lunes, 29 de diciembre de 2008

INDEFENSIÓN APRENDIDA

La indefensión aprendida.

Uno de los objetivos fundamentales del ser humano es conseguir poder.
Tenemos dos tipos de poder. De un lado, en su significado más convencional, el poder que una persona logra en el campo político, el económico, o sobre otras personas.
Por otra parte, el poder con un significado más sofisticado, el poder en el sentido de tener control sobre la propia vida, de ser dueño de uno mismo.
En este post me refiero exclusivamente a este segundo tipo de poder: el que un individuo ejerce sobre sí mismo, ya que: “Quien vence a los otros posee fuerza, quien se vence a si mismo es aún más fuerte”, dice Lao Tse.
Requisito fundamental para lograr este tipo de poder es la sensación de que tenemos control sobre nuestras circunstancias, la creencia de que nuestra voluntad es eficaz frente a las adversidades.
Es aquí donde aparece la gran amenaza para el precario ser humano: la indefensión aprendida.
La indefensión aprendida es un rasgo psicológico por el cual un individuo considera que no ejerce control alguno sobre su propia vida.
En el desarrollo normal de una vida, el individuo considerará que ejerce al menos cierto control sobre su vida.
Sin embargo, en ocasiones, la esperanza naufraga. Esto se aprende a base de decepciones, puesto que “la esperanza tiene tantas vidas como un gato, pero no más” (Henry Longfellow). El esfuerzo no recompensado conduce a la desesperanza aprendida, al sentimiento de indefensión, la creencia de que hagamos lo que hagamos nada va a cambiar. Y cuando no nos sentimos arquitectos de nuestro propio destino, quedamos sin norte, deshaciéndose el sentido de la vida como un azucarillo. Es éste el origen de muchas depresiones.

El experimento que dio lugar al término “indefensión aprendida”.

El experimento que describo a continuación es muy conocido. Yo lo extraigo del libro "La fuerza del optimismo", de Luis Rojas Marcos.
El científico Martin Seligman realizó un experimento en el que se sometía a situaciones estresantes a unos perros divididos en dos grupos. Al primer grupo de perros se le encerró en una jaula. En esa jaula, cada pocos segundos recibían una descarga eléctrica, sin que tuvieran ninguna posibilidad de evitarla. Al segundo grupo de perros se le encerró en otra jaula. En ella los perros encerrados sufrían idénticas descargas que los del primer grupo. Pero había una diferencia: este segundo grupo de perros podía fugarse de la jaula y así evitar las descargas, empujando una palanca con el morro.
Posteriormente, todos los perros, los del primer grupo y los del segundo, fueron encerrados en una jaula igualmente electrificada, pero de la que se podía escapar fácilmente saltando una pequeña pared. Aquí está el momento clave del experimento: los perros que en la primera parte del experimento habían tenido control sobre la situación y habían podido huir de la jaula, saltaban sin problemas la pared y escapaban. Por el contrario, los perros que en la primera parte del experimento no habían podido escapar, permanecían INERTES. Habían aprendido a sentirse indefensos, y así, en situaciones posteriores de adversidad, NO CONSIDERABAN la posibilidad de controlar su suerte. Recordaban lo ocurrido en la primera prueba, dando por hecho que sus respuestas no servirían para nada, por lo que, ¿para qué intentarlo?

Conclusión.

Este experimento es perfectamente trasladable a la conducta de los seres humanos. Es decir, que la razón no marca ninguna diferencia. Al contrario, en el hombre la indefensión aprendida aún hace más estragos, por nuestra capacidad para prever el futuro, arma de doble filo.

28 comentarios:

La terapia de Rafaela dijo...

Magnífico post!!! ya sabes que estos temas me "pueden".
Esta es la visión "conductista", lo han comprobado con animales, y nosotros somos "animales que además pensamos y hablamos" entonces se puede aplicar estos experimentos perfectamente.
Animo a todos a pensar en lo siguiente: es cierto podemos aprender la indefensión, pero como somos "intelegente" también podemos desaprenderla, tenemos más recursos que los perros. Hay ocasiones que la debilidad, la vulnerabilidad, la pereza puede llevarnos a estar indefensos, pero afortunadamente podemos pensar y podemos elegir otra opción
bss y FELIZ AÑO!!!

Gata Negra dijo...

