martes, 15 de enero de 2008

Y SERÉIS COMO DIOSES

“Por primera vez, Dios tiene un competidor”, exclamó Pat Mooney, un canadiense crítico con la biotecnología, al conocer los planes de Venter. Craig Venter es uno de los mejores biólogos moleculares del mundo, descifró el genoma humano y ahora está embarcado en un proyecto que pone los pelos de punta: crear vida artificial en los laboratorios. Es el llamado Proyecto Génesis.
El origen de la vida sigue siendo un misterio, un reto, un milagro, incluso para la moderna ciencia del siglo XXI.
Se sabe que la vida apareció en la tierra hace unos 3.500 millones de años (o sea, 1.000 millones de años después de la formación de nuestro planeta).
La vida apareció probablemente debajo de la superficie terrestre y bajo los océanos. Las formas de vida actual más antiguas son microbios que viven a kilómetros de profundidad, auténticos fósiles vivientes (llamados extremófilos, por vivir donde ningún otro ser puede vivir). La biomasa de los extremófilos es mayor que la constituida por la vida en la superficie terrestre y los océanos.
Los científicos aseguran que, aunque antes se pensaba que la vida consistía en mezclar unos compuestos químicos, realmente no es así: no importa la combinación química, sino la organización de dichos productos químicos (lo importante no es el hardware, sino el software). ¿Es este software producto del azar? Parece improbable, y es aquí donde se vislumbra la posible existencia de una inteligencia superior, llamémosla Dios. De hecho, las probabilidades que los científicos asignan a que dicho software sea producto del azar son las mismas que tendríamos de que nos tocara la lotería todos los días durante millones de años. ¡Qué tiempos tan extraños éstos, en los que el comportamiento de la jerarquía eclesial desincentiva la fe, y sin embargo la ciencia puede fortalecer esa fe! Yo doy testimonio de que así ha ocurrido en mi caso, pero esto es tema para otro artículo.
Actualmente se está trabajando en dos direcciones: una, la de crear vida artificial en los laboratorios, y la otra, buscar otros tipos de vida, ya sea en otros planetas ya ¡en nuestro propio planeta! Se piensa que pueden existir aquí formas de vida que se nos hubieran pasado por alto (yo esto no lo entiendo muy bien, la verdad, pues piensan incluso en formas de vida que pudieran carecer de ADN).
Venter afirma que “estamos aprendiendo el lenguaje con el que Dios creó la vida” y que por lo tanto, aunque por ahora la vida auténtica se les resiste, “puede ser cosa de un par de semanas o de unos meses”.
No obstante, ya en 1953 el norteamericano Stanley Miller (en la foto) pronunció idénticas palabras. Miller probó la teoría de su maestro Harold Urey según la cual los orígenes de la vida podrían haber sido disparado por un tipo de energía, como el efecto de los rayos en la atmósfera. Preparó dos globos de vidrio, el primero con aquellos gases que se creía componían la atmósfera de la tierra en sus primeros instantes. El segundo recogía los gases que resultarían tras aplicar al primer globo una corriente de 60.000 voltios. Realizado el experimento, se descubrió que en el segundo globo había... ¡moléculas y aminoácidos orgánicos, componentes fundamentales de la proteína, que se unen, nada menos, que para formar el ADN!
Miller se apresuró a decir lo que hoy dice Venter: “en poco tiempo lograré fabricar proteínas en el laboratorio, primero, y células vivas, después”. Miller vivió unos 50 años más, pero no avanzó ni un milímetro en sus pretensiones.
De hecho, hoy por hoy no sabemos cuál es el origen de la vida. No sabemos si se originó en Marte o en la tierra. Algunos científicos piensan que fue Marte la cuna de la vida, pues durante millones de años las condiciones que este planeta reunía eran mejores que las que presentaba la tierra.
Según esta teoría, la vida habría llegado a nuestro planeta azul gracias a los meteoritos que, provenientes de Marte, llegaron a la tierra. Los microorganismos viajaban congelados en el interior de dichos meteoritos. Al llegar a la tierra, la colonizaron.
Esta teoría viene avalada por algunos descubrimientos científicos, que han detectado en meteoritos marcianos (aún hoy llega a la tierra un meteorito marciano al mes) la presencia de agua extraterrestre, 90 aminoácidos (muchos de los cuales no existen en la tierra) e incluso bacterias fosilizadas.
Las palabras de Venter han podido ser algo precipitadas, y amparadas por medios de comunicación que buscan el sensacionalismo. Otros científicos piensan que jamás crearemos vida auténtica en el laboratorio. En caso de que lo lograra, la nueva vida tendría una cita segura con la gala de entrega de los Nobel, y aún esto sería poco para reconocer un hito de esta envergadura. No obstante, personalmente por una parte me encantaría asistir a un hecho científico histórico pero, por otra parte, parece que hay misterios que es mejor que se mantengan como tales.

5 comentarios:

nievitas dijo...

Para mi la vida es un don de Dios un misterio que debemos de agradecer.
La ciencia podrá avanzar, pero jamás dará explicación al sentido de la vida

Magia dijo...

Admito que las probabilidades estadísticas de que se hayan dado las condiciones idóneas para la vida son ínfimas...sin embargo existen, es por esto que no voy a responsabilizar de ello a un Dios creador, del cuál sí que no hay evidencia alguna de su existencia.Además hay que tener en cuenta que la naturaleza es caprichosa y que no siempre sigue un patrón, hay cambios , modificaciones, adaptaciones que influyen en la evolución..de todas formas sea producto del azar o no existe un universo de cuya observación hemos podido sacar las leyes físicas y químicas que describen como funciona la materia y la energía en este Universo.

fermín dijo...

No comprendemos que es la vida, como vivos pretendemos seguir existiendo y nuestra cualidad humana nos hace pensar, igual también piensan otros animales pero la mayoría de los seres vivos no lo hacen.
Podemos ser el rusultado de la evolución normal de la materia, un monton de sustancias inertes y una fuente de energía y voilá, la vida o el monstruo de Frankeintein.
Tenemos unos genes que se relacionan con unas proteínas, que mutuamente se van seleccionando como en la teoría de la evolución de Darwin para poder conseguir organismos, que los llevan en su interior y les permiten permanecer.
La vida parece como un diseño inteligente, lo mismo que el cuello de la girafa para que esta se alimente de las hojas superiores de los árboles, por lo cual se puede admitir que ha surgido sóla o también que haya intervenido un ingeniero. Este mundo se parecería bastante al de la película Matrix, por eso de ser creados sin saber el porque y todo mientras sigue funcionando. Puede que algún día despertemos y veamos la verdadera reslidad como en la teoría de Platón.

Perreti dijo...

Respecto al hecho de que un día se pueda crear vida en un laboratorio, yo en principio me muestro proclive, entre otras cosas, porque como voy a negar algo sobre cuya tecnicidad y por tanto, probabilidades de posibilidad no tengo idea.
La ciencia avanza a pasos de gigante. La realidad supera a la ficción. ¿Cómo entonces voy a osar decir que nunca se creará vida en un laboratorio?

María Luisa dijo...

Un buen y gran tema.

Dios nos libre de autentica vida en laboratorio. Si fuera así: ¿que seria del hombre y la mujer? ¿que lugar ocuparian en la vida? Y el resto de las especies...

¡Mejor mantener algunos misterios como están!

Un abrazo.