jueves, 17 de abril de 2008

EDUCACIÓN EMOCIONAL

La ciencia vuelve a entrar en terreno reservado hasta ahora para la moral. En este caso, nada más y nada menos que en la lucha que el bien y el mal libran en el interior de cada uno de nosotros.
Cada área del cerebro está especializada en una función: lenguaje, visión, empatía, etc. Mediante la tomografía por emisión de positrones (poético nombre) se hacen una especie de fotografías del cerebro en el que quedan iluminadas esas zonas cuando se activan (ver fotografía). Por ejemplo, si el sujeto está sufriendo dolor, la zona correspondiente del cerebro aparece iluminada como un árbol de Navidad. Si está hablando, aparece la zona relativa al habla iluminada.
Si comparamos una foto hecha al cerebro de un músico profesional con otra de una persona sin especial conocimiento de la música, se verá que el primero tiene un área del cerebro iluminada mucho mayor que la segunda.
Esto ocurre gracias a la plasticidad del cerebro. El primero, con el entrenamiento musical, consigue que la región concreta encargada de la música en su cerebro aumente.
Es lo que ocurre también al quedar ciega una persona. Las neuronas que han quedado inservibles se “reciclan” y pasan a realizar otras funciones, como perfeccionar el sistema auditivo. Por lo tanto el área que en el cerebro de esa persona controla su audición habrá aumentado.
Pues bien, igualmente existen zonas en el cerebro que controlan aspectos más morales: la bondad, la compasión, la empatía o el deseo de aliviar el sufrimiento de los demás.
Y una investigación de una universidad, norteamericana para variar, (ver noticia) afirma haber descubierto que mediante entrenamiento (técnicas de meditación compasiva) se pueden potenciar la bondad, la compasión, la empatía y la predicción del estado emocional y mental de los demás.
El estudio demuestra que al escuchar la voz de una mujer afligida (los hombres es que no nos afligimos) o la risa de un bebé, el área que se activa en el cerebro del oyente es mucho mayor en el caso de un monje tibetano (el investigador ha trabajado con el Dalai Lama, como si no tuviera ya bastantes preocupaciones el pobre hombre) que en el de una persona cualquiera.
Esto significa que algo hace el monje tibetano para aumentar por sí mismo su empatía y bondad. El quid de la cuestión sería ahora que la ciencia encontrara un modo de importar esas técnicas para uso masivo de la población.
Si se consiguieran esas técnicas estandarizadas, deberían ser de inmediato incluidas en el currículo escolar (seguro que habría en todo caso padres que protestarían porque dirían que el colegio está para enseñar matemáticas, no para que sus hijos sean mejores personas. Que si ellos quieren tener hijos malos malísimos, quién es papá Estado para inmiscuirse).
Así se daría un paso de gigante para mejorar la sociedad desde la escuela.
Estas técnicas de meditación compasiva ayudarían también después de la visita de la parca. Sometidos al Juicio divino, la ciencia nos ayudaría a dar un empujoncito al fiel de la balanza hacia el lado correcto. Casi nada, ¿no? Buen capote de la ciencia.
Aunque como contrapunto pesimista (y por tanto también marca de la casa a la entrada), decir que la psiquiatría ya tiene homologadas técnicas de autocontrol emocional. Basta asomar la cabeza a la ventana para comprobar que estas técnicas o no se aplican. Y por cierto, no se moleste en mirar si están en los textos escolares.

12 comentarios:

Perreti dijo...

En cuanto a su conjetura de cambiar la sociedad desde la escuela, despierta usted el eterno dilema del que fue antes, si el huevo o la gallina. La escuela refleja en mayor o menor medida los valores que imperan en una sociedad, de modo que es un proceso que se retroalimenta y que suele evolucionar lentamente en una dirección, hasta que, surge una brusca interrupción, llámese crisis, revolución, revuelta, etc. que renueva el planteamiento.
En cualquier caso, lo de tener tal control de la mente, que se pudiera educar hasta tal extremo, que quiere que le diga, de un lado es algo que da hasta miedo, pues aunque ambas son manipulativas, una cosa es educar y otra manipular. De otra parte, soy de la opinión que hay cosas que no se enseñan, sino que se aprenden, y en cierto modo, así ha de ser, pues es el modo en que a mi juicio en mayor medida se respetan las individualidades.

John C. dijo...

Me molesta terriblemente que la ciencia quiera poner explicaciones a todo.¡Ya está bien!.Ahora les da por las emociones...cada día está más chungo ser un poco espiritual porque esta aguafiestas se empeña en que todo tenga una explicación racional.

