lunes, 11 de febrero de 2008

DARWIN Y SAN VALENTÍN


Darwin y Valentín no se ponen de acuerdo. Hasta ahora, el amor había sido dominio exclusivo de la moral y la espiritualidad, pero recientemente la ciencia ha entrado en su terreno.
Los más candentes avances científicos acerca del amor arrojan una visión alejada del halo de espiritualidad que comúnmente le otorgamos, una visión más prosaica de este sentimiento.
Si consideramos el instinto de fusión como una forma primitiva de amor, éste nacería a la vez que la vida, pues los seres biológicamente más simples ya tenían la necesidad de unirse con otros para aunar esfuerzos y mitigar los peligros provenientes del medio.
A causa de estas sucesivas fusiones, y a lo largo de decenas de millones de años, los organismos crecieron en complejidad, hasta llegar a los primeros homínidos, seres ya casi en la cumbre de la evolución.
En ellos, el instinto de fusión original sufre cambios clave que configurarán la forma de amar de la especie estrella de la evolución (sí, sí, usted y yo en el estrellato por una vez).
Si comparamos la evolución con un mercado de valores, podríamos decir que hubo un punto a partir del cual el valor “amor” comenzó a subir como la espuma.
Nos situamos hace unos cuantos millones de años. Por aquel entonces, como sabrá el amable lector, en la sabana africana no había mercado de valores o Bolsa. En una ficticia sesión bursátil, de repente un tipo habría entrado y habría gritado: “Las crías humanas necesitan más cuidados y atenciones” En ese momento, los inversores habrían comenzado a gritar "compra amor, compra amor" y "vende promiscuidad". El motivo de su revalorización bursátil se explica a continuación.
El amor empezó a ser premiado por la evolución porque las crías humanas necesitaban mayores atenciones y cuidados cada vez. Si un individuo tenía 2 hijos con una mujer, 4 con otra y 3 con una tercera, quizás sólo sobreviviera uno de sus hijos, porque quien mucho abarca poco aprieta, y podría perfectamente dejar a todos sus hijos de la mano de Dios. Sin embargo, si otro individuo que tuviera en los genes ser más fiel tiene 5 hijos con una mujer, probablemente les dé los cuidados oportunos, y podrían sobrevivir todos. Ojo, no digo que la fidelidad vaya totalmente en los genes... aunque en parte sí.
Es decir, que la evolución ha premiado el gen del amor (de un portador se pasa a 5 posibles portadores) mientras que ha sido inmisericorde con el gen de la promiscuidad (un portador sólo ha logrado otro posible portador).
Hubo otro momento en el que la evolución hizo cotizar al alza al amor: con la aparición de la conciencia, los instintos podían ser reprimidos. Incluido el instinto de reproducirse sexualmente. Aquí fue donde el amor tuvo que cortar por lo sano nublando la razón.
Estos servicios prestados por el amor a nuestra supervivencia nos hacen hoy amar como amamos. Lo malo es que más parecen los servicios de un matón que los de un San Valentín, que visto lo visto parece languidecer.
En la próxima entrega veremos qué tiene que decir el campo espiritual de todo esto, y veremos si es posible llegar a un acuerdo de mínimos científico-religioso que defina qué es el amor. Anticipo que en una cuestión no se van a poner de acuerdo: ¿vence el amor a la muerte?
Por cierto, sólo me queda desearles feliz día de San Valentín.

7 comentarios:

John C. dijo...

¿El amor parte de un instinto de necesidad,en este caso por aquello de la reproducción y la perpetuación de la especie?.Puede tener un pase,le concedo el beneficio de la duda y un gallifante de regalo,porque no me imagino a nuestros ancestros zambullidos en el romanticismo más apasionado.

De todos modos,insisto en que el amor es un sentimiento.Y ante eso la ciencia no tiene nada que rascar.Se ponga como se ponga la ciencia,que ya sabemos como es de tozuda.

Magia dijo...

Únicamente el 3% de los mamíferos son monógamos, el resto son polígamos.Nosotros los humanos pertenecemos a este 3% porque el amor que procesamos a nuestras parejas puede persistir en el tiempo, quedando por encima de la atracción sexual(sin amor) que se puede llegar a sentir en algún momento por cualquier otra persona, ya que esta es algo pasajero y controlable .En fin....que el amor no es un invento sino que existe y para más inri se puede demostrar científicamente, y aquí es donde entran hormonas como la oxitocina y otras que tendría que esforzarme para recordarlas......

Jeff W dijo...

Ya he leido su comentario en mi blog,José.contestado queda allí.Vuelva cuando quiera,por supuesto.

Un saludo

Jeff W.

La terapia de Rafaela dijo...

Magia: de ese 3% de mamíferos polígamos, nosotros los humanos no somos todos monógamos, ni se entiende el amor solo en esa dirección, tenemos los musulmanes... también habrá algunas culturas africanas e indígenas de américa que son polígamas. Sinceramente creo que el amor no es monógamo... y que lo que se podrá probar científicamente es un cambio hormonal o de neurotransmisores o de electricidad por nuestro cuerpo... pero el amor más parece una emoción + un sentimiento + una razón +...

Gata Negra dijo...

No me extrañaría nada que el amor naciese por todas esas razóns que la ciencia nos quiere hacer ver. Ahora sigue siendo una necesidad, pero una diferente a la de entonces. También eso ha evolucionado aunque para mi, como que ha evolucionado hacia atrás. Todo sería mas sencillo si no hubiese amor tal y como lo sentimos ahora. No tendríamos la sensación de dependencia de nadie. Y la soledad quizás no pesaría tanto. Es mi opinión.

Magia dijo...

Me he expresado mal...los seres humanos somos potencialmente monógamos pq poseemos vasopresina y oxitocina que al ser liberadas en zonas específicas del cerebro inducen a la monogamia, pero es cierto, a la base bioquímica hay que añadirle el factor genético así como el educacional-ambiental.Hablo del amor entendido como el motor que contribuye a hacer estable una relación, y ya sé que hay muchas relaciones estables que no se basan en el amor...pero no hablo de intereses, hablo de la biología del ser humano.

José dijo...

Gracias por el gallifante, john c, yo, la verdad, tampoco creo que nuestros antepasados celebraran San Valentín precisamente.
Con respecto a lo de la monogamia que discuten magia y rafaela, es verdad que la pura biología actúa para provocar atención hacia una sola pareja, pero no lo es menos que a la biología sólo le preocupa que este "flechazo" dure 7 años (el tiempo de criar unos cuantos infantes)*
A partir de ese momento, la pareja ya no tiene vínculos de unión por atracción sexual y puede disolverse salvo que haya lo que creo que quería apuntar magia, compromiso.
Y con usted, gata negra, cómo no, estoy totalmente de acuerdo. ¿Será algún día la soledad una ventaja evolutiva? Me temo que no, que ser humano es precisamente eso, tratar de huir a cualquier precio de la soledad.

*NOTA: El autor del blog exime cualquier responsabilidad en caso de que el flechazo no dure 7 años.