lunes, 23 de junio de 2008

FELICIDAD: MODUS OPERANDI

En el libro de Arthur Schopenhauer “El arte de ser feliz” el autor nos presenta una serie de reglas con objeto de que, aunque no podamos llegar a la felicidad absoluta, imposible para él , sí podamos llegar al menos a la felicidad relativa, es decir, a sufrir lo menos posible (él era pesimista radical, como se puede deducir de su retrato).
En realidad, muchas de estas reglas más que consejos para ser feliz, indican aspectos de la felicidad sobre los que uno poco puede hacer, y en muchos casos se llama más a la resignación y a eliminar los deseos y el placer que a otra cosa.
La regla número 45 (50 contiene el libro) es una descripción magistral acerca de cómo funciona la felicidad. El autor se remonta a dos palabras griegas mentadas ya por el mismísimo Platón (supongo que se podrán escribir en el ordenador, pero yo no sé por estar en alfabeto griego, es una lástima). Parece increíble que ya Platón hiciera estas observaciones sobre la felicidad. La primera de las dos palabras podría ser sinónima de capacidad para soportar el sufrimiento, sumada a un ánimo alto. La segunda sería lo contrario: debilidad para soportar los embates de la vida y ánimo bajo.
Podríamos llamar “talante” a esa cualidad psicológica definida por esas dos palabras griegas (buen talante y mal talante). Este talante tiene por una parte origen genético (nos viene dada por la naturaleza), y por otra un origen ambiental (depende de las experiencias que vivimos). El talante podría definirse como la capacidad que tenemos para sufrir sumada al ánimo que tenemos de cara a la vida en general.
Así, tenemos dos extremos en esta escala del talante: la persona fuerte y la persona débil. Entre ambos extremos hay una escala con infinidad de matices, casi tantos como personas pueblan la tierra.
Nuestra felicidad va a depender en un grado mucho más importante del que habitualmente pensamos de este factor psicológico, que nada tiene que ver con los acontecimientos exteriores.
La diferencia entre una persona mentalmente fuerte y otra débil está en cómo interpreta los acontecimientos que le llegan del exterior. Así, aunque las circunstancias fueran exactamente iguales para la persona A y la persona B, la primera podría ser totalmente desgraciada por esa cualidad psicológica mientras que la segunda podría verlo como un simple inconveniente, o ni siquiera eso.
Aquí Schopenhauer habla del suicidio, que le sirve para expresar gráficamente lo que quiere decir.
Para una persona con un talante en el nivel inferior de la escala (poca capacidad de sufrir y poco ánimo) el menor contratiempo será motivo incluso de suicidio. Schopenhauer llega a decir, a mi juicio con gran acierto, que hay personas tan mal situadas en la escala, que no hace falta ni siquiera ningún accidente proveniente del mundo exterior para que lleguen a pensar en el suicidio: son tan débiles mentalmente que el mero hecho de vivir les angustia de manera insoportable, son incapaces de vivir. Por el contrario, hay personas con gran resiliencia, es decir que aguantan las desgracias más terribles de la vida, incluso extremas, con serenidad, sin poner en duda su voluntad de seguir viviendo.
Señala pese a ello el autor que todos tenemos nuestro límite, aquel punto en el que las ganas de vivir son derrotadas por las ganas de morir, pero sabiendo siempre que lo que para uno puede ser anecdótico para otro puede ser insoportable.
Una vez diagnosticada la situación, ¿qué podemos hacer? Una vez dado el talante x a la persona A, ¿éste puede modificarse? Ésa es una discusión que aún no está cerrada.
En mi opinión, esta teoría es un modo modernísimo de explicar cómo funcionamos de verdad. Una teoría que aun expuesta con gran acierto en el siglo XIX (y origen en Platón), aún hoy no parece haber calado del todo en las opiniones del hombre contemporáneo.

18 comentarios:

Magia dijo...

No sé si Arthur Schopenhauer era pesimista u optimista, lo que sí tenía una cara de malhumorado que tira para atrás...Más nos vale reirnos un poco de la vida, seamos personas débiles o fuertes, pq es la mejor manera de llevar cualquier cosa.Un saludo

John C. dijo...

Lo del "talante" me suena...no sé porque.XDDDD

Es curioso,pero esos mismos factores:genética y ambiente...¿no son los mismos con los cuales se explica tambien la inteligencia y/o la personalidad?.

En cualquier caso,ya sea uno fuerte o débil,me parece una lotería.De hecho te toca lo que te toca,y te tienes que apañar con ello.Con lo cual a parte de injusto y arbitrario me parece una putada.He dicho.

José dijo...

Sí, magia, la verdad es que su rostro no indica mucho optimismo. Tan pesimista era que en principio este libro pasó sin pena ni gloria, porque nadie daba crédito a que diera normas para ser feliz.
john, suscribo totalmente tu último párrafo. Espero que esa injusticia y arbitrariedad al final tengan algún sentido, y aparezca de algún modo la justicia, en el modo que sea, porque si no, efectivamente, ¡vaya putada!

