plazos en contra de los supuestos, mi sentido pragmático también me lleva a pensar lo contrario, valga por ejemplo hasta que punto no se debe consentir el aborto a alguien que ni quiere traer al mundo al ser que alberga, y que ni tan siquiera tiene madurez, apoyos, recursos, etc., suficientes como para asegurar una mínima calidad de vida.
Pero como ya he apuntado, tal como digo me desdigo, ¿pues acaso no es también muy subjetivo el concepto de calidad de vida como para pretender relacionarlo de modo tan inherente a la procedencia, o no, de una vida?
Por otro lado, respecto a un posible pronunciamiento en contra, ¿qué sentido tiene éste cuándo la imposibilidad de realizarlo en España finaliza a menos de dos horas de avión?
Considerar todas las variables en una norma de cara a determinar cuando es procedente y cuando no es harto complicado. Entran en juegos aspectos cuantitativos y cualitativos, la ética y las consideraciones morales juegan un papel determinante. Decir algo con total sentido al respecto queda ahora mismo fuera de mi competencia, lo único malo es que no creo que los encargados de legislar vayan a hacerlo mucho mejor.

nievitas dijo...

A mi también me provoca muchas dudas. Pienso que hay que ayudar a las madres para que no tengan que llegar a esos extremos, puesto que los efectos psicológicos que un aborto produce son bastantes grandes.
Sexualidad responsable, ahora los adolescentes están desembocados
Respecto a lo de las células cargarse a un ser vivo para salvar a otro, pues hombre...

fermín dijo...

Los principios morales del aborto son complejos. No comprendemos por qué vivimos, que somos,...y sin embargo y gente que defiende la vida minúscula.
Para ser práctico iría a lo necesario. Si el niño que viene en camino es necesitado y requerido por sus padres entonces lo normal es tenerlo. En caso contrario no tenerlo.
Tampoco habría que extender esto a los que vivimos tranquilamente, haber si alguien no me va a considerar necesario y acaba con mi vida.
Respecto a los que desean acabar con su vida y no se consideran necesarios, que los dejen morir. Hace falta ser un sádico para no dejar a un moribundo morir con dignidad.

Valle dijo...

Me quedo con la Santa Iglesia Josemi y defender la vida a ultranza, sin entrar en mas consideraciones cientificas siempre que no haya riesgo para la madre o la criatura venga mal y su futuro sea sufrimiento, tenemos una red social que garantiza con dignidad la vida, para mi sagrada desde la concepcion. Es lo que siempre he pensado si se diera el caso de ser padre, pero desarrollas tan bien los temas y algunos casos ponen contra la pared a cientificos, gobierno e iglesia que uno pinta poco.