miércoles, 26 de marzo de 2008

UN EMPUJONCITO SIEMPRE VIENE BIEN

En la edición de abril de la revista “Muy interesante” aparece un reportaje sobre el coach. Este horrendo palabro, aún no reconocido por la RAE, es un término anglosajón que significa más o menos “entrenador”. No me gusta usar “coach”, pero tampoco me llama mucho sustituirla por “entrenador”, por lo que la dejo tal cual. Quizás vocablo tan exótico dé además un toque de glamour a la entrada.
El coach es una persona a la que el cliente (mejor no llamar a éste “coachee”, como he visto por algún lado, porque como el manco de Lepanto levantara la cabeza no sé qué iba a pensar. Además, con tanto neologismo, esto más que un esbozo de ensayo iba a parecer la letra del Chiki Chiki: “5, el coachee”) contrata para que le ayude en gran diversidad de cometidos. Recuperar el estado anímico tras un contratiempo, lavar la deteriorada imagen pública, hablar con más gracejo en público, encontrar pareja por Internet, orientar la búsqueda de empleo, forjar una buena carrera deportiva, son sólo algunas de las aplicaciones posibles.
La diferencia entre el coach y el psicólogo es que mientras que el segundo se centra más en compensar dificultades ya existentes, el primero se centra en las fortalezas y el desarrollo de un sujeto sano. Últimamente he oído que la psicología quiere empezar a centrarse precisamente más en el desarrollo de las fortalezas del paciente y menos en sus problemas.
A mí la idea del coach me parece bien. Eso sí, sus honorarios no están al alcance de cualquiera. Me parece bien su existencia porque puede ser un apoyo crucial para la motivación. Como ejemplo, aunque no usó exactamente coach, nuestra Rosa de España no adelgazaba ni a tiros, pero cuando se le sometió a un control por parte de terceras personas en la Academia empezó a perder grasa a chorros.
La motivación tiene tres partes: primero, saber qué quiero conseguir; segundo, saber cómo puedo lograrlo; y tercero, ponerse manos a la obra. En cada persona y cada caso se necesitará hacer hincapié en uno de los tres eslabones.
Quiero hacer mención especial al tercer eslabón, aquél en el que lo que nos falla es la voluntad. En estos casos, yo creo que todos tenemos la experiencia, un empujoncito externo nos viene de maravilla. Por ejemplo, si me he decidido a hacer deporte, seguro que seré más constante si quedo con alguien y éste me incentiva a no dejarlo. Además, como ya he quedado con él da más palo llamarlo para decir que no vas, y encima porque no te da la gana.
Cambiando de tercio, si nos paramos a pensarlo, todos somos coaches y hacemos uso de coaches. Cuando tenemos problemas de búsqueda de empleo llamamos a un amigo que sabe de eso, cuando hay problemas con el ordenador lo mismo, cuando hay que comprar ropa y el sujeto en cuestión - yo, por ejemplo - no sabe qué significa la palabra conjuntar más de lo mismo,...etc.
Los principales coaches son sin duda nuestros padres (o tutores en su caso). Hay gente que antes de nacer ya ves que le va a ir bien en la vida, con alta probabilidad. Con tan buenos y sensatos coaches tienen asfaltado el camino a la felicidad. Aquí vuelvo con mi obsesión de la educación como determinante para el futuro del niño (varapalo descomunal a la libertad humana, porque como te toquen padres-coaches desustanciados ya has plegado). Si hay ganicas, recomiendo la lectura y visionado del vídeo de la entrada Children see children do.
Los padres son coaches las 24 horas del día, y en el 99% de los casos buscan el máximo desarrollo de las fortalezas de sus hijos y la minimización de sus debilidades. Vamos, la definición exacta de coach.

7 comentarios:

John C. dijo...

Es curioso el significado de coach porque así a bote pronto se le asocia con un entrenador de un equipo de futbol,basket o baseball en cualquier categoría pro o amateur allá en yankeelandia.Me lo estoy imaginando:el típico vejete cascarrabias perdedor que lleva a un equipo desconocido de Kansas hasta la gloria de un título.

Ignoraba que el término incluyera más significaciones,lo cual amplifica la figura y su importancia y lo destierra de ciertos clichés.

