jueves, 10 de abril de 2008

LA CENICIENTA DEL CUENTO

Me fijo siempre en las citas del filósofo Goethe. Algunas son buenas, y otras no tanto, pero lo que me hace reparar siempre en ellas es que me gusta su nombre: “Goethe”. Lo veo sonoro, muy concreto, muy atractivo, parece que la frase vaya a ser siempre brillante.
Pero hay una cita suya relacionada con el tema que nos ocupa (que es el de la felicidad, por cierto) que no tiene desperdicio: “La mayor suerte es la personalidad”. Es ésta una de esas frases que a uno mismo le habría gustado dejar para la posteridad. Lástima que ya tenga el copyright.
Cuando se habla de los factores que dan la felicidad, yo nunca oigo hablar de la personalidad. Es la cenicienta, la gran olvidada. Pues oiga, es el fundamento de una vida feliz, estoy seguro. Y no me lo he inventado yo, ya lo descubrieron los filósofos hace miles de años. No importan los acontecimientos, sino la interpretación que hagamos de ellos, venían a decir (creía que lo decían exactamente así, pero estaba equivocado, porque en google no sale, y lo que no sale en google no existe).
Hoy priman la salud, el trabajo, el amor, el dinero y las posesiones materiales.
De la felicidad se ha escrito y hablado a mansalva, pero para mí, todo son anotaciones al margen de la afortunada sentencia del alemán. A mí que me den una personalidad aceptable (cuanto más aceptable mejor, claro), y de las circunstancias... ya hablaremos.
Con tener una personalidad aceptable me refiero a una buena autoestima, autoconcepto, autocontrol, tolerancia a la frustración, sentimiento de competencia personal, etc.
Si no tengo estos rasgos de personalidad, ¿para qué vale todo lo demás? pronto lo perderé. Y al revés, si tengo autoestima y todo eso, ¿qué más da como me vaya lo demás? como mínimo, me conformaré con lo que tengo (ver al de la imagen 1, que está tan contento).
Me da la impresión de que igual no se habla de la personalidad al hablar de la felicidad porque se le asigna una personalidad idéntica x a todo el mundo y así se simplifica. Pero esto no es así. ¿Por qué un tetrapléjico lleva una vida enteramente satisfactoria y otro sólo desea morir? ¿Por qué hay personas que ante la más mínima contrariedad se hunden mientras que otras muestran una entereza admirable ante infortunios terribles? ¿Por qué hay personas con enfermedades mentales que parecen las más felices del mundo?
El problema con la personalidad es que no es fácil cambiarla. Podemos encontrar un buen trabajo, cambiar de pareja para mejor, pero modificar las variables de la personalidad es un punto en el que la ciencia deja mucho que desear. Mucho muchísimo.
Brevemente, creo que hay actualmente otro error en la concepción de la felicidad: hay que pasarse el día dando saltos de alegría. De penurias, aunque sean necesarias para un posterior crecimiento, ni hablar. Lo que da la felicidad desde este punto de vista es el placer, pero no el placer moderado, por supuesto, sino el más estrambótico. Viajes, fiestas, una vida sexual desbordante...si no tienes esto, ¿para qué vives? La sociedad de consumo no se muestra reticente a estimularnos constantemente con tonterías para alimentar esta idea de felicidad. Es un concepto de felicidad pueril, es como el niño que se jacta de tener más cromos que el compi. Si hasta en los anuncios se nos trata sin pudor como a niños de pecho: “cómprate este coche y ya verás la cara de envidia que se le queda a Fulanito”.
Y ya una reflexión final al hilo de esto último: ser feliz es no padecer desgracia más que gozar placer.
¡Sean felices y coman perdices!

9 comentarios:

John C. dijo...

Personalmente,para tener momentos de felicidad,como ya explique en un post hace nosecuanto-la absoluta para cuando me den el pasaporte para el otro barrio-,me basta con pequeños detalles,con no tener preocupaciones y con las necesidades básicas cubiertas.Si tengo esto-y no suelo tenerlo porque me falta la ausencia de preocupaciones,todo lo demás rodaría sólo.