La ley de supervivencia no nos deja caer tan profundamente que no podamos volver a subir a la superficie, salvo excepciones claro está. Porque cuando te llevas un palo tras otro cuesta remontar.

Tu post, ha hecho que me de cuenta que hoy que me he negado a hacer un favor, y no me he sentido culpable por ello. ¿Será que estoy tomando las riendas de mi vida? Poquito poco lo consigo y sin esfuerzo, tiene que haber algo que me empuja a volver a subir siempre en contra de mi volutad.

Buena entrada, muy completa si Sr. me alegra que me hagas caso :P (en eso de ponerte las pilas) aunque te lo decía bromeando :D:D:D

Un beso!

Amelie dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Francotirador dijo...

Se reconoce al poder de si mismo como la única soberanía originaria de las personas, una persona muy cercana a mi y que escribe muy bien me dice "más vale ser que parecer", he analizado esa frase mucho tiempo, y ese ser es el poder de uno mismo de presentarse con autenticidad y seguridad. Lograr un control mas que de sus vidas, considero que es importante un control de los impulsos. En otro orden, no creo en lo particular en frases como" tengo la esperanza de que..... El hombre por naturaleza es un constructor de si mismo, el resto es la excepción.
(Muy cobardes los perritos que prefirieron el encierro a jugarselas por ser libres, en la vida me he encontrados con muchos hombres que actuaron igual, que no quisieron empujar la palanca).
"Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. "Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles". ( Bertolt Brecht .

Un abrazo

José dijo...

Muchas gracias, Rafaela. Estos temas son los "nuestros", jeje.
Supongo que en muchos casos la indefensión aprendida se podrá "desaprender", pero estos últimos días del año, en los que me toca estar pesimista, pienso que no sé si en todos los casos es posible ese desaprendizaje.
¡Feliz año para ti también!

José dijo...

Hola Gata.
Lo tenía ya casi preparado, pero no me parecía bien ponerlo en los días cercanos a la Navidad, durante los cuales hay un ambiente más dicharachero por la blogosfera. Eso sí, me diste el empujón para acabarlo y publicarlo.
Por otra parte, si como dices estás tomando las riendas de tu vida, esa es gran cosa.
Feliz Año!

Soñadora dijo...

Josemi, muy interesante tu post. Definitivamente el poder vencerse a sí mismo, y tener poder sobre tus acciones es algo que vale la pena.
Pienso que para lograr hacerlo debemos estar conscientes de ello siempre, y trabajar para lograrlo, pues de lo contrario seremos como los perritos que se acostumbraron a un tipo de acción y no buscaron mas alla. Pero yo si creo que se puede. Esto me trajo a la memoria ese poema de Almafuerte que publique hace algún tiempo y que empezaba diciendo " no te des por vencido ni aún vencido.....".
Besitos y que el 2009 venga para tí cargado de positivismo!

José dijo...

Hola Amelie.
Parece increíble que un perro no se dé cuenta de que puede saltar la pared y escaparse. Lo que aún es más increíble es cómo eso le puede pasar al ser humano, que está dotado de razón. Y sin embargo, así es.
Ser demasiado buena no es igual a ser tonta, salvo que tú pienses que ese "demasiado buena" va en menoscabo tuyo sin tú quererlo así, que por lo que dices es lo que piensas.
Y es cierto que ser criado por gente que tiende a anularte es el caldo de cultivo idóneo para la indefensión, puesto que no te dejan ir ejerciendo una autonomía progresiva que finalmente te lleve a ejercer el control sobre tu vida.
¡Besos!
¡Feliz Año Nuevo!

José dijo...

Hola Francotirador.
Lo que dices del control de los impulsos es fundamental.
El gran problema es que el control de los impulsos se aprende (o no se aprende) fundamentalmente durante los años en que no tenemos uso de razón. Es decir, que aprendamos a controlar nuestros impulsos o no, depende primordialmente de que nos lo enseñen nuestros padres y nuestro círculo más cercano en la infancia.
La precariedad del ser humano reside en que cuando se tiene pleno uso de la razón (que por otra parte también ayuda al control de los impulsos, eso sí) puede ser ya demasiado tarde. La razón es débil, en definitiva, comparada con el peso de un inconsciente con mucho peso específico.
No obstante lo anterior, es verdad que siempre tendremos que intentar dominar en la medida de lo posible los instintos y darnos cuenta cuando tengamos una pared para saltar.
¡Un saludo y feliz Año Nuevo!

José dijo...

