sábado, 12 de julio de 2008

DOS MANERAS DE VER EL MUNDO

La noticia saltó a la palestra hace unos pocos días en Italia. Eulana Englaro, de 37 años, sufrió en 1992 un accidente de automóvil que la dejó en coma. Ahora, después de diez años de lucha jurídica, su padre ha conseguido una sentencia de la Corte de Apelación de Milán para interrumpir la alimentación asistida a su hija.
Existe en España (no en Italia) la figura del testamento vital, que permite al paciente decidir previamente si no desea ser sostenido por medios artificiales tras un accidente. Por lo tanto, aunque yo no haya tenido noticia de ello, se supone que habrá personas que habrán quedado en coma en España y a las que por medio de su testamento vital se les habrá dado muerte. Lo raro es eso, no haber tenido noticias de ello.
Los argumentos del padre, que da por buenos la sentencia, son que el coma de su hija era irreversible, por una parte, y por otra, que la entonces joven de 21 años había manifestado que en caso de que le ocurriera algo semejante no quería vivir artificialmente.
Algunas asociaciones médicas se han mostrado en contra de esta resolución judicial. La división se ha manifestado también entre la clase política italiana. El Vaticano lo ha considerado un precedente gravísimo.
Argumentan estos detractores de la sentencia que no es seguro que el coma sea irreversible. Además, en Italia, lo que hubiera manifestado la joven antes del accidente no tiene repercusión legal, por no existir el testamento vital. Por último, señalan que la retirada de la alimentación y agua le puede producir un malestar muy elevado (aunque no es consciente, con lo cual es difícil definir ese malestar, la propia sentencia exige que se apliquen todas las medidas para paliarlo).
Para el Vaticano incluso un coma irreversible con seguridad del 100% sería irrelevante a la hora de tener la obligación moral de mantener a la paciente con vida.
Este caso produce bastante estupor, pues según lo veo yo, hay un dato muy relevante, y es que la paciente no sufre. Y se han dado casos de personas que han despertado del coma décadas después de entrar en él. A ver si ahora dicen que es irreversible y luego resulta que si se le hubiera dejado con vida hubiera despertado.
La gracia del suicidio asistido es precisamente ésa, evitar un dolor presente o futuro que es o va a ser inhumano, indigno e insoportable, pero si no hay tal dolor, tampoco le veo mucho sentido a ayudar a morir a alguien.
Si yo fuera el padre, me lo pensaría muy mucho antes de dar el paso definitivo, aunque esté ya avalado por la justicia italiana. Luego no hay marcha atrás.
Si soy coherente con mi creencia de la libertad individual a la hora de morir o vivir, tendría que respetar la opinión que la paciente manifestó antes del coma. El problema es que una cosa es la coherencia y otra el cuerpo que se te tiene que quedar después de autorizar que retiren la alimentación a tu propia hija... sin estar sufriendo.

14 comentarios:

John C. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
John C. dijo...

El comentario suprimido era mio,hice el comentario ayer pero lo borre hoy.Demasiado elocuente.Así que empiezo de nuevo.XDDDDD

En estos casos extremos uno piensa como actuaría-o como le gustaría actuar-si estuviera en esa tesitura tanto el mismo como alguien cercano.Es todo un dilema.
En mi caso concreto,mi elección es que si llegado el caso estuviera desahuciado y no hubiera ninguna posibilidad de recuperación posible,que a pesar de todo se me mantuviera con vida.Hasta las últimas consecuencias.Esto,POR MI,porque es en lo que creo PARA MI.

En cambio,si fuera un familiar-padres,hermanos-sí que se me plantearía un dilema.Otra cosa es que si ese familiar tuviera hecho eso del testamento vital,en cuyo caso no tendría más que hacer que permitir su voluntad.

El tema,de todos modos,plantea muchas dudas.No es fácil dilucidar entre la vida y la muerte y menos en momentos extremadamente graves.

José dijo...

Vaya, me quedo sin conocer el comentario más espontáneo y como dices, elocuente.
Como bien dices, no es fácil dilucidar en este caso, y aún es más difícil en casos similares. No me gustaría haber sido el juez que tuvo que decidir sobre este caso.

Gata Negra dijo...

cualquier cosa que tenga que ver conmigo, o que las consecuencias solo me atañan a mi, no tengo ninguna duda en tomar la decisión. Pero decidir sobre otras personas, y sobre algo tan crucial como es dejarle vivir (aunque sea en coma) o dejarle morir, me da vértigo. No tomaría esa decisión nunca. Porque como bien dice el artículo, y si luego resulta que pódría ser reversible el coma......?

Feliz semana :)

fermín dijo...

Todo el mundo debe ser libre para tomar ladecisión de vivir o no, y parece que las democracias europeas van a ir en esta dirección. En la nuestra por hacer frente a la crisis se adoptan mejoras sociales, no hay mal que por bien no venga.
En cuanto a ajusticiar a alguien Gandalf decía que algunos que merecen la muerte siguen con vida y mueren los que no la merecen y si hay alguien que pueda discernir que es lo que se debe hacer con los demás (ya que el juego del destino depende de fuerzas múltiples y no es cuestión de eliminarlas).

El Rincón del Relax *Beatriz* dijo...

