martes, 5 de febrero de 2008

DE PRIMERO, NEURONAS FRITAS

La ciencia avanza que es una barbaridad. Parece como si los científicos hubieran puesto el turbo en su avance hacia el paraíso terrenal (con permiso de la Iglesia, que tiene, y quizás con razón, la propiedad intelectual del mismo).
Saco esta reflexión a raíz de dos avances científicos espectaculares, alucinantes. El primero de ellos es muy reciente, y el segundo, auque más antiguo, es muy desconocido. Ambos tienen como denominador común el uso de electricidad en el cerebro, a quemarropa por cierto.
Vayamos con el primer logro. Recientemente apareció en varios medios de comunicación la siguiente noticia: un grupo de científicos estaba tratando a un hombre obeso de 50 años. El tratamiento consistía en un experimento en el que se le aplicaba una corriente eléctrica en un área específica del cerebro. El objetivo era que el hombre dejara de tener un hambre patológica, vamos, que dejara de pecar por gula, como dirían los antiguos.
Una vez aplicada la corriente, los médicos interrogaron al paciente sobre los resultados, y él dijo que hambre, lo que se dice hambre, seguía teniendo la misma, pero que sí que había notado una especie de déjà vu, en el que había comenzado a recordar vivencias personales de hace 30 años. Los investigadores, como en muchas ocasiones por accidente, acababan de lograr lo inaudito: activar recuerdos que yacían sepultados en el cerebro del paciente. Abren con ello una línea prometedora de investigación contra el Alzheimer.
En cuanto al segundo avance, se remonta al siglo XVII. Anda que te dicen en esos pretéritos tiempos que te van a meter un garrampazo en la cabeza y sales corriendo que ya no te vuelve a ver ni el pelo ni las neuronas. Los jesuitas al parecer lo aplicaban en tierras americanas, con nativos sin duda más dóciles.
Estoy seguro de que muchos de ustedes conocían este tratamiento pero lo creían en desuso. Consiste en la aplicación de descargas eléctricas en zonas concretas del cerebro, para aplacar al demonio de la depresión, siempre voraz e insatisfecho. Vamos, para dejar de pecar por pereza, como también decían nuestros ancestros.
Los resultados son muy positivos en depresiones resistentes a los fármacos y, aunque parezca imposible, hoy y aquí este tratamiento se aplica. Incluso los guionistas de House (serie que me encanta), cometieron un error de bulto al presentar esta práctica como una reliquia decimonónica. Hoy, eso sí es verdad, se aplica con todas las garantías y escasísimo riesgo para el paciente.
Sobre el funcionamiento de este segundo tratamiento, he oído dos versiones: según la primera, la eficacia radica en la liberación de neurotransmisores (como la serotonina). De acuerdo con el segundo punto de vista, las relaciones entre neuronas se romperían, para volver a rehacerse de manera diferente. Increíble, pero cierto: nuestra personalidad está condicionada por cambios químicos y por el modo físico en que se configuran las moléculas en el cerebro.
Dicen muchos que el siglo XXI será para la ciencia el siglo del cerebro. ¿Quién sabe hasta dónde podríamos llegar si domináramos las estructuras cerebrales que dan lugar a un tipo u otro de personalidad?
Vamos, que lo que es seguro es que el alma no es un fantasma que tenemos entre los recovecos del cerebro, que no hay ningún fantasma en la máquina. Que el alma es la máquina. No hay ningún ente espiritual en nuestro interior ajeno a las leyes físicas y químicas.

10 comentarios:

John C. dijo...

El cerebro sigue siendo un gran desconocido.Eso sí,me ha llamado la atención lo del primer caso que comenta en el cual las descargas eléctricas desatan el efecto inesperado y consiguen despertar recuerdos ya muy atrás en el tiempo en vez de cumplir con el cometido "asignado".

Tiene usted razón cuando apunta a la posibilidad de que eso pueda servir para combatir la lacra del Alzheimer.Pero yo que soy muy retorzido,y muy mal pensado,no puedo evitar pensar que en ello tambien se pueda dar mal uso y si eso se desarrolla pueda dar lugar por ejemplo a "manipular" la psique del paciente-aunque suene a ciencia ficción-.

Todos los avances de la ciencia,siempre conllevan consigo una contrapartida.

Gata Negra dijo...

Algo vi en la tele de esto que dices, yo no tengo a nadie allegado con Alzheimer, pero estoy segura de que a mucha gente le agradará la idea de que pueda ayudar a curarla, aunque como dice Johnsi, aún queda mucho por experimentar, no vaya a ser que sea pero el remedio que la enfermedad.

En cuanto al segundo caso, me ha llamado la atención, porque acabo de terminar de leer un libro, en el que se aplicaba esa técnica a enfermos mentales, aunque no era el tema principal, se sigue aplicando hoy día, no está tan desfasado ese tratamiento como quizás nos quieren hacer creer. Porque realmente es algo feo de ver...

:)

Magia dijo...

