lunes, 18 de febrero de 2008

¿HAY VIDA ANTES DE LA MUERTE?

Leo de vez en cuando un libro que me regalaron de Jorge Bucay. Se titula “Cuentos para pensar”. Desconfiaba un poco de la lectura, pero el primer capítulo fue una sorpresa positiva, por la información interesante que aportaba.
Pensaba hacer la presente entrada sobre ese capítulo inaugural, pero a última hora veo que el segundo capítulo (el primer cuento del libro) quizás tenga más tela que cortar.
El cuentecillo, que sólo ocupa 4 páginas, trata de un hombre que entra por casualidad y sin saberlo en un cementerio. En las lápidas, junto al nombre de cada difunto, pone el tiempo que vivió. Conforme observa las lápidas, ve que todos vivieron poco tiempo: Fulano, vivió 5 años 8 meses 2 semanas y 1 día; Mengana, vivió 8 años y 1 mes; Zutano, vivió 10 años 3 meses 1 semana y 2 días.
Cuando el visitante comprobó que ningún período de tiempo superaba los 11 años, creyó que era un cementerio de niños, y se echó a llorar. Sin embargo, pasó por ahí un lugareño que le aclaró las costumbres del lugar: cuando un joven cumplía 15 años, se le daba una libreta para que la llevara al cuello y anotara allí los momentos “en los que de verdad había vivido”, en los que había disfrutado de un amor, una sonrisa, una amistad, una puesta de sol...etc. Luego, al ser enterrados, se suma el tiempo de sus libretas en el que han vivido y se escribe en la lápida.
Este cuento es bonito, pero creo que no refleja la esencia de la vida, y puede llevar al error a quien crea que así es.
A Schopenhauer este cuento le habría repateado las tripas, porque para él lo bueno es efímero, flor engañosa de un día, mientras que lo malo es lo real y auténtico. Por lo tanto, no hay que afanarse en conseguir lo bueno, sino en evitar lo malo y todo peligro que nos lleve hacia lo malo. En el ejemplo del cuento, Schopenhauer habría escrito en las lápidas lo real: cuánto tiempo sufrió. ¿Por qué escribir algo que no es real sino ficticio como los momentos gozosos?
Ni siquiera yo soy tan pesimista como el filósofo alemán, pero me sirve de apoyo para lo que quiero decir. Y esto es que en la vida, no hay que contar sólo los momentos de bienestar o placer. Esto lleva hoy en día a confusión peligrosa. Lleva a la búsqueda del placer como valor estrella. Está muy bien el placer, pero en la vida hay algo más que momentos de bienestar: hay momentos para derramar amargas lágrimas de desamor, para velar el cuerpo sin vida de un familiar, para consolar a un amigo, para guardar cama por una enfermedad, para pasar noches en vela cuidando de nuestros retoños...etc. ¿Acaso no son éstos también momentos vividos, momentos de calidad, no desperdiciados?
Luego, la gente dice que la felicidad no existe, o que es muy efímera. ¡Hombre, si queremos estar todo el día embriagados de placer o profundamente enamorados, yo también estoy de acuerdo en que la felicidad es efímera!
Lo que pasa es que yo no concibo la felicidad así. Tengo que decir que hablo de oídas, porque cuando era feliz no podía pensar sobre la felicidad (doblemente feliz, pues), y ahora ya mucho tiempo ha que pasó por estos lares ese bendito sentimiento.
Pues eso, que la felicidad no es estar todo el día en el Nirvana. Recuerdo que en la facultad se nos pidió en una asignatura de Psicología que ordenáramos diez valores por orden de importancia. Yo, sin afán polemista, coloqué el placer en el lugar décimo. Vale, quizás me excedí un poco al colocar valores como la popularidad por delante, pero la filosofía que subyace allí me sigue siendo válida hoy. A saber, cuando uno está autorrealizado, con autoestima, con sensación de poder para controlar las cosas de su entorno... aunque no haya un motivo fuera de lo rutinario para ser feliz, se es feliz.
O sea, que se puede ser feliz una vida entera aunque hayas tenido pérdidas de seres queridos, desamor, enfermedad...sucesos normales en la vida que también forman parte de la misma. Se pasa a ser infeliz cuando estos últimos factores no son compensados por los otros factores positivos.