Perreti dijo...

Bueno, bueno, ¡cómo está el plantel de comentarios!
Respecto a la concomitancia de genética y ambiente, creo que hay poco que comentar, pues creo que, al menos para los seguidores de este blog, queda ya más que consolidado el carácter omnipresente que ambos factores tienen en prácticamente cualquier aspecto de desarrollo de la persona.
En lo que a la oportunidad del manual de la felicidad, ciertamente me parece algo pretencioso, si bien, tampoco está de más conocer las cavilaciones al respecto de un pensador, pues conocer el punto de vista de terceros, aunque se afronte con espíritu crítico, siempre supone cuando menos una amplitud de horizontes.
Volviendo a mi primer párrafo, es decir, a eso del "cómo están los comentarios", matizar porque a priori, tal vez me equivoque, pero me da la impresión de que hay coalición de pesimistas. ¿Pero qué es eso de que lo que te toca es injusto, arbitrario... y hasta una putada?
En mi opinión, pues sí, puede que sea injusto. ¿Pero que no lo es en esta vida? El factor azar está ahí para bien o para mal, y echando la vista atrás, y considerando que hay personas que se mueren de hambre, o que tienen severos problemas del desarrollo, o cualesquier otras circunstancias, me parece más injusto calificar de injusto nuestro estado de cosas, que ponerse el mundo por montera y apechugar con lo que nos ha tocado. No me cansaré de decirlo: por favor, menos lamentarse y hagan por ver la botella medio llena. Nadie ha dicho que la vida sea fácil, pero ni mucho menos eso significa que no se pueda disfrutar de ella. Puede que sea una tontería, pero creo que la frase de Julieta Venegas (caso que sea de ella) viene ahora muy al caso; "si la vida te da limones, ponle sal y tequila".

José dijo...

Es verdad que mucho en la vida es azar, y que la justicia brilla por su ausencia en la vida.
De la frase de los limones había oído una adaptación: hacer limonada con mis limones.
Por lo que tú dices, piensas que el legado que nos ha dejado la naturaleza y nuestras experiencias tempranas (que conforman lo que aquí he denominado talante) es modificable.
Yo no estoy de acuerdo en eso. Quien tiene mucho ánimo y capacidad de sufrir, tendrá sensación de control de su propia vida, y por tanto sensación de libertad. Pero, ¿qué hay de aquél a quien el menor incidente le derriba? Éste no tendrá ni sensación de control sobre las cosas ni sensación de libertad. Por ello, al que le ha tocado un buen talante por supuesto que estará de acuerdo contigo: no conoce otra cosa más que la libertad. Pero si te ha tocado un talante malo, especialmente muy malo, la situación puede ser irreversible, y por muchos esfuerzos que hagas, con tus limones no puedes hacer limonada ni ná de ná, pues la parte más primitiva del cerebro se impone constantemente a la racional. Ya sé que no te voy a convencer, pero que quede constancia de que esto es lo que íntima y verdaderamente pienso.

María Jesús Lamora dijo...

El azar no existe. Desengáñate.
Un abrazo desde Huesca.

El Rincón del Relax dijo...

Hola de visita por aquí, para sumergirme en tus letras. Recibe un afectuoso saludo dsde mi rincón!

José dijo...

Bienvenida, Mª Jesús, oscense, y bienvenida de nuevo, pues una vez estuvimos en contacto, autora del rincón del relax, cuyo nombre no conozco.
Te doy toda la razón y agradezco la corrección, Mª Jesús, cuando lo estaba escribiendo estaba pensando en si era correcto, pero lo dejé pasar. Corrijo ahora y donde dije digo digo diego: "Es verdad que mucho en la vida escapa a nuestro control..."
Gracias por tu visita, autora del rincón del relax, visité en su día tu blog y me pareció interesante, aunque debo reconocer que no lo he seguido. A ver si le echo un vistazo más a menudo.
Saludos a las dos.

Gata Negra dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que dices José.

Yo me considero una persona con una capacidad para aguantar sufrimiento bastante amplia. Pero tengo animo bajo. Quiere decir, que no se de donde salen las fuerzas para seguir adelante, cuando en realidad no tengo ganas de hacerlo. Es una sensacion como de imposición de tener que seguir y aguantar más y más sin querer...

José dijo...

Hola, gata!
Bueno, por lo menos, aunque tengas el ánimo bajo tienes capacidad de resistir el sufrimiento, que yo creo que es incluso más importante que el mismo ánimo. Por lo menos, vas tirando, como suele decirse.
Bss!

Gata Negra dijo...

no se yo que decirte, no puedo sopesar ya que no conozco. Pero te digo que tener una capacidad sin fin para soportar dolor y presion psicologica, es bastante chungo, porque todo tiene un limite supuestamente, y yo todavía no he llegado al mío y siento que no puedo más, y me pregunto hasta cuando Señor, hasta donde me quieres hacer llegar...???

:(

José dijo...