Hola! Sinceramente no sé que haría hasta que no veriera en el caso.. es muy delicado. sumamente delicado poder decir que pienso.. pues no lo se, espero no tener nunca que llegar a decidir..!

Un abrazo amigo!

Amelie dijo...

Interesantísima entrada.

Sinceramente, no sé qué haría, y sólo espero no verme en la tesitura de ese padre.

Si mi hija estuviese sufriendo y el coma fuese irreversible, creo que diría que adelante con la eutanasia, con todo el dolor de mi corazón. Si no está sufriendo y ha dejado su testamento vital, creo que respetaría ante todo su voluntad. Y si no ha expresado su voluntad al respecto, ni por escrito ni de palabra, y la decisión es mía, creo que me conformaría con verla cada día y acariciarla, es que un hijo duele mucho. Tal vez soy egoísta al opinar así, porque si yo me viese en esa situación creo no querría seguir viviendo. Pero esa es mi voluntad, y yo ya he dicho que ante todo respetaría su voluntad.

Como ves, digo siempre "creo" pues hay que verse en esa situación para saber qué se haría. Y yo espero no verme nunca ante ese dilema.

Tremenda historia y tremenda decisión.

Besos.

Magia dijo...

Supongo que hay que verse en la situación para poder opinar, pero yo sólo me planteo cómo están tan seguros de que no sufre en ese estado?, yo por nada del mundo querría que mi hija sufriera, pero por nada del mundo querría matarla y borrar cualquier posible esperanza de que se recuperase...qué complicado!

José dijo...

Gata, es que el padre parece muy convencido, pero en cualquier persona creo que esa decisión crearía un cargo de conciencia difícilmente soportable. Es extraño que una persona en un caso así lo tenga tan claro. Siempre parece quedar la duda de qué habría podido ocurrir, de si se ha tomado la decisión acertada.
Feliz semana para ti también, Gata!
Fermín, te has escaqueado un momento ¿eh?. Realmente aquí en España se anuncian reformas sobre este tema como si fueran a ser espectaculares y por lo que explicó un responsable, al final era lo más natural del mundo: que si uno no quería un tratamiento tuviera el derecho de no tomarlo, y poco más. De suicidio asistido por ejemplo, nada de nada. No creo que cambie mucho la cosa. Sobre todo estando ya el testamento vital.
Un abrazo!
Eso sería lo ideal, Beatriz, no tener nunca que decidir sobre algo tan dramático, a la persona que le toca esto le cae un peso encima importante.
Otro abrazo para ti!
Coincido contigo plenamente en lo que harías en cada caso, Amelie, aunque como bien dices, también en mi caso "creo" que sería lo que haría. El caso que veo más duro es el de que no sufre pero ha dejado testamento vital, vamos, más o menos el que le ha tocado a este hombre (aunque con testamento de palabra y no válido jurídicamente).
Besos!
Interesante lo que planteas, Magia, realmente, no se puede saber con seguridad el estado de conciencia que tiene (máxime cuando se especifica en sentencia que apliquen medidas paliativas del dolor al retirar la alimentación y bebida). Por tanto es difícil decir si hay sufrimiento o no en ese estado de coma.
Besos!

La terapia de Rafaela dijo...

Decidir por otros es una responsabilidad, aunque si son personas muy cercanas seguramente alguna vez hayan manifestado no querer estar como un vegetal, o querer donar los órganos.
Desde luego yo no quisiera para mi una vida así (por llamarla vida) no sería malo dejarlo en voluntades. Claro vivimos en una cultura que no planificamos estas situaciones que tienen que ver con la muerte.
bss

José dijo...

Rafaela, es verdad que no planificamos estas cosas. Nos suenan muy lejanas, no ya la posibilidad de quedarnos en un estado vegetativo o similar, sino que la propia muerte la vemos lejana. No nos tomamos la molestia de de dejar por escrito lo que querríamos que hicieran con nosotros.
Bss!

Mi Cotidiana Vida dijo...

Coincido totalmente con la última parte de tu entrada: acatar la última voluntad de la víctima o paciente, en caso de que la hubiera manifestado.
En casocontrario, difícil dilema, al menos para mí, sobre todo porque parto de la base de que al día de hoy, la ciencia no tiene todavía la certeza de todo.
En un presente se puede pensar que todo resurgimiento es imposible. En un mañana se puede descubrir lo erróneo de nuestros pensamientos.

Saludos

José dijo...

Exactamente, y a esta mujer aún le quedaban muchos años de vida para que la ciencia hubiera corregido: "anda, pues no era irreversible". La ciencia hoy para nada tiene la certeza de todo.
Verdaderamente, problemática decisión para quien debe tomarla.
Gracias por pasarte por aquí.
Saludos!

Bell George dijo...

Veo amor de padre, veo una foto preciosa de una vida pasada, nosotros no estamos en el lugar de ellos, de estar en esa situación yo preferiria mil veces un padre así que luche por dejarme partir, que no le importe nada y a la vez le importe todo de mi, aunque pueda equivocarse. Mañana tal vez, yo no la recuerde, pero su padre estará ahí al lado de su cama. Es más, hasta juzgar su decisión me hace una intrusa ¿con qué derecho? Me pregunto.