6 comentarios:

Magia dijo...

Yo entiendo la felicidad en conjunto, es decir, el que vaya surgiendo algún que otro revés no es la causa de que uno sea menos feliz, sí podrá contribuir a que uno se encuentre en algún momento con menos humor, pero la felicidad es algo más que un estado en un momento determinado, es la suma de nuestras vivencias y la satisfacción que ello produzca.
Una osadía por mi parte intentar definir la felicidad, esto es algo que se siente sin más...

John C. dijo...

En realidad algunos entendidos dicen,o creen que la verdadera vida empieza tras la muerte.Que aqui estamos de paso,de aprendizaje....en fin,es una posibilidad que yo comparto.eso suponiendo que su entrada vaya de esto ya que yo opino en esta ocasion por el título.

disculpe que no profundice mas en la entrada suya,muy buena como siempre-y yo no regalo elogios pq si-,pero ahora me pilla apurado.

Perreti dijo...

La felicidad no es cosa de un momento puntual, sin perjuicio de que uno pueda sentirse así momentánemente. Cuando uno habla de felicidad habla de un compendio.
Si tuviera que vender el ser feliz a nivel comercial, creo que un buen eslogan sería el decir "Ser feliz es un estilo de vida". Ello incluye momentos buenos y malos, éxitos y fracasos, esfuerzo y desidia, suerte y ceniza, amor, desamor, pasión, calabazas, una mirada, un desprecio...
La felicidad a veces viene por sí sola y a veces no, pero lo que sí creo que es seguro, es que hay que hacer por ser feliz, pues de lo contrario, seguro que circunstancias que para un gran grueso, y no estoy hablando de un señor gordo, pueden ser motivo de alegría y satisfacción, tal vez pasen de largo por nuestra vida sin pena ni gloria.

Gata Negra dijo...

Estoy de acuerdo, puedes decir que has sido feliz, si en resumen la balanza pesa mas de ese lado. Ser feliz, no es un estado continuo.

Lo "malo" es la imagen que nos dan de lo que es ser feliz, tener una casa grande con jardin, un buen coche, la parejita (en cuanto a hijos) y un perrito...etc. Es como lo de la belleza, si no tienes cuerpo 10, no eres guapa/o. Y eso no es cierto, pero crea la falsa idea de lo que es la felicidad.

:)

La terapia de Rafaela dijo...

Estimado José: "cuando uno está autorrealizado, con autoestima, con sensación de poder para controlar las cosas de su entorno... aunque no haya un motivo fuera de lo rutinario para ser feliz, se es feliz". A esta frase que pones en tu blog le añadiría también como la persona se toma las cosas, ante las dificultades de la vida cómo reacciona, si ante una injusticia, enfermedad de un ser querido, sabe enfrentarse a ello, y no queda hundido, deprimido y tocado sin la capacidad de reacción para superarlo y ayudar a los que están a su alrededor, entonces estaríamos entre la gente más positiva y la que lo ve todo negro (¿estos últimos serán felices?)
abrazo

José dijo...

Vaya, me han pillado a contrapié, en este tema esperaba fuertes disensiones y veo que todos estamos de acuerdo. Poca empatía tengo, porque en el tema de medir la capacidad de amor esperaba el consenso y me crucificaron.
Rafaela, tenía en mente durante toda la entrada eso que usted dice, pero al final no lo "coloqué" en ningún lado. Le agradezco por lo tanto ese apunte que comparto en un 100%.
Por último, gracias john c. por el piropo a mis entradas.
¡Saludos a todos!