miércoles, 20 de agosto de 2008

PHELPS Y LA ESCUELA DE LA VIDA

Corría un día lectivo más en un centro escolar cualquiera en Baltimore (Estados Unidos). Fue en ese momento cuando un maestro, arrogándose un don de profecía del que como veremos más tarde carecía, detentando el derecho a predecir el futuro de sus pupilos, le dijo a uno de sus alumnos, torpe e hiperactivo: “hijo, tú nunca tendrás éxito en la vida”.
Ese falso profeta quedó al descubierto cuando en este verano de 2008, durante la celebración de los Juegos Olímpicos ( cuyos atletas son laureados por sus éxitos en todo el mundo), un tal Michael Phelps consiguió una hazaña nunca antes vista, consiguiendo 8 medallas de oro a lo largo de toda la competición de natación. Se convierte así en el deportista más exitoso de la historia del deporte. En efecto, la opinión que el maestro vertió sobre Michael Phelps se descubrió errónea, ¡y en qué grado!
Los maestros tienen mucho poder a la hora de cómo el niño se ve a sí mismo. Esto me recuerda al capítulo de los Simpson en que sarcásticamente se presenta este fenómeno: Bart acude contento el primer día de clase a la escuela, entusiasmado por aprender, y en un abrir y cerrar de ojos los maestros le quitan todas las ilusiones, haciendo de él un desastre de alumno.
Phelps no ha sido el primer caso llamativo sobre individuos que no han triunfado en la escuela y sí lo han hecho después en la vida. Muchos de ellos incluso dentro del propio campo académico, algunos con coeficientes de inteligencia astronómicos.
La escuela se centra en conocimientos técnicos inútiles saltándose a la torera la que debía ser su función: la formación ética de los niños, es decir la formación de un carácter adecuado para conseguir una vida feliz, en colaboración con las familias.
¿Cuál es el fin supremo de la vida del hombre? La felicidad, a la que se llega por medio de la virtud. ¿Prepara la escuela para esa felicidad? Mi respuesta es tajante: no. La función positiva que hace la escuela es de carácter indirecto: para retener todo el volumen de datos inútiles que se exigen, se tienen que desarrollar ciertas virtudes, como la constancia, la voluntad, la disciplina, etc. Estas virtudes ayudarán luego en la vida. Pero no se trabajan esas virtudes con el fin de alcanzar la felicidad.
Los padres dan una importancia excesiva a los resultados escolares de sus hijos, cuando no hay garantía, porque es lógico que no la haya, de que buenos resultados académicos den lugar a hijos felices y exitosos. De igual manera, tampoco se puede, ni mucho menos, afirmar lo contrario, que alumnos torpes vayan a ser unos desgraciados en la vida. Seguro que todos conocemos casos de éxito académico y fracaso vital y viceversa.

17 comentarios:

Gata Negra dijo...

Si todos pensaran como tu, sería diferente (creo). Pero es verdad que tiene que ser muy dificil para un maestro mantener la islusión y tener ganas todos los días de hacer ese tremendo esfuerzo con una clase llena de chicos y chicas creciendo a toda leche. Yo no tendría la paciencia suficiente, con 2 en casa me resulta (ya no, ya son "mayores") dificil mantener el entusiasmo a diario.

En lo que si les hago hincapie, sobre todo con mi hija que se está planteando carrera universitario o no. Que lo que elijan tiene que ser algo que le entusiasme porque será la elección mas importante en su vida y a la que se tendrá que dedicar durante muchos muchos años.

John C. dijo...

Algo parecido a lo de Phelps le pasó a Michael Jordan en sus tiempos de instituto,donde una lumbrera de entrenador no le vió posibilidades..y bueno,ya conocemos la historia de Jordan,en mi opinión el mejor deportista de todos los tiempos.

No sé si en los posteriores exitos o fracasos de una persona influye,y de que manera,la escuela y los profesores.En cualquier caso,viendo las capacidades proféticas de algunos profes es mejor pensar que eso no tiene nada que ver.Afortunadamente.

Eso sí,tambien ocurre que una buena o mala etapa escolar te puede marcar para bien o para mal.Esto es evidente.

José dijo...

Hola Gata!
Pero ya no se trata de que los maestros vayan con más o menos ilusión. Pero por lo menos, si uno va sin ilusión, que no vaya emitiendo juicios de opinión que destrozan a los chavales y les hunden su autoestima.
Bss!

José dijo...

Sí, john, la escuela puede marcar mucho. Con la de horas que están los niños allí a lo largo de la semana. Y también por cómo se va haciendo una especie de proceso selectivo en que se etiqueta a los niños, y los niños asumen para sí mismos esas etiquetas que igual no son correctas. Por ejemplo ahora se sabe que muchos niños con la etiqueta de "fracasado escolar" son en realidad niños talentosos que van de "incógnito". Pero claro, si le dices que es un fracasado fácilmente se lo acabará creyendo.
Saludos!

