domingo, 23 de marzo de 2008

AL TERCER DÍA RESUCITÓ

Hoy el orbe cristiano conmemora la Resurrección de Cristo (en la foto, precioso cuadro de Piero della Francesca). Con motivo de ello, desde instancias vaticanas (el país de los curas, que dice sin malicia un amigo mío) se nos recuerda lo que escribió San Pablo a los Romanos: «Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo». Nótese que aunque hayas llevado una vida intachable, no está muy claro qué pasa si no crees en la Resurrección.
Dice también el comunicado vaticano que para ser cristiano hay que creer inexcusablemente en la Resurrección.
Al leer esto por primera vez, pensé “vaya descubrimiento”, pues la Resurrección es la piedra angular del cristianismo. Sin embargo, inmediatamente pensé que creer en ello no es nada fácil. Si los propios precursores de la idea de que Jesús había resucitado habían tenido en principio dudas de ello, creo que no es de extrañar que muchos, 2000 años después tengamos dudas también.
Lo que pasa es que decir que si no tienes una creencia firme en la Resurrección no eres cristiano, quizás no sea muy constructivo. ¿Por qué no poder decir: “bueno, yo no me pronuncio sobre el tema de la Resurrección, y aunque dudo intelectualmente, espero de corazón que así ocurriera y yo también resucite. Tampoco me pronuncio sobre muchos otros temas, pero me parece que las enseñanzas y acciones de Jesús son tan acertadas y con apariencia de venir de una instancia no humana sino divina, que me apunto al carro del cristianismo, al menos en calidad de simpatizante”?
Lo mismo que esto que digo de la Resurrección se puede decir de infinidad de temas. Por ejemplo, ¿es relevante que María se mantuviera virgen toda su vida? Yo creo que en absoluto, y recuerdo que en el libro de Religión que teníamos en COU en un colegio católico nada sospechoso de heterodoxo, se decía que creer esto o no, no era determinante.
Hay más temas. Por ejemplo, el dogma según el cual el Papa es infalible siempre que habla ex cátedra, u otro según el cual la Iglesia es infalible cuando define en materia de fe y costumbres. Para mí, el origen de estos dogmas está claro: alguno se le rebotaría al Papa y éste le diría a aquél: “mira, lo que yo digo bajo ciertas condiciones es verdad de todas todas, o sea que o te lo crees o irás al infierno”. No me extraña que luego catedráticos de la talla de Antonio Piñero, de la Complutense de Madrid, digan que la Iglesia es un campo inhabitable intelectualmente.
En todo caso, a lo que voy es a que no creo que sea tan importante creer en los dogmas (“Sólo soy una enciclopedia religiosa andante”, le confesaba amargamente un obispo a otro en la película “Las sandalias del pescador”) como vivir la doctrina fundamental que Cristo nos deja (en la foto, las Bienaventuranzas en el Sermón de la Montaña). Para Garci, en tono jocoso, claro, sólo en “Casablanca” Bogart y Bergman volvieron a decir cosas tan bonitas como las que se escucharon en dicho Sermón.
A veces, parece que algunos sacerdotes católicos actuales se asemejan a los escribas y fariseos que criticó Jesús, a los cuales reprochaba que con la maraña legal que habían tejido ni entrarían en el Reino de los cielos ni dejarían entrar a los demás. ¿No hay bastante paralelismo entre estos escribas de hace 2.000 años y los curas que hoy niegan la comunión a los divorciados, por ejemplo? Yo mismo me respondo: el mismo que entre dos gotas de agua.
La solución, para mí y para muchos cristianos (ya propuesta además hace muchos años) sería una especie de vuelta a los orígenes. Olvidarnos parcialmente de tanta “legislación eclesiástica” y acordarnos de cómo vivían las comunidades cristianas de los primeros siglos de nuestra era (en la foto, las impresionantes catacumbas de San Calixto en Roma, lo que más me gustó de la ciudad eterna). Estas comunidades no tenían mucha normativa legal, pero tenían claro cómo había que vivir y que tratar a los demás. “El mayor deseo que nos manifestó Dios es el amor recíproco, la unidad”, dijo un arzobispo vietnamita encarcelado durante 13 años. Pues eso.

9 comentarios:

John C. dijo...

Es cierto que la Iglesia ha mareado mucho la perdiz sobre el mensaje de Cristo.Tanto,que a veces parece que la Iglesia y Cristo son dos cosas absolutamente diferentes.En este sentido bien le vendría a la Iglesia,volver al mensaje ORIGINAL del cúal nunca debieron salirse.Porque es evidente que a Cristo le disgustarían-y no poco-muchísimas actitudes de la Iglesia a lo largo de los siglos.

En relación a la fé,está claro que o crees o no crees.Pero si crees hay que aceptar unos dogmas.Yo no me las cuestiono,pero aunque lo hiciera mi fé seguiría siendo la misma.Lo importante es el mensaje y lo que hizo este carpintero hace más de 2000 años,lo demás casi carece de importancia.Es buscarle tres pies al gato,simplemente.

Espero que mi opinión no parezca propia de un beatillo tipo Ned Flanders...nada más lejos de mi intención.Y nada más lejos de mi,un creyente de barra libre.

fermín dijo...