Muchas gracias, soñadora.
Estoy de acuerdo contigo en que una manera de combatir esta indefensión es estar siempre conscientes de ello.
Por otra parte, tus palabras me han recordado a un dicho anónimo: "Amigo es el que oye la melodía de mi corazón y me la canta cuando me falla la memoria". Estaba yo un poco pesimista, pero me has recordado esos poemas tan buenos de Almafuerte, cosa que te agradezco.
Me acuerdo mucho de ellos, el otro día estaba repasando el cuaderno en el que me apunto algunas cosas y me gustó encontrarme con ellos y leerlos. Tienen una visión muy optimista.
Espero que el año 2009 sea muy bueno para ti. ¡Besos!

Francotirador dijo...

Jose, claro que se pueden controlar los impulsos, sino para que existe el clonazepan.....

Feliz Año Nuevo

John C. dijo...

Yo creo que pocas cosas puede uno controlar en esta vida.No digo que seamos esclavos absolutos de las circunstancias,pero CONTROL,lo que se dice CONTROL TOTAL,es escaso el que poseemos.

Por eso yo creo que preocuparse por lo que no se puede controlar es una tontería y una pérdida de tiempo.Las circunstancias marcan pero al final uno tambien puede actuar y decidir en función de ellas.

Natacha dijo...

Yo hoy, me siento indefensa ante la falta de tiempo para comentar como mereces.
Solo vengo a desearte un feliz 2009.
Que seas muy feliz, cielo, que te pasen cosas buenas cada día.
Un beso, amigo
Natacha

Perreti dijo...

Esta vida es muy perra, pero hasta el punto de ser el ejemplo de los perros perfectamente extrapolable al ser humano, sinceramente, discrepo. Pues hay una gran diferencia entre el perro y el ser humano, y es que al primero tal vez no le dé para pensar, reflexionar y actuar, y por ello tal vez nunca modifique su conducta. Por un contrario, un ser humano sí que puede, puede tomar consciencia de su situación y cuando menos, intentar actuar en consecuencia. Lo cual, por otro lado, en ningún caso pretendo decir que sea fácil. ¡Pero tampoco se pierde nada por intentarlo! ¿No?

José dijo...

Pues sí, john, preocuparse por lo que no se puede controlar es una pérdida de tiempo. Es un hacer castillos en el aire que se derrumban. Lo mejor es lo que decía Buda: "programa para hoy, inspirar y espirar".
A ver si en el nuevo año cambio un poco la temática de las entradas, porque me da la impresión de que me estoy repitiendo un poco.
Un abrazo.
¡Feliz 2009!

José dijo...

Muchas gracias, Natacha. Te deseo también para ti y tus seres queridos un feliz 2009.
¡Besos!

José dijo...

Hola Perreti.
Es llamativo que un experimento de estas características realizado con perros pueda ser extrapolable a los seres humanos, ciertamente.
A priori, todo el mundo pensaría que la razón marcaría diferencias importantes.
Sin embargo, el proceso de adquirir la indefensión es igual en perros y hombres.
Luego, tú dices que el hombre tiene más fácil salir de la situación gracias a sus mayores capacidades. Eso debe ser así, porque el perro desde luego por su cuenta no va a ser capaz de salir de esa situación. El hombre, pues algo podrá hacer.
¡Un abrazo y te deseo feliz 2009!

Ojoavizor dijo...

Mi muy estimado José, pienso que previamente al "control de uno mismo", se debe focalizar los "objetivos", o "misiones" que debmos perseguir, ya que sin ellos, no existiría motivación alguna para "la acción", e incluso para la "no-acción".
En el experimento que relatas, hubiese sido interesante que agreguen a la escena (a ambos grupos), en la parte externa a la jaula, un "apetitoso hueso" y verificar en ambos casos, cuál hubiese la reacción de los perros, a pesar de la corriente eléctrica como "obstáculo".
Pienso, que los seres vivos en general, orientan su movimientos hacia lo que "necesitan". En el caso el ser humano, como ser biológico, racional y espiritual, siempre luchará y buscará aquello que "necesita" ya sea positivo o negativo, para su vida. De allí que el cultivo de una intensa vida espiritual sea importante, para que las "necesidades" del ser humano, estén ligadas a buscar nuestra evolución espiritual, que sumadas a las de todos, logre una convivencia pacífica y civilizada en el mundo.