Bueno, si no has llegado al límite aún tienes esperanzas ahí. Además al final uno a veces igual puede aguantar más de lo que había imaginado.
En todo caso, te envío mucho ánimo y que se cumpla el refrán de "Dios aprieta pero no ahoga", que la presión vaya cediendo poco a poco. Así suele ocurrir, como con la economía, todo va por ciclos, y ahora me parece que tanto tú como yo estamos como la economía, en desaceleración. Habrá que esperar a la reactivación!
;D
Muchos besicos!

Gata Negra dijo...

A ti también se te han borrado los puntos del mapa....!!!! que rollo ¿no?

Natacha dijo...

Bueno, ahí está el famoso libro "más Platón y menos prozac"....
El ser humano tiene a su disposición una extensa bandeja de sentimientos de caminos que tomar ante una adversidad...
Del estado de ánimo, la manera de ser del individuo y algunas otras circunstancias, depende el camino que tome... La diversidad es inmensa.
Hay que intentar tener la mente clara y ser lo más positivo posible... pero eso es, en ocasiones, imposible.
un beso, amigo
Natacha.

José dijo...

Horror, gata negra! Ni me había dado cuenta. Pero entonces para qué valen los mapas? Di que el mío tampoco daba muchas sorpresas, pero hombre, para consultar de vez en cuando estaba muy bien. Ahora que me pongan a cero el contador y ya miel sobre hojuelas. O sea que a ti también te ha pasado? Y eso por qué es?
Natacha, pienso como tú dices que eso a veces es imposible.Ya has señalado con mucho acierto el número de condicionantes (el estado de ánimo, la manera de ser del individuo y algunas otras circunstancias) que condicionan, valga la redundancia, el camino a tomar (que a priori efectivamente nos pueden parecer infinitos). De esos condicionantes, al ánimo y capacidad de sufrir se refiere esta entrada, condicionantes en ciertos casos determinantes.
Muchos besos a las dos!

Gata Negra dijo...

pues no se porque será lo del mapa José. Supongo que estarán con arreglos internos o que se yo. la verdad es que para que hacerse mala sangre, no sirve de nada :(

a la mierda el mapa!!!!

:D:D:D

Perreti dijo...

Creo que mi comentario no va a gustar, pero me parece necesario señalar ésta mi impresión. Noto un sentir generalizado por aferrarse a cualquier aspecto negativo que justifique un malestar, en lugar de inclinarse por justamente lo contrario, es decir, por ver el lado bueno de la vida (suena a anuncio).
Si uno se encuentra mal, es consciente de su "desdicha", y lejos de hacer por buscar solución alguna prefiere ratificarse en todo aquello que medio explica su estado, pues apaga y vámonos, porque si vamos a informarnos para hundirnos un poco más en lugar de para buscar la luz que alumbre nuestro camino, sinceramente, mejor no cultivarse, ¡y no crean que no me asombro de escribir esto! Pero es que el saber es para evolucionar, crecer, madurar, ¡y no para hacer un agujero y meter la cabeza, y seguir con el agujero, y meter el cuerpo...!Sencilla y sinceramente, no.
Por favor, anímense.

José dijo...

Bueno, gata, lo del mapa según john c dijo es sólo transitorio: luego nos volverán los puntitos se supone pues. Y si no... a llenarlo de nuevo :D
Perreti, con tu comentario se puede estar más o menos de acuerdo, pero gustar siempre gusta leerlo. ¡Qué bien me ha quedado! Sabía que no te iba a convencer. Como bien dices, ante la conciencia de tener un problema, la medida a tomar es buscar las soluciones. No seré yo ni mucho menos quien anime al abandono y la dejadez, sino todo lo contrario, a esforzarse al máximo para salir del problema. El problema, valga la redundancia, viene cuando de las soluciones no se obtiene el resultado esperado, vamos, que no arreglan el problema. En ese momento hay que preguntarse por qué las soluciones no funcionan. Los factores pueden ser múltiples, siendo el más común el de no poner el esfuerzo necesario. No obstante, uno puede creer en conciencia que sí ha hecho el esfuerzo del que es capaz (aunque aquí, en ciertos casos, puede encontrarse el fallo, pues es una impresión muy subjetiva la de haber hecho todo lo que se ha podido) y tampoco identifica ningún otro factor que cause la ineficacia de la solución. Ahora llega la sensación de impotencia: no verse competente para hacer frente a la situación problemática. Es entonces cuando, como dices, te empiezas a cultivar, no con afán de buscar la verdad, sino precisamente con afán de salir del atolladero. No queriendo justificar el problema, sino justamente todo lo contrario, buscando explicaciones a lo que pasa, a por qué las soluciones no funcionan, o a buscar nuevas soluciones. Y de este modo, te puedes encontrar con teorías como la expuesta en esta entrada, que explican algunas situaciones que a uno le ocurren a la perfección. No obstante, también es cierto que por muy pesimista que uno parezca, en el fondo suele latir siempre una esperanza, por pequeña que sea, alimentada por el aliento de personas más optimistas, como es tu caso. Por ello, gracias por los ánimos.