Por lo que usted ha comentado hasta yo soy coach,de alguna extraña manera eso sí.Lo que no ha comentado es si es posible la figura del anti-coach.¿Como lo ve,José?.

Magia dijo...

Yo escucho más la palabra training-coach..de todas formas aún no me he comprado la revista de abril pero suelo comprarla, ya te diré....

Gata Negra dijo...

Lástima que las mama-coach no cobremos ese dineral que mencionas.

De todas formas algunos papá-mamá-coach, no se merecen el titulo, porque lo hacen pesimamente.

:)

La terapia de Rafaela dijo...

ohh tengo que echar manos de mis conocimientos y cursos también en coaching y hacerle algunas matizaciones:
1) un Psicólogo puede dedicarse al coaching, como puede ser especialista en psicoterapia, o en orientación escolar
2) Hoy en día se reconoce y se le ha dado un lugar académico en las universidades a la altura de la Psicología cognitivo condctual etc. a la Psicología Positiva (ver Seligman)
http://www.authentichappiness.sas.upenn.edu/Default.aspx
Que es a la que hace referencia a lo que expone en su post, pero sin dejar de lado las enfermedades ni los problemas, digamos que esto es otra especialidad (una más)
3)en cuanto al tema motivación en la revista simplifican o peor generalizan tanto, pero me da a mi que están hablando de la Motivación para el logro: Es el impulso por superar los retos a fin de alcanzar metas. El logro es importante en si mismo y no por las recompensas que lo acompañen". Pero amigo este tema de la motivación es muy amplio.
Y ahora en mi modesta opinón no podemos ser todos "coaches", incluso con buena voluntad "simplemente animar, motivar a nuestro prójimo y mucho menos aconsejar" en ocasiones es insuficiente. Por cierto un buen coach "no da consejos".

dejo mi parrafada que creo que ya es sufi
un abrazo, me ha encantado poder debatir sobre este tema que conozco

José dijo...

En el sentido informal en que empleo el concepto coach en el artículo (no en el sentido de profesional dedicado a ello), ya lo creo que existe el anti-coach. Como señala gata negra, hay papás-mamás-coach que casi mejor que dieran al niño en adopción.
Magia, si te gusta muy interesante atenta que ahora hay una oportunidad de que te den cuatro números gratis (sólo tienes que comprometerte a hacer una encuesta pequeña de cada número). Yo lo estoy haciendo (por cierto, no soy comercial de la revista aunque pueda parecerlo :D)
Rafaela, con respecto a lo de la psicología positiva, ahora consultaré esa página. He oído hablar de esta psicología pero no sé lo que es. Espero que dé resultados esperanzadores en el futuro.

Perreti dijo...

En función de la breve descripción que se hace del término coach, me atreveria a identificarlo con la figura del orientador. Es decir, ese ente profesional que ayuda a elegir de la manera más convenientemente posible en función de las competencias del sujeto (como bien dice Rafaela, psicología positiva) y de las opciones que ofrece el entorno.
En cuanto a la comparación de los padres con el orientador, en mi opinión, pues a grosso modo sí, siendo el principal matiz que el uno tiene formación al respecto y ejerce profesionalmente, mientras que el otro sigue buscando el manual de instrucciones del niño, el cual en ocasiones se debió perder junto el pan que traía bajo el brazo.
Lo que pretendo decir, es que indudablemente la capacidad de los padres para guiar a sus hijos, dependerá de muchos factores, que van desde la propia personalidad, hasta el bagaje cultural y experiencial de los mismos.
En otro orden Sr. Pisa, muchas gracias por recomendar mi post en su post.

fermín dijo...

Esto de los objetivos, metas y forma de conseguir las cosas, me suena a política de empresa. No somos una ciencia y no tenemos que angustiarnos. Somos los que somos, debemos aceptarlo y tratar de vivir lo mejor posible. Podemos realizarnos con pequeñas metas, como un sueldo, leer un libro,aprender atocar un instrumento...lo que sea para no quedarnos parados.
Los coach pueden ser pequeños guías, que más que nos motiven por nuestras fortalezas o debilidades, nos consuelen, apoyen o acompañen en nuestro camino.