miércoles, 28 de mayo de 2008

VER PARA CREER

En el programa de Cuatro de Iker Jiménez “Cuarto Milenio” (ver noticia aquí) dedicaron el domingo pasado una parte importante de su tiempo a tratar la figura del padre Pío. El padre Pío de Pietrelcina (1887-1968) fue un religioso capuchino italiano, actualmente santo de la cristiandad.
La ocasión para tratar sobre esta interesante figura ha sido la exhumación de sus restos mortales 40 años después de su muerte. Tres millones de personas han solicitado visitar estos restos del religioso, que se expondrán hasta septiembre de 2009. El padre Pío es santo, pero en su día no se exhumaron sus restos para ver si habían permanecido incorruptos porque era tan abrumador el olor de santidad (milagros documentados, don de profecía, bilocación, etc) que no se consideró necesario. Ahora sí han sido exhumados para ver el estado de conservación del cadáver. Al religioso no se le practicó ninguna técnica especial para la conservación de su cadáver, pero ante la sorpresa de todos (o no tanto para algunos), el cuerpo no estaba como le correspondería en estado de esqueleto, sino que bastantes partes se hallaban incorruptas. Así, el rostro está exactamente igual que cuando fue enterrado, e incluso conserva la barba perfectamente peinada (ver foto).
Los enigmas de este santo son muchos. Por ejemplo, cuando tuvo una entrevista con el joven estudiante Karol Woyjtila, el italiano le anunció: “Tú serás Papa, pero en tu pontificado veo sangre”. El futuro Juan Pablo II se quedó de piedra.
También tenemos los famosos estigmas del Padre, lo que más caracterizó a su persona. Tenía 5 estigmas a modo de las heridas que tuvo Cristo: dos en las manos, dos en los pies y una en el costado. El mismísimo Santo Oficio le obligó a recluirse en una celda para evitar que, en el caso de que él mismo se hiciera los estigmas con productos químicos, tuviera acceso a dichos productos. Los estigmas continuaron igualmente, y eran de tal magnitud que atravesaban completamente la palma de la mano. El psiquiatra forense doctor Cabrera, que participaba en el programa de “Cuarto Milenio”, añadió que ningún producto químico es capaz de perforar la palma de la mano de tal modo. Poco tiempo antes de su muerte los estigmas se cerraron, señal que él mismo indicó como el fin de sus días terrenos.
El Padre Pío también contaba con un don de clarividencia, porque en las confesiones, sabía cuando el fiel le estaba diciendo todos los pecados que tenía y cuando se estaba callando alguno. Entonces era él mismo quien decía al fiel los pecados que había ocultado.
Se dice que en Italia es casi tan venerado como los propios Jesús y María. Para algunos, el padre Pío fue un impostor. Sin embargo, entre los contertulios del programa nadie, ni el psiquiatra forense (por aquello de ser científico), echó la más mínima sombra de duda sobre la autenticidad de esta persona. Sí que se apuntó que algunos científicos punteros están empezando a descubrir que es la conciencia la que altera la materia, y no al revés (Lo ejemplifican con el efecto placebo, mediante el cual al paciente se le da algo que no cura pero diciéndole que le va a curar. Al final muchos pacientes se curan. También está el efecto nocebo, que es hacer creer a alguien, sin ningún fundamento científico, que está sufriendo una enfermedad. El paciente imaginario se lo cree también). Entonces, volviendo al padre Pío, es posible que sus fuertes convicciones le crearan los estigmas, aunque esto es una hipótesis: la ciencia moderna no puede explicar lo que hizo (milagros, muchos de ellos tuvieron lugar en la Casa del Alivio del Sufrimiento, que él mismo fundó, en la foto) y lo que le sucedió (estigmas, dones, etc.) a este hombre extraordinario.

5 comentarios:

John C. dijo...

Yo había entendido que en esta caso había fraude,aunque igual era una cortina de humo de la Iglesia para desacreditar al personaje o levantar un halo de misterio en torno a él...¿Quien sabe?.
A mi los estigmatizados,por otra parte,no me dan muy buen rollo.Me cuesta incluso concederles el beneficio de la duda...pero esto es una opinión personal simplemente.

El Dr.Cabrera es,por otra parte,un tremendo acierto como invitado casi perpetuo en Cuarto Milenio.Ahi sí que lo han bordao.

José dijo...

Yo pensaba antes de ver el programa que las cosas no estaban tan claras acerca de si había fraude o no, pero parece que le daban plena autenticidad. Pese a que al principio la propia Iglesia dudó, décadas después le concedió la canonización.
Y el Dr. Cabrera, un crack.

La terapia de Rafaela dijo...

Jose: muy interesante la historio, yo ni lo conocía a este "santo señor". Pero quizás deberías indagar por internet con fuentes más serias, si el punto de vista de Cuarto milenio es objetivo.

me ha gustado la historia

sl2

fermín dijo...

Es una historia perfecta para cuarto milenio, susesos paranormales que nadie puede demostrar, relacionado con la religión y por lo tanto del punto débil de todo el mundo.
Me fastidia no ser testigo de estas pruebas. También tiene un tono romántico no serlo.
Sólo hay pues tres posibilidades:
-es un santo,
-no lo es por cuento,
-o bien por que se lo cree y eso le hace sangrar.
La verdad que me gustan más la 1ª y la 2ª.

José dijo...

Me alegro que te haya gustado la historia, Rafaela. Yo creo que es extraordinaria. Creo que nos podemos fiar de Cuarto Milenio porque son siempre bastante objetivos: cuando sospechan que hay trampa lo dicen sin contemplaciones. Aquí lo único que argumentaron es que los estigmas podían tener origen psicológico.
Fermín, los que sí fueron testigos, no un médico forense sino varios (creyentes, agnósticos y ateos) afirmaron con naturalidad lo que habían visto: que 40 años después de su entierro, las palmas de las manos del santo estaban inmaculadas, cuando lo normal sería que permanecieran unas cicatrices horribles producidas por los estigmas (ya fueran de origen divino ya auto-provocados). Este dato sólo a modo de ejemplo, hubo muchas más cosas increíbles que los científicos constataron.
Y en cuanto a esas tres posibilidades, yo apuesto por la primera, y descarto la segunda (el fraude). Por cierto, la tercera no sé por qué no te gusta, no deja de tener cierto atractivo.