Por suerte la ciencia avanza.Es verdad nuestra personalidad depende de cambios químicos, somos química, y es comprobobable a nivel individual.Unas personas tienen un carácter alegre y otras un carácter huraño, sin embargo nosotros no lo escogemos,aunque sí podemos influir en cierta medida, pero además de las circunstancias de cada cuál, la educación y la genética ,existe un componente bioquímico,de manera que el funcionamiento del eje hormonal hipotálamo hipófisis y gónadas influirán en nuestro estado de ánimo.

José dijo...

Sí, la verdad es que muy agradable no es. Vamos, que el paciente no creo que se lance jubiloso a la mesa de operaciones.
Por otra parte, es verdad que la química y la física influyen en nosotros. Al final del "yo y mis circunstancias" de Gasset el yo se va a quedar esmirriado.
Y por último, en cuanto a lo de las manipulaciones, no es un temor descabellado. La CIA ya emplea en sus interrogatorios técnicas para poder "leer" la mente del sospechoso (viendo las áreas del cerebro que se le van activando mientras habla).

Gata Negra dijo...

que fuerte!! No lo sabía eso José, y es que esto se parece cada vez mas a una peli de ciencia ficción.

En fin...a mi me gusta pensar que existe un alma o espiritu que sigue "viviendo" o reencarna después de morir el cuerpo fisico. Es una manera de no desesperarme pensando que esto que estoy viviendo es lo que hay...porque si es así, pues vaya mierda!!!

José dijo...

Suscribo todas y cada una de sus palabras, gata negra.
La reencarnación no estaría mal, pero me parece que tiene pocas papeletas para ser lo que hay después de la muerte.

Gata Negra dijo...

No, si ya lo se. Será lo que tenga que ser, pero mientras tanto para hacer mas llevadero todo esto. Me gusta pensar que sí, que algo mas hay. Total, cuando me muera, no me voy a enterar si no pasa nada...

:)

Perreti dijo...

Respecto a lo del hecho de andar la comunidad científica zarzeando algo, en su ejemplo nada menos que el cerebro, para descubrir algo y acabar descubriendo otro completamente distinto, pues no deja de ser una de esas carambolas que ni la primera ni la última, y que desde luego, siempre que suponga cualesquier avance, en este caso concreto sería respecto al Alzheimer, pues por supuesto nada que objetar. Viva el azar cuando viene no para cortar un camino, sino para abrirnos uno que no veíamos.
En cuanto a lo de las descargas en el cerebro de cara a la cura de la depresión, ha habido una cosa que no me ha pasado por alto, y ha sido el hecho de unos mínimos efectos colaterales. ¿Qué tipo de efectos? ¿Cuánto de mínimos? Sin objetar al respecto las decisiones personales de los implicados, que así debe ser y no por cuenta de terceros, al menos mientras se tenga consciencia y uso de razón (valga esta línea de comentario para una de sus recientes entradas), creo que tal vez la entrada, dentro de la conveniente brevedad que creo un post al uso debe tener, le hubiera quedado más completa, por no decir perfecta, si hubiera especificado aunque mínimamente tales efectos.
En cualquier caso, si algo debo decir, y nuevamente al recuerdo de los temas de algunas de sus entradas me remito, la ciencia avanza a tal velocidad que se podría decir que pronto los proautores de ciencia ficción se van a quedar sin temas que tratar. Espero que todos los avances se afronten con todo el respaldo ético que los mismos y la sociedad en conjunto merecen.
De nuevo, un tema artículo interesante el suyo, José. Enhorabuena.

La terapia de Rafaela dijo...

Sí escuche, estas noticias que tu cuentas en el blog, también es cierto que los neurotransmisores de nuestro cerebro, las conexiones de las neuronas, y lo que puedan hacer las descargas eléctricas (mejorar quizas una depre), esto en realidad es una parte del mundo mental, luego habrá que contar con nuestra herencia genética, con el contexto en qué vivimos, en cómo se fue moldeando nuestra carácter y personalidad, desde los primeros contactos la figura de apego (madre, cuidadores). Entonces no simplifiquemos nuestro mundo mental... porque te dan corriente eléctrica te alivian la depre... pero tu marido te sigue maltratando... o hay una guerra a tu alrededor...
Un abrazo a todos

José dijo...

Respecto al comentario de Rafaela, estoy totalmente de acuerdo con usted. Hoy por hoy es impensable que pudiera haber una terapia que hiciera reversibles factores como la genética, la familia...etc. No podemos dar la vuelta a nuestra personalidad como damos la vuelta a un calcetín.
Y en relación al comentario de Perreti, al que por cierto doy un 10 en comprensión lectora (hasta el más mínimo detalle), le diré que según los mejores psiquiatras, los efectos no deseados consisten en amnesia (sobre todo de recuerdos recientes) y, en menor medida, problemas cognitivos. Hay que tener en cuenta que aunque los efectos secundarios son algo preocupantes, el tratamiento se suele emplear cuando todo el arsenal terapéutico ha fallado.