Gata Negra dijo...

Si si, tienes toda la razón, estoy totalmente de acuerdo contigo José, pero también entiendo que no siempre se está en un nivel optimo. Y me imagino que si un chico te está tocando las pelotas un día si y otro también durante un mes, pues que en un momento dado, se te vaya la boca, los maestros también son humanos, aunque claro, si eres maestro es con todas las consecuencias y hay que ser "diferente" y/o especial.

Que edades tiene tus chicos José?

Valle dijo...

De verdad Josemi que es fascinante y contundente tu criterio, nada que añadir que haga pensar algo que desvie su sentido o te haga dudar:).

José dijo...

Gata, no creo que haya que ser diferente o especial para ser maestro. Lo que pasa es que hay límites que nunca se pueden rebasar, y si hay alguna virtud que tiene que tener el maestro es la de la paciencia, y saber contar hasta tres antes de decir algo equivocado.
Yo ahora no estoy ejerciendo, pero soy maestro de primaria, o sea que puedo dar a niños entre 6 y 12 años. Los últimos que me tocaron pertenecían a 3º, 5º y 6º de primaria, o sea, entre 8 y 12 años más o menos.
Bss!

José dijo...

Valle, la idea principal es ésa, luego habría matices, pero fundamentalmente creo que lo tengo claro. Ahora me haces dudar ;)

soñadora dijo...

Ojala hubieran mas maestros y padres que piensen como tu, es que es tan facil a veces echar abajo el castillo de ilusiones de nuestros niños con comentarios negativos que lo unico que logran es traer abajo su autoestima. Cuando su interior es como un jardincito que deberiamos regar con palabras de aliento y alimentando su autoestima para que en un futuro sepan que si, si merecen y pueden ser felices.
Saludos desde Peru,

José dijo...

Bienvenida, soñadora, y gracias por tu visita y comentario.
Pues sí, el tema se parece a esas ranitas que tienes en el cuento de uno de tus post. La que oyó las opiniones negativas sobre su futuro se desalentó y fracasó, mientras que la que "estuvo sorda" a las opiniones de los demás consiguió salvarse. Como dices, el poder de la palabra es grande, mucho más en el caso de los niños.
Abrazos desde España.

Gata Negra dijo...

Vuelves a tener razón, de todas formas creo que un maestro tiene que estar hecho de una "pasta" diferente para no rebasar esos limites, no olvido que no son 2 o 3 chicos, son 20/25 o mas y todos juntos...No pretendo con esto excusarlos eh!! De eso nada, lo que intento es ponerme en su lugar.

Vaya tela los tuyos no?? jajaja!! Que paciencia hay que tener Dios mío!!!

los pensadores dijo...

Hola!! es muy cierto lo q dices, una mala experiencia escolar aunque no implique que tengas o no talentos te puede tirar abajo anímicamente haciendote creer que eres inútil para todo... realmente uno puede tener éxito en otros ámbitos aunque le haya ido mal en la escuela porque tenemos varias inteligencias y potenciales, y en la escuela sólo se tiene en cuenta la memoria y la capacidad de hacer cálculos matemáticos...
saludos!!

José dijo...

Y además, gata, hoy en día hay muchos niños menores de 12 años que no respetan a nada ni a nadie. Comparando mi época escolar con la actual no tienen nada que ver.

José dijo...

Efectivamente, pensadores, hay infinidad de potencialidades y elementos a trabajar con vistas al desarrollo de una persona, mientras que en la escuela prima el aspecto intelectual de manera arrolladora. Ésa era una de las ideas principales que quería exponer: ese centrarse en lo intelectual olvidando sin ningún sentido todo lo demás.
Saludos!

Gata Negra dijo...

Si lo se José, por eso decía que ¡Vaya Tela!! Entre que ellos no respetan y que a los profesores los han recortado mucho, tiene que ser complicado lidiar con estos chicos.

José dijo...

La profesión de maestro y profesor es la que más alta tasa de depresión tiene. Con eso se dice todo sobre cómo está el tema.
Bss!

Bell George dijo...

José:
Estoy de acuerdo contigo 100%. Hay muchos ejemplos parecidos a los de Phelps, en Cuba por ejemplo Gonzalito Rubalcaba no pasó su primer examen para entrar al Conservatorio de Música cuando era niño, según un profesor "no tenía ritmo musical", por suerte se pudo matricular, luego la vida demostró que era un niño prodigio para la música, hoy en día es un excelente pianista de jazz y un reconocido compositor musical. En Chile, Gabriela Mistral, premio Nobel de Literatura, también tuvo una experiencia súper desagradable con su maestra (historia conocida) y así hay otros muchos ejemplos.
La educación empieza en la cuna, pero el maestro cumple una función fundamental en la educación integral de una persona. Un saludo.