miércoles, 7 de mayo de 2008

HAGAN JUEGO, SEÑORES

Decía Einstein que Dios no juega a los dados. Desde luego, si lo dijo Einstein, la afirmación debe estar avalada por razones de peso. No voy a negar esa afirmación, ni mucho menos, entre otros motivos porque no tengo ni idea sobre la cuestión.
No obstante, expongo tres ejemplos en los que aparentemente Dios sí parece jugar a los dados, si bien en uno de ellos fuimos más bien nosotros los que los tiramos.
Son ejemplos en los que parece, a los ojos de los observadores poco diestros como yo, y lo digo sin ironía, que el azar y no una planificación divina tomó el mando de la situación. Como contrapartida, y a falta por mi parte de argumentos científicos, diré que los caminos del Señor son inescrutables.
El primer ejemplo es el de la teoría de la evolución. Hoy esta teoría está ampliamente aceptada por la comunidad científica, aunque aún hay elementos recalcitrantes que defienden no ya el creacionismo (creación de todas las criaturas directamente por Dios, que ha quedado desfasado) sino una versión moderna del mismo: el llamado Diseño Inteligente. El Diseño Inteligente medra sobre todo en Estados Unidos apoyado por poderosos lobbies.
La teoría de la evolución asegura que los organismos van evolucionando en función de la variación del entorno. Dicho así, no parece que Dios tuviera en ningún momento en mente el crear al ser humano. Podríamos decir que Dios puso en marcha el mecanismo pero que se desentendió de su desarrollo, y que al final, por azar, apareció el ser humano, como ente más idóneo para adaptarse al entorno de aquel momento.
La solución que se da desde las posiciones más moderadas del Diseño Inteligente es que la teoría de la evolución es verdadera pero a la vez existe algún tipo de eso, de diseño inteligente previo a los azarosos cambios.
El segundo ejemplo es el descubrimiento de unos científicos según el cual hace 70.000 años el ser humano estuvo a punto de extinguirse, debido a condiciones climáticas extremas que redujeron a una cantidad ínfima (unos 2.000) los ejemplares de Homo Sapiens. En la novela “Los estados carenciales”, hablando de una posible extinción del ser humano, la protagonista dice mordazmente una genial frase: “Sí, ¡qué desgracia, para el Universo en general y para nosotros en particular!”.
¿Y si la casualidad o el azar hubiera querido que nos extinguiéramos? Los supuestos planes de Dios para el hombre habrían quedado en agua de borrajas (este refrán no se si se entiende fuera de Aragón: habrían quedado en nada).
El tercer ejemplo, que como digo es más imputable al hombre que a Dios, fue el momento en el que el ser humano estuvo, por segunda vez que se sepa, a punto de extinguirse: me refiero a la carrera nuclear con el punto álgido de la crisis de los misiles en Cuba (1962). El mundo estuvo a punto de su destrucción total. En el caso de que el azar así lo hubiera querido (en este caso azar se identificaría con libertad humana), ni muchos de ustedes ni yo habríamos siquiera nacido. En este hipotético caso, el hombre habría variado los planes de Dios para con nosotros, pues se supone que es Él el único que tiene la potestad de poner fin a la Historia.
La conclusión que puedo sacar como cristiano es que, a pesar de las apariencias de azar en algunos momentos dados, Dios lo debe tener todo, de algún modo que sólo Él sabe, atado y bien atado.

5 comentarios:

John C. dijo...

En el tercer ejemplo,el de la crisis de los misiles,casi le hubiera quedado mejor poner la II Guerra Mundial que ahí si que faltó poco para que nos fueramos todos a tomar viento.O lo que es peor,que la encarnación del Mal dominara el planeta.¿Donde estaba Dios en esos momentos?.Vaya ud a saber....

A saber lo que haría Dios el día que descansó después de crear el mundo..sería interesante que hubiera una respuesta a eso.

Finalizo con una cita en forma de diálogo entre el teniente Kinderman y el padre Dyer, de El Exorcista III por si se puede relacionar con lo que hace o deja de hacer Dios y porqué.
El poli se queja amargamente de todos los males que aquejan al mundo y el padre Dyer le dice amablemente
-Todo tiene una solución
-¿Cuando?-contesta avinagradamente el Poli
-El día del Juicio Final-sigue paciente el cura
-¿Tan pronto?-sarcasmo del madero
-Tenemos alma.Todos estaremos allí.

En fin,si quiere respuestas absolutas tiene ud una cita con Dios el día del Juicio Final.XDDDD.

Magia dijo...

Me cuesta tanto entender que es posible que haya un Dios que sirva para apoyar ciertas explicaciones....es posible que haya un Dios, no lo sé.....pero para mí la ciencia va por un lado y la religión por otro.

Gata Negra dijo...

Yo soy muy práctica en estas cosas. Según me interese, creo en Dios, en el azar, el destino, la casualidad...o en lo que mejor se adapte al momento y situación :D

José dijo...

john c, así como usted tenía ganas de tener una conversación con Dios, igualmente expectante estoy yo con la cita del Juicio Final. Me imagino llegando ese día allá arriba como un inspector de Hacienda y pidiéndole a Dios que saque los libros de cuentas, que tiene muchas cosas que explicar. (Aunque más bien debe ser al revés).
Magia, yo creo que en ocasiones ciencia y religión juntan sus caminos, porque muchos descubrimientos científicos interpelan a la religión (por ejemplo la teoría de la evolución fue un fuerte impacto para las creencias religiosas, que tuvieron que "reajustarse" por fuerza).
Y gata, a mí me pasa bastante como a ti, que voy de flor en flor.
:)
Gracias por vuestros comentarios.

fermín dijo...

Hay un millón de estímulos que rigen nuestro comportamiento: nuestros amigos, nuestra fisiología, los cambios ambientales,...Todo esto hace que nuestro comportamiento, en principio azaroso, sea realmente dirigido. Todo sucede así, es pura física y química. Nos vemos arrastrados por movimientos y fuerzas.
Las ciencias sólo pueden observar estas fuerzas, predecir la trayectoria de planetas, cometas,...bien con exactitud o por estadística ya que de momento no pueden hacer más, hay que superar la incertidumbre de Heisenberg, se nos escapa la cuántica.
Una vez conocido como se mueve todo ya podemos predecir el futuro.
Lo que si se nos escapará entonces es porque las cosas evolucionan así, que las mueve, que empuja a un electrón repeler a otros electrones que son igualitos y en cambio son atraidos por los cationes infinitamente más grandes. También quería hablar de dos pricipios más:
-el de la permanencia: todo sigue igual con el paso del timpo ( es de geología)
-El del caos: los seres vivos reducimos nuestro desorden endetrimento de nuestro entorno. Sinembargo simpre hay un orden dentro del caos.
No se que quería decir con ellos, pero va en torno al misterio de como funciona todo.
Que esencia nos empuja. Cual es su finalidad. Sólo nos quedamos en la superficie de las cosas, en el continente. Para un millón de preguntas la ciencia no puede nada.