miércoles, 9 de enero de 2008

EL MILAGRO FINLANDÉS

Acabo de leer un reportaje en “El Semanal” sobre la educación en Finlandia.
El autor trata de dar respuesta a un hecho llamativo: en Finlandia el adolescente acaba los estudios con unas notas excelentes, hablando un inglés perfecto y con hábito de lectura (1 libro por semana). En España...casi que no.
Para mejorar nuestro maltrecho sistema educativo deberíamos tratar de copiar a los países mejor colocados en el ranking educativo. En concreto, Finlandia es la máxima potencia mundial en educación.
Es cierto que resulta difícil comparar a España con Finlandia, puesto que factores como la orografía o el clima son completamente diferentes. A veces las diferencias son tan abismales que parece que seamos de otro planeta. Vamos a ver primero las características generales del país nórdico.
Acerca del clima, el invierno es la estación más larga. En el norte (Laponia), el sol brilla durante 73 días seguidos en verano y se oculta durante 51 días en invierno.
En cuanto a la orografía, el país tiene unos 190.000 y aproximadamente 180.000 islas.
La estructura económica es totalmente diferente a la española. Finlandia tiene una economía altamente industrializada, con máximo desarrollo tecnológico. Estado de bienestar, igualdad social e igualdad de oportunidades son tres pilares básicos de su sociedad.
A causa del clima y la orografía, los finlandeses viven en una sociedad muy cerrada. El finlandés medio es responsable y serio, tímido, cortés y reservado. La sociedad tiene una cultura del esfuerzo y de la honradez. Es el país del mundo con menos corrupción. Obviamente no sufren acoso escolar.
Todos estos factores de tipo estructural se alían para influir de manera determinante y positiva en la educación. No es posible que copiemos el clima o la estructura económica finesa, pero sí podemos copiar otros factores más coyunturales. Éstos son algunos que podríamos importar:
· Más intervencionismo para construir un Estado de bienestar fuerte (subir los impuestos a las clases más adineradas) y realizar reformas estructurales (por ejemplo, hacer el mercado de trabajo más flexible). Los impuestos en Finlandia son elevados, impensables en España.
· Invertir sin mesura en educación, tecnología e investigación (incluso aunque haya que apretarse el cinturón coyunturalmente en gasto social). En Finlandia los centros cuentan con todos los avances tecnológicos. Además, la ratio es de 20 alumnos por aula, y el porcentaje de centros públicos es de 97% (65% en nuestra piel de toro).
· Crear una ley educativa a largo plazo, consensuada entre todos los grupos políticos.
· Trabajar la educación en valores, pero con consenso de las fuerzas políticas mayoritarias. Además de ir aparejado con el carácter finlandés, en los colegios del país nórdico se trabajan los buenos modales y el respeto, haciendo mucho hincapié en ellos.
· Centrarnos en ciertas materias clave. Los finlandeses se centran en matemáticas, lengua y lenguas extranjeras (especialmente en las dos últimas). Para las lenguas extranjeras tienen una ventaja, y es que las series y las películas se emiten en su lengua original, sin doblar, subtituladas al finlandés. ¿Por qué no hacer lo propio aquí? Eso de doblar las películas es una peculiaridad española que no se da en el resto de Europa.
· Copiar algunos aspectos pedagógicos finlandeses: clases participativas, duración de las clases de 45 minutos, descansos frecuentes, trabajar el pensamiento crítico (debate, expresión oral...etc.) antes que la memorización, clases extra para los rezagados...etc.
· Concienciar a padres y profesores, para que, con la Administración, vayan todos a una. El 75% del currículo es común para toda Finlandia, y el 25% restante lo fija cada centro con el acuerdo de todos los agentes implicados. El 50% de los padres se consideran los primeros responsables de la educación de sus hijos (en España el 15%).
· Dar prestigio, formación, buenos sueldos y autoridad a los profesores. Es éste el factor señalado por los expertos como clave. En Finlandia los profesores son la élite de la sociedad. Para aspirar a profesor se deben tener las mejores notas. Se tiene en cuenta el conocimiento técnico y el pedagógico (en España prácticamente sólo el técnico).
Como contrapartida, incluso un sistema educativo tan sólido como el finlandés tiene también problemas.
Los alumnos están sometidos a mucha presión. A los adolescentes no les gusta el colegio, lo ven como un trabajo. Muchos alumnos se quejan de que tienen muchos deberes.
Fruto de esta presión son el abuso de alcohol, depresiones y suicidios. No olvidemos no obstante que estamos en uno de los países con menos luz natural del mundo, factor muy negativo para la salud mental.
En definitiva, lo que propongo es que los españoles tengamos el coraje para cambiar la situación actual, tocando todas las teclas necesarias, que son muchas, para salvar la debacle de nuestro sistema educativo actual.