Aunque entiendo lo que usted quiere decir sobre la personalidad como factor a la hora de alcanzar una cierta calidad de vida,aunque más que eso lo que hace es servir de ayuda para solventar los baches y sinsabores que esta nos presenta.Es una fórmula,desde luego,pero claro yo creo que hay que rellenarla de algo más,y no me refiero a aspectos materiales precisamente porque estos al fin y al cabo son sólo adornos o caprichos.

un saludo

La terapia de Rafaela dijo...

Estimado contertulio: es muy amplio tu planteamiento. La felicidad será un estado de ánimo reservado para aquellos que también han conocido la infelicidad, es algo íntrinseco, es uno de los conceptos más subjetivos, como tu bien explicas en tu ejemplo del tetrapléjico, la diferencia es "cómo cada persona entiende y vive su propia realidad" y ahí entraríamos en el plano de es que es optimista o pesimista, o acomplejado etccc.. esto da para mucho volveré por aqui. Muy brillante exposición aunque muchos temas a tratar: la personalidad, la felicidad...

Magia dijo...

La personalidad contribuye sobremanera a la felicidad.Quizá si nos intercambiáramos las vidas podríamos ver como unos son felices con determinadas vidas y nosotros no....y a la inversa.....Como definir la felicidad es complicado, creo que es un término subjetivo.

A la cenicienta le salvó no tener un número de zapato stándar...

José dijo...

Gracias Rafaela por el halago. En cuanto a mucha cantidad de información siempre me pasa lo mismo, se me va la mano, y aun con todo estoy todo el rato con el Suprimir.
Yo no estoy tan seguro de que alguien tenga que haber sido primero infeliz para luego ser feliz. No notará tanto la diferencia, pero bueno...
John, estoy de acuerdo en que la personalidad tiene que dotarse con contenidos en la vida (amor, trabajo, etc) pero la piedra angular es la personalidad.
Yo creo Magia, que si como dices pudiéramos intercambiarnos las personalidades, alucinaríamos en colores, nos daríamos cuenta de lo que vale un peine, o en este caso, lo que vale la personalidad.

Gata Negra dijo...

la personalidad no se puede cambiar. Puedes en un momento dado cambiar una actitud, p.ej. no ser pesimista. Pero en cuanto te descuidas y dejas de estar pendiente de esa intentona de cambio de actitud, vuelves a serlo, porque tu personalidad es así.

:)

José dijo...

Eso es lo que yo pienso también, que al final la cabra siempre tira al monte, que cambiar aspectos de la personalidad es casi misión imposible.
Bss!

La terapia de Rafaela dijo...

Te voy a poner un ejemplo conoces la infelicidad valoras más los momentos felices: Una mujer muy contenta con su vida familiar, sus marido y sus hijos, llega un día y descubre que la engaña que tiene un amante... digo yo que se sentirá infeliz, engañada, etc, tu crees que cuando consiga solucionar esa situación va a valorar más sus momentos de felicidad? y así muchos ejemplos.
A quién le va todo bastante bien, bastante normal y le llaman que cierra su empresa y en la calle a ver qué hace... la felicidad es un tesoro que no todos poseen!!!

fermín dijo...

Felicidad: estado de plena satisfacción espiritual y material. Definición de la Real Academia.

La mujer feliz que se da cuenta de la infidelidad de su marido se verá derrumbada al caer los pilares sobre los que se sustentan en los dos aspestos de la def.

La felicidad es pues algo mutable, función de lo que tenemos y lo que deseamos para estar satisfechos.

Donde siempre tiro es a desear poco o nada, valernos de los recursos básicos porque de lo contrario seremos unos desgraciados consumistas, enfermos por mejorar.

José dijo...

Si estoy de acuerdo en lo que dices, Rafaela, la mujer del ejemplo que pones valorará más la felicidad solucionados los problemas. Pero eso no quita que en el caso de que nunca los hubiera tenido también se hubiera sentido feliz, aunque efectivamente no fuera tan consciente de ello.
Fermín, en lo de desear poco o nada estoy de acuerdo, pero el hombre suele tener muchos deseos, y a sólo que falle uno, ya puede no ser feliz.
Abrazos.