viernes, 1 de febrero de 2008

LOS NIÑOS SON DE MARTE, LAS NIÑAS DE VENUS

Aparecía ayer una noticia según la cual en los Estados Unidos comienza de nuevo la moda de la educación con distinción entre sexos. De este modo, se dividiría entre colegios o institutos para niños y colegios o institutos para niñas, o bien en un centro mixto se separaría a los niños y a las niñas en determinados momentos, para diversas actividades o materias.
Antes de lanzarnos a la feroz crítica de lo que a simple vista parece retrógrado, debemos reflexionar acerca de si existe una razón (o razones) pedagógica que respalde la escuela con diferenciación sexual.
Veamos qué dicen los defensores de la propuesta: los defensores afirman que niños y niñas no tienen las mismas necesidades educativas, no procesan de manera igual la información y se comportan de distinta manera. Vamos, en palabras de Punset, que el cerebro tiene sexo, y que por lo tanto habrá que darle un tratamiento educativo diferente (esto último ya no lo dice Punset, a Dios lo que es de Dios y al césar lo que es del césar).
El increíblemente extendido mito de que hombre y mujer son además de iguales (legalmente), idénticos (en funcionamiento cerebral, aptitudes...etc.) está alimentado por un feminismo y una progresía mal entendidos.
Hombres y mujeres sí son iguales legalmente (o deberían serlo). La realidad sin embargo demuestra que el funcionamiento cerebral es diferente en hombres y mujeres, y así, por ejemplo, es cierto que los varones se manejan mejor al trabajar con sistemas (meteorología, máquinas...etc.) mientras que las mujeres son más hábiles al tratar con emociones.
Además, el éxito académico que en mayor proporción obtienen las niñas y las jóvenes parece deberse al mayor uso en las escuelas de la palabra (oral o escrita), mientras que la imagen, más manejable para los niños varones, no se usa apenas.
Los enemigos de la coeducación tienen pues razón al afirmar que los niños no tienen las mismas necesidades educativas que las niñas. Pero ahora yo me pregunto: ya metidos en harina, ¿por qué en vez de hacer una distinción niños-niñas no hilamos más fino y dividimos atendiendo al proceso de aprendizaje en cada sujeto?
Que las diferencias cognitivas niño-niña existen, pero no individuo a individuo, sino en promedio. Es decir, que puede ser y es que un niño “A” muestre un mayor dominio de la palabra y las emociones que la niña “B”, que dominaría más la imagen y los sistemas. Según esto, hacer una diferenciación a bulto niños-niñas no sería muy correcto.
Otro argumento que a mi entender está a favor de la coeducación es la tan cacareada inteligencia emocional. Al parecer, este es el futuro de la educación. ¿afectaría una división niños-niñas al aprendizaje emocional? Según mi parecer, mucho, especialmente a los niños. La competencia social y emocional consiste en ser capaz de administrar hábilmente las emociones para llevar una vida satisfactoria. Si niños y niñas funcionan de manera tan diferente con las emociones, será un reto para los niños tener que tratar con niñas y viceversa. Lo que es distinto nos plantea un reto, pues en principio no sabemos cómo solucionar la diferencia. Ese reto sin embargo nos hará ir siendo progresivamente más hábiles en la interacción con el sexo contrario y con las emociones en general.
Los redactores de la noticia afirman que cada vez más escuelas para sólo un sexo o escuelas mixtas que dividen a los alumnos en ciertas materias se están implantando en EEUU. Sin embargo, citan también el caso de una ciudad británica en la que hace pocos años había muchos de estos centros con separación por sexos, y sin embargo hoy ya sólo quedaban 3, aunque los resultados académicos habían mejorado para los dos sexos. Pienso yo que este fracaso a pesar de esa mejora académica debe ser por algo. Y es que separar a los niños y las niñas me parece triste, artificial y alambicado.

5 comentarios:

John C. dijo...

Eso de separar en aulas distintas a niños y a niñas me recuerda en España a épocas pasadas y no tan lejanas en el tiempo.Por aquel entonces,por razones de "moral".¿Y ahora vienen otros,en USA,argumentando razones científicas?.Es el mismo perro con distintos collares,al fin y al cabo.

Y de eso de que el cerebro de un niño y una niña funcionen de manera diferente,pues ni idea,de eso no entiendo.
Pero segregar en función del sexo,me parece una barbaridad.Se empieza por eso,y sabe dios por donde se termina.

Total,que viene siendo una forma de discriminación aunque argumente efectos positivos.Y sí,a mi me suena a nazi por los cuatro costados.

Un saludo y buenos días

Perreti dijo...

En mi opinión la solución no pasa por segregar al amparo de cualesquier criterio (sexo, raza, cultura o creencias), sino por un currículum realmente abierto y una dotación de profesionales que otorguen la máxima flexibilidad al mismo.
El abanico de asignaturas que se impartan tendría que abarcar el máximo de disciplinas posibles, tanto relacionadas con la realidad del día a día como con el ámbito meramente cultural, y permitir distintos itinerarios a elegir en función de intereses, capacidades y niveles.
¿Por qué se sigue apuntando a la homogeneización de grupos? ¿Por qué no se considera la posibilidad de que en algunos términos, y no siempre o nunca como viene siendo costumbre, la integración de los alumnos con necesidades educativas especiales es una muy buena opción? ¿Por qué no se contempla la posibilidad de que Juan y Marta vayan juntos a lengua y matemáticas, pero no a educación física y conocimiento del medio (esto iría a colación de la teoría de las distintas inteligencias de la que José discrepa)?
Segregación en función de términos estadísticos, es decir, la mayoría marca la tendencia, no gracias. Consideración de las individualidades e intento de cubrir las distintas necesidades mediante una escuela flexible, adelante.

Gata Negra dijo...

poder elegir siempre es la mejor opción. De todas formas pienso que compartir todas las asignaturas no estaría demás, porque el chico "aprende" como funciona la chica y viceversa. Quizás así nos resultaría mas fácil entender ciertos comportamientos del sexo opuesto y juzgariamos menos, y nos quejaríamos menos. Porque no siempre es fácil aceptar una actitud completamente diferente a la que tu tendrías, sin comprender y/o saber porque reacciona así esta persona.

Que somos diferentes esta comprobado, pero deberíamos hacer algo por acercarnos un poco, al menos para aceptarnos tal y como es cada cual, y separando por sexos, no creo que sea solución.

Magia dijo...

Son ciertas las diferencias en cuanto al desarrollo del cerebro entre niños y niñas, y por tanto en cuanto al aprendizaje, sin embargo separándolos no hay garantía de un mayor éxito académico ya que seguiría habiendo diferencias entre niños del mismo género. Quizá sería más interesante adecuar las necesidades particulares de cada niño independientemente del género para que tengan una mayor oportunidad de a prendizaje.

nievitas dijo...

Que razón llevas