miércoles, 5 de diciembre de 2007

N.M: NECESITAMOS MEJORAR


Se acaba de publicar el informe PISA 2006, que es un termómetro de la situación educativa en 57 países (los 30 de la OCDE, más otros 27).
Para España, este informe ha supuesto un varapalo considerable, pues nos situamos por debajo de la media de los países de la OCDE (los más industrializados). Especialmente dramática es la situación en comprensión lectora, en la que hemos perdido cuatro puestos desde la última evaluación, situándonos a la cola de los países más avanzados.
Afortunadamente, en Aragón los resultados han sido más satisfactorios: buenos resultados en la escala de ciencias y en la escala de matemáticas (en ambas escalas estamos por encima de la media de la OCDE). Es en la escala de lectura donde, como en el resto de España, tenemos problemas: nos situamos por debajo de la media, aunque bastante cercanos, de los países de la OCDE. Además, hay un alto porcentaje de alumnos (18%) situados en un nivel muy bajo de comprensión lectora.
La primera reflexión que me viene a la cabeza automáticamente es ésta: si en Aragón, que no parece un dechado de virtudes educativas, vamos “sobrados”, ¿cómo irán en otras comunidades como Andalucía, la peor de toda España? No quiero ni pensar lo que será entrar en un aula de Andalucía o Cataluña.
Cito Cataluña porque de un dato a ella relativo extraigo mi segunda reflexión: Cataluña está a la cola de las comunidades españolas. ¡Siempre querida y otrora admirada Cataluña! ¿Quién te ha visto y quién te ve? Vanguardia de la nación española (o naciones, que en eso no me meto), alabada por el mismo Cervantes en su Quijote, y ahora...hundida en el ámbito educativo (¿por culpa de sus dirigentes y sus políticas lingüísticas?).
Por otra parte, hace poco tiempo leí algunas encuestas realizadas a maestros de primaria y profesores de secundaria. Bien es cierto que todas las encuestas deben ser tomadas con cautela, más como indicadores que como realidades. Sin embargo, en estas encuestas los maestros y profesores afirmaban mayoritariamente que la educación española ha empeorado en los últimos lustros, y lo que es más significativo, pensaban que iba a continuar empeorando en los próximos años.
Por supuesto que va a seguir empeorando. En las elecciones de 2008, o a más tardar en las de 2012, el PP accederá al poder y, ¿cuál será una de sus primeras acciones? Pues hacer lo que hizo el PSOE en 2004: cargarse la ley educativa del contrario e imponer la propia. En el caso del PSOE, Zapatero sustituyó la LOCE (Ley Orgánica de Calidad de la Educación) por la LOE (Ley Orgánica de Educación).
Esta variación continua de leyes enloquece el sistema educativo. Los países con mejores resultados en el informe PISA tienen un marco legislativo estable y consensuado por los diferentes partidos políticos.
Los dos grandes partidos a nivel nacional (PP y PSOE) deben imperativamente llegar a un consenso en materia de educación. Ese consenso se plasmaría en una ley con vocación de amplia duración. No puede ser que cada vez que el signo político del gobierno cambia, se cambie también la ley educativa.
Aún con todo, este consenso es necesario pero no suficiente. No se nos puede escapar que la complejidad del sistema educativo requieres soluciones en varios frentes.
De este modo, las familias deben adquirir mayor protagonismo en la educación de sus hijos, no pueden delegar en los maestros y las escuelas la formación integral de aquéllos. Además, el profesor ha perdido prestigio, y los padres se ponen muchas veces del lado de sus hijos frente al profesor. Los padres no pueden olvidar que, sea bueno o malo el maestro, se encuentran ante una autoridad del Estado, en este caso en materia educativa. Por lo tanto, alumnos y padres deben dispensar al maestro el mismo trato que dispensarían a un policía. Así fue reconocido recientemente cuando las agresiones de los padres a los profesores se tipificaron como un atentado contra la autoridad.
En Finlandia, número 1 en educación según el informe PISA, el sistema educativo se basa en el ya nombrado prestigio de los profesores y en la adecuada formación de éstos.
Pienso que, en nuestro país, es precisamente la baja formación de los maestros y profesores la que los desprestigia ante la sociedad. La formación de los maestros de Primaria debe ser más exigente, y los profesores de secundaria deben tener amplios conocimientos psicopedagógicos, además de técnicos.
Por otra parte, no pienso que el problema sea de los niños, aun con la creciente diversidad. Si a un niño se le exige 10, le costará llegar a 10, pero lo logrará. Si al mismo niño le exigimos que llegue a 50, le costará llegar también, pero es muy probable que llegue. En todo caso, si no llega a 50 quizás llegue a 40. Sin embargo, hoy en la escuela se exige poco. Los alumnos pueden dar más de si, no son más tontos que los niños de pasadas generaciones. Con carácter general, si a un niño se le pide que se aprenda una poesía de 30 líneas, le parecerá difícil, pero lo hará. Hoy sin embargo pienso que por si acaso el niño no llega a eso, se le pide que memorice un poema de 10 líneas y listo. Este planteamiento no es correcto. El buen maestro exige a los niños. Exigirá a cada uno según sus capacidades, por supuesto, pero con carácter general el nivel exigido será alto.
Por último, aprender de manera divertida es muy agradable, pero hay que reconocer que hay puntos a los que la mera motivación no llega. En esos puntos, sólo cabe, junto con la motivación, la disciplina y la voluntad.
Resumiendo, nos jugamos mucho con la educación, ni más ni menos que nuestro futuro, y las cosas están yendo francamente mal. Nuestra bonanza económica no se corresponde con el cataclismo educativo. Por ello, debemos invertir más en educación, especialmente allí donde es rentable pedagógicamente: en la formación del profesorado.

1 comentario:

Perreti dijo...

Al cielo clama el bajo nivel académico que demuestra España Pisa, tras Pisa. El país de los derechos, el país de los progres, el país de los democráticos superdemócratas, el país donde nadie tiene la culpa de nada... el país de la pandereta señores, eso es lo que somos.
El tiempo pasa, nuestra economía se desarrolla, pero salvo excepciones puntuales (focalizadas en personas concretas), este país no debe estar sobre la faz de la Tierra, porque demuestra que mucha vida inteligente en él, no hay.
Abordar en un post tan breve el análisis del informe y añadir las que a mi juicio son las claves de nuestro ya consolidado fracaso, me resulta prácticamente imposible de concretar por muy breve y sintético que pretenda ser. Pero en cualquier caso, significar que los datos son pésimos y que este país precisa un cambio ya, y en todos los ámbitos, pues pretender un cambio en educación sin que se de en otros aspectos, es a todas luces imposible, ya que el currículum, tanto en contenidos, como sobre todo en valores, está fuertemente influenciado por la sociedad.