A ver si se entera la ciencia de una vez QUE HAY COSAS QUE NO SE PUEDEN EXPLICAR NI MEDIR POR MUCHO QUE SE EMPEÑE.
Cualquier día saltará Dña Ciencia con que cada ser humano sólo es una ecuación...eso si no es que ya lo sospecha.

Magia dijo...

Tiene que haber cabida para todo, está bien saber que se puede tener ese control de la mente pero sobre todo está bien respetar el espacio de uno mismo

Gata Negra dijo...

A mi me parece bien, si con esta tecnica se consigue que haya menos violencia.

:)

José dijo...

Desde luego estoy de acuerdo, perreti, en que hay cosas que no se enseñan, como por ejemplo las emociones. Sin embargo, puede haber cierto margen en la escuela para pulir una ínfima parte de esas emociones (sólo ínfima, magia, por lo que siempre se respetará como dices el espacio de uno mismo), si nos ponemos a ello con la educación emocional.
John, el hombre siempre será un misterio, pero la ciencia puede hacer que nos comprendamos mejor. Le veo muy beligerante con la ciencia, que en fin, se supone trabaja con buena intención.
Y gata, no sé si has leído la noticia, pero das en el clavo, pues los investigadores piensan que ésa podría ser una de sus aplicaciones, sobre todo en la adolescencia.
¡Gracias a los cuatro por vuestras productivas aportaciones!

fermín dijo...

Un tibetano que tiene como actividad una contemplación pasiva, sin pensamientos, sin dirección tendrá todas sus energías en la respuesta, en lo que ocurre en el entorno, del mismo modo que cuando dormimos recuperamos totalmente nuestros reflejos, nuestra energía.

En cuanto al comentario de que cada persona podría ser expresada por una ecuación, quien sabe, en matrix no diferencian las personas con programas informáticos, que no son más que unos y ceros, y el desconocimiento sobre el comienzo del mundo, su evolución,...no conocemos las causas que pueden ser pautas predecibles.

La terapia de Rafaela dijo...

A mi estos temas me apasionan, ya lo sabes Jose: empiezo porque es muy positivo poder ver cómo funciona el cerebro y en especial para patologías cerebrales, pero por qué no para mejorar nuestro estilo de vida. Lo que no estoy de acuerdo es con las "simplificaciones del citado artículo". La meditación empática la práctican en el Tibet, bastante, pero estamos viendo que ni aún así se libran de la tiranía y la represión.
La meditación de "cualquier tipo" es muy beneficiosa teniendo en cuenta que hay que practicarla habitualmente, y es un recurso más, pero con esto solo no es suficiente, pero es un buen principio para empezar a ver hadas.

bss

José dijo...

Fermín, tengo que confesarte que lo de la ecuación a mí también me dejó con la mosca detrás de la oreja, vamos que no lo vi tan descabellado. Sin embargo, prefiero pensar que somos también espíritu además de materia, que nuestras neuronas se las comerán los gusanos, pero por los resquicios ascenderá nuestro espíritu. ¡Joé, qué trascendental me ha quedao!
Rafaela, después de escribir el post me he informado un poco de lo de la meditación, y parece una cosa muy buena, aunque no sabía que tanto como el comienzo para empezar a ver hadas ;) Puede ser un tema interesante para seguir tratándolo.
Gracias a los dos.

La terapia de Rafaela dijo...

ya sabras lo de Gata! tenemos que animarla a que siga con otro, pasate por su mini chat
abrazo

José dijo...

Lo sé. No le he podido escribir antes. Ya lo he hecho.
Bss!

javito dijo...

lo ke kiero decir es ke la bondad la empatia y otros aspectos no interesan para la mayoria de las personas,lo ke interesa es el dinero y el haber como me aprovecho a mi fabor en una situacion para sacarle partido, ademas sea sin dañar a un tercero o dañandolo.lo ke pienso es ke es una labor individual y no colectiva el tener una moral acorde con uno actos y ke el ke no tiene valores no los keria ni aunke le enseñaras a tenerlos simplemente no piensan en los demas ni les interesa pensar.el tener una moral recta implica sacrificio y un constante aprendizaje.seria muy bonito ke todos fueramos buenas personas pero la realidad es ke pocas personas son buenas y el ke es buena persona es porke kiere ser buena persona no vale ke te den un tratamiernto empatico si no kieres ser empatico.espero haberme expresado bien no estoy acostumbrado a escribir aprovecho a felicitarte por tu blog

José dijo...

¡Muchas gracias Javito! ¡Qué razón tienes además en lo primero que dices! Pensar en los demás no está de moda, no es rentable...