5 comentarios:

nievitas dijo...

Muy buen análisis. La educación es uno de los pilares de la sociedad, y en España se derrumba.
Escribes realmente bien
Saludos

Magia dijo...

Es como si hubiese vivido en una burbuja toda mi vida porque a la orden del día está el fracaso escolar, el buling, la desmotivación, el absentismo escolar.....pero yo no recuerdo nada de esto en mi época...ha cambiado tanto el sistema educativo?

Perreti dijo...

Realmente bueno el artículo Josémi, has sabido combinar documentación e impresiones personales sobre lo consultado en su justa medida. La redacción exquisita, como siempre. Te felicito por todo ello.
Me muestro totalmente de acuerdo con las premisas que bajo tu cabal criterio apuntas como convenientes a importar, matizando al respecto que:
- En España los impuestos gravan sobre las clases más adineradas, que son a su vez las que cuentan con mayores recursos, esto es buenos profesionales bien remunerados que les asesoran en la materia, de cara a realizar la mayor evasión de impuestos. Hay tendencia a definir estas políticas como pícaras, a mí me parecen una sinvergonzonería que constituyen un gran escollo a la hora de dar el paso definitivo para rebasar la barrera que separa el país desarrollado del país desarrollado pujante y modelo a seguir, tipo Finlandia, Alemania, Suecia…
- Invertir en I+D, por supuesto, pero con un aliciente más, que es el de que la minoría (los denominados cerebros) que en esta vertiente a costa de todos son aquí buenamente formados, luego no se vean obligados al exilio profesional.
- Lo de la ley educativa en consenso, sin duda lo primero de lo primero, y mientras no cambiemos la pandereta por el sentido común, difícil lo veo. El aspecto de las ratios de alumnos es importante, pero sin duda, no determinante, pues los “jóvenes" de nuestra edad íbamos a clases de a 40, y no creo ni de lejos que la formación actual sea equiparable a la que nosotros recibimos.
- En lo que a la educación en valores se refiere, ya sabes bien que me canso yo de decirlo. Pero volviendo a lo de la pandereta, apenas hay un atisbo de instaurar algo así con la asignatura de “Educación para la ciudadanía” y casi arde Troya. Pero eso no es lo malo, lo peor es que seguro que los más dispuestos a prestar su tea no tienen ni la más remota aproximación a la idea que subyace a dicha materia.
- Con las materias clave, pues ídem a los valores; especialmente idiomas y nuevas tecnologías.
- Lo de los colegios públicos es para dar de comer a parte, máxime si consideramos las políticas oligarcas, segregadoras y discriminatorias que ejecutan los privados concertados, con el agravante de que hoy en día se sustentan con fondos públicos, a pesar de los cuales siguen actuando con dominio propio y mínima intervención. Del Estado, los euros y punto, muchas gracias.
- En lo que a la dicotomía formación técnica y pedagógica para docentes, y conceptual y procedimental para alumnos, no deja de ser gracioso, por no poner otro adjetivo, ya que en cualquier estudio, investigación o mera conferencia del mínimo prestigio, el pronunciamiento siempre es acorde respecto a la formación en ambos sentidos, si bien, luego en el aula lo mismo de siempre, contenidos, contenidos y más contenidos. Malo es no tomar cartas en el asunto, pero mucho pero es ser consciente de que hay que dar el cambio y seguir sin acometerlo.

María Luisa dijo...

Hola JMiguel.
Muy bueno el artículo.
Pienso, que si todos ponemos algo de nuestra parte, quizas las cosas podrian mejorar. No crees?

Un abrazo.

María Luisa.

fermín dijo...

En mi caso daría una nota media de 5 al profesorado que me ha impartido mi formación, y mi me pongo a mi otro aprobado. Sin embargo creo que falla algo, no me acuerdo de ninguna lectura obligatoria que haya leído, y ahora leo bastantes libros, y no gracias a lo que me hayan fomentado en el colegio. También una vez acabada la carrera, sin tener obligaciones, es cuando empiezo a ventilarme todos los cursos del inaem y paso más tiempo estudiando que antes y es muy posible que haga alguna oposición.
Es un error meter a unos chavales tantas horas en clase. Hay que darles una formación pero no pasarse, siempre lo necesario y no más. Luego que intervenga el libre albedrío y se formen en lo que les de la gana.
Si queremos que los chavales lean, nosotros como amigos o familiares les regalaremos libros inteligentemente seleccionados y allí comenzará su formación y curiosidad por lo aportado por los grandes escritores, los filósofos, la historia, ciencias,…
Los finlandeses se pasan, no hay que forzar tanto. Seguro que consiguen una gran capacidad de resistencia a sufrir, pero no creo ni de coña que sea bueno.