Me ha gustado tu columna y desde luego me encanta debatir de religión, hasta el punto de la blasfemia.
Por una parte la biblia está llena de profetas, con una media aproximada de uno cada 50 años, gente que habla con Dios y nos guía. Esto no sucede hoy ni con la máxima autoridad católica el Papa Benedicto. Desconozco como les va a los judíos.
Haría falta ya un nuevo profeta que haga milagros para que el cristianismo recupere en poco de salud.
Por otra parte Dios durante su historia pasa de un extremo violento, en el que que hay que seguir sus leyes bajo pena de ser apedreado por ser adúltero, más o menos por la época de Moises, además de la ley del Taillón: no tendrás compasión de los que te ataquen, con todo el rencor del mundo le devolverás el daño diente por diente..
Luego 1400 años después llega Jesús, que tras una agresión dice que debemos poner la otra mejilla, y antes de matar a una adúltera a pedradas dice, el que este libre de pecado que tire la primera piedra. Si nos juzgamos a nosotros mismos igual que a la adúltera, con el mismo rasero, no se salva nadie. También dice que es mejor tener un buen espíritu que cumplir las leyes del señor.
Un nuevo profeta aun debería ser menos duro, adptarse más a nuestros días, combatir el hambre, prevenir las guerras, evitar injusticias,... bastante complicado, además o nos atrae con poderosos milagros o pasará por loco.

José dijo...

He introducido un pequeño matiz en la entrada. Lo digo por si alguien se percata de ello y piensa que donde dije digo, digo diego. El matiz trata de aclarar tan sólo que no pretendo pertenecer a la órbita cristiana negando el dogma de la Resurrección de Cristo, pero que sin embargo sí que defiendo mi postura de simpatizante católico aun sin tener una creencia férrea en dicha Resurrección, pues las dudas me acechan, tanto en ese tema como en otros (en la misma existencia de Dios por ejemplo, más que creer, espero).
En otros dogmas sin embargo sí que discrepo totalmente, y no estoy de acuerdo con usted, john c, en que sí crees, hay que aceptar todos los dogmas, aunque en efecto es la postura oficial de la Iglesia. Insisto por ejemplo en el de la infabilidad papal, que me parece que se lo sacaron de la manga. Ya ve, yo también soy un creyente de barra libre :D
¡Qué alegría me ha dado leer tu comentario, fermín! Según su lectura, y corríjeme si no es así, entiendo que en algún momento de su predicación Jesús dijo que "es mejor tener un buen espíritu que cumplir las leyes del Señor". No sabía que lo había dicho tal cual, pero desde luego, si lo dijo creo que resume en una línea lo que he intentado exponer en esta entrada.

John C. dijo...

Polemizando un poco, aceptar los dogmas no tiene porque significar el estar de acuerdo o no con la postura oficial de la iglesia-yo soy bastante crítico e incluso escéptico con algunas posturas eclesiásticas-.Ni mucho menos.Aceptarlos es una mera formalidad,al menos en mi opinión.
La fé te la tienes que moldear tu mismo.Por eso yo me los creo y los acepto porque son un complemento perfecto a la idea principal que es lo que hizo Jesús de Nazaret.

No olvide usted que una religión sin cierto misticismo pierde mucho.

Si te vale el mensaje y la obra de Cristo,lo demás viene por añadidura aunque no te los creas.Lo importante,el mensaje.El resto,"adornos".Y mayormente a nadie le disgusta un adorno en una creencia.

La terapia de Rafaela dijo...

bueno he dejado antes un comentario pero no se que ha ocurrido, se ha borrado y espero que no salga repetido, por cierto me faltan los acentos hoy, se puede tener fe, creer en la resurreccion de Jesus el hijo de dios y en cualquier otro dogma en que hay un mundo mejor despues de la muerte... La verdad despues del sufrimiento humano de no poder volver a ver los seres queridos y de tantas tragedias, con el mayor respeto a mis contertulios todo esto me parece una patraña. Yo me quedo con Jesus de Nazareth si resucitara realmente estaria horrorizado de lo que se encontraria...

fermín dijo...

Respecto a lo que dije de de que era mejor tener un buen espíritu que cumplir las leyes, es lo que les dijo Jesús a los fariseos en la película de la Pasión de Cristo.
Lo más parecido que he encontrado en la Biblia aparece en Lucas 10,30 El buen Samaritano y Lucas 11,37 Hipocresía de los maestros de la ley y de los fariseos.
La verdad es que aún no me he leído la Biblia, pero estoy en ello, voy por Jueces.

José dijo...

Lo que dice, john c, de que a nadie le importunan los adornos en la fe, me recuerda a una anécdota muy curiosa pero real. Se trata de la causa por la que los curas llevan esos vestidos tan coloridos y casi estridentes en las celebraciones. En los primeros siglos de la era cristiana las herejías ganaban cada día más adeptos, y entre otras medidas, la Iglesia decidió para mantener su cuota de mercado crear toda esa indumentaria que engatusara a los fieles. Y, al parecer, funcionó.
Rafaela, no tienes por qué preocuparte de pasar un día sin acentos. Hay gente que pasa sin ellos toda la vida y se creen los number one.
:D
Con respecto a lo de tanto sufrimiento como hay, a mí tampoco me casa mucho con la existencia de Dios, pero podemos pensar que con el paso de los siglos quizás va disminuyendo, y las tinieblas van muy poco a poco dejando paso a la luz.
Y por último, fermín, gracias por la aclaración, ése era el pasaje exacto al que me quería referir.
Gracias por vuestras siempre interesantes aportaciones.

Gata Negra dijo...

Dicen, que Dios es bueno, que no es él quién hace o permite que ocurran guerras, hambrunas, asesninatos, violaciones, torturas...etc. De eso se encarga el otro, el dueño del infierno.

Parece que están a ver quién de los dos puede más, y mientras tanto los humanos sufriendo las consecuencias.

:)

José dijo...

Exactamente. La cosa es saber quién va ganando, pues no hay consenso acerca de si vamos a mejor o a peor. Y no es asunto baladí, porque si vamos a peor la esperanza cristiana parece quebrar.
No obstante, cualquier tiempo pasado siempre parece mejor, pese a lo cual yo creo firmemente que vamos a mejor.
Sal saludos!