Muy bueno tu post como siempre, y te deseo un año nuevo lleno de satisfacciones espirituales, a tí y a toda tu familia.

Un fuerte abrazo

Ojoavizor

Bell George dijo...

Yo lo voy a leer el próximo año, pero paso por acá para desearte unas felices fiestas y que disfrutes el karaoke.
Un mojito a tu salud!!!

José dijo...

Hola Ojoavizor.
En esta ocasión no estoy de acuerdo contigo: yo creo que es más importante tener sensación de control sobre uno mismo que el tener o darle un sentido a la vida.
Con sensación de control, el sentido puede encontrarse. Sin dominio de si mismo, dar sentido a la vida es casi imposible.
Es cierto que el psiquiatra Víktor Frankl, prisionero en un campo de concentración nazi, observó que aquellos prisioneros que tenían un sentido para su existencia, persistían más en la lucha por su vida y sobrevivían más que los que no daban a su vida un significado especial. Es importante pues darle un significado, un sentido, a la vida.
Sin embargo, cuando una persona considera que no tiene un mínimo de control sobre su propia existencia, que no es arquitecto de su destino, no hay sentido vital que valga. Precisamente, porque la sensación de impotencia desdota a la vida de cualquier posible sentido que se le pudiera dar. Cuando uno no se siente dueño de su vida, la vida queda automáticamente sin sentido, sin rumbo, aunque antes sí lo tuviera.
Con un poco de retraso, pero espero que tengas un próspero año nuevo, en compañía de tu familia.
¡Un abrazo!

José dijo...

Hola Bell George.
Tanto me he retrasado en responderte que ya más bien te deseo un feliz día de Reyes, a ver si te traen buenos regalicos.
¡Besos!

majo dijo...

cero que en el fondo, siempre nos queda "el ultimo intento" y que de alguna forma no acabamos de rendirnos del todo.
aunque a veces somos nuestros peores enemigos y encima decimos.... no lo intento que sino ademas me pasara ldkfjladkjf.
pero todo va a ratos. por lo menos en mi
besos

Ojoavizor dijo...

Muy interesante tu perspectiva, mi estimado amigo.

Un fuerte abrazo, y que el Año 2009nos sigas regalando tan valiosos temas y posts.

Ojoavizor

Bell George dijo...

José, encuentro bastante poco interesante que para analizar la conducta de los hombres se experimente con animales. Recuerdo en algún centro de investigación haber pasado por delante de unos monos llenos de cables y con frío debido al aire acondicionado y yo, sentiéndome impotente en medio de brinllantes mentes y premiadas intelingencias. La ciencia ya no recurre a experimentos tan atrasados, sobre todo porque los perros no tienen pulgar oponible.
La mente es muy compleja, yo me quedo con este cuento de Galeano para cuando la debilidad me acecha:
"En la Isla de Vancouver, cuenta Ruth Benedit, los indios celebraban torneos para medir la grandeza de los príncipes. Los rivales competían destruyendo sus bienes, arrojaban al fuego sus canoas, sus aceites de pescado, sus huevos de salmón y desde un promontorio echaban a la mar sus mantas y sus vasijas.
Vencía el que se despojaba de todo"
Un saludo, le dejé un S.O.S a John C en su chat, ve si puedes ayudarme por favor.

José dijo...

Hola majo.
Estoy de acuerdo en que muchas veces nosotros mismos somos nuestros peores enemigos.
En esto de cómo vemos la vida, todos tendemos a contar la feria según nos va en ella, que dice el refrán. A los que les va mal "su" vida, dicen que "la" vida no merece la pena, y viceversa, quienes son optimistas en relación con su vida son optimistas en relación con las vidas de todos los demás.
Besos!

José dijo...

Gracias ojoavizor.
En este 2009 estaré igual de atento que hasta ahora a tus siempre buenos comentarios.
¡Un abrazo!

José dijo...

Hola Bell George.
Sí, he visto ya antes lo que ponías en el mini-chat de john. La verdad es que no puedo ayudarte porque no tengo ni idea de cómo va la cosa.
La historia que has puesto, muy buena, es más grande quien es capaz de renunciar a más cosas, ciertamente.
Besos y espero se resuelva tu problema con la entrada.

Anónimo dijo...

Les ponía yo las descargas en los huevos a los del experimento. Totalmente innecesario, cualquier propietario de perro sabe que eso sucede. Lo que hacen algunos con tal de justificar su trabajo es deplorable.