domingo, 14 de diciembre de 2008

¡SE ARMÓ EL BELÉN!

Hará unos 20 días que un tribunal de Justicia de Valladolid dio la razón al padre de un alumno de un colegio público, que solicitaba la retirada de las aulas de ese centro educativo de los crucifijos (la noticia, aquí).
Supongo que ni el juez responsable de la sentencia ni el demandante imaginaban el cirio que se iba a montar con dicha sentencia.
En mi opinión, en este caso de los símbolos religiosos en la vida pública se debe actuar con cautela y sentido común. Teniendo en cuenta que la virtud está en la moderación, habrá que conjugar la aconfesionalidad del Estado por un lado (sumada a la multiculturalidad de la sociedad española actual) con el respeto a unos símbolos culturales que han marcado nuestros últimos dos milenios de historia.
Desde mi punto de vista personal, la aconfesionalidad debe primar en algunos casos. A modo de ejemplo, cito los siguientes:

1. El crucifijo en las aulas. El crucifijo no pinta nada en una escuela. A mí no me molesta que estén, pero pienso que en los centros en los que educamos a nuestros niños el crucifijo está “fuera de juego”. Según creía, la sociedad española ya había llegado a esta conclusión hace lustros, pero está visto que la polémica sigue abierta.

2. El crucifijo y la Biblia en los juramentos de cargos públicos. Igualmente, los símbolos de una religión concreta no tienen cabida a la hora de que un ciudadano jure un cargo público. El juramento debe realizarse ante un elemento básico compartido por todos: la Constitución.

3. Los funerales de Estado. Hasta ahora, por lo que sé, no se ha tenido que hacer ningún funeral de Estado en ritos distintos a los propios de la confesión católica. Me parece bien que así se hagan si esta es la voluntad de la familia, pero también habría que hacer funerales de Estado con otros ritos si el difunto practica otra religión o si no practica ninguna.

En otros casos, debe primar el respeto a la identidad cultural, que pertenece a nuestro patrimonio y nos ayuda a entender por qué somos cómo somos, tanto individual como colectivamente. En un afán de laicismo absoluto, algunos proponen eliminar todo rastro de cualquier cosa que huela a catolicismo de la vida y los espacios públicos. Esto es un error.
De nuevo a modo de ejemplo, creo que se deberían respetar:

1. Los nombres de calles que hacen referencia a personajes o elementos católicos.

2. Las fiestas católicas.

3. Actos católicos que se celebran en espacios públicos y que forman parte de nuestro acervo cultural (procesiones de Semana Santa, Ofrenda a la Virgen del Pilar, etc)

4. Las Navidades. Me parece absurdo que los niños aprendan villancicos asépticos y políticamente correctos, sin referencia a elementos religiosos. Igual de absurdo me parece que en vez de montar belenes en los colegios se hagan representaciones teatrales que no tengan nada que ver con la Navidad.

¿Cuál es el criterio para eliminar las referencias a la religión católica o para mantenerlas? El sentido común, o sea, el menos común de los sentidos. Hacer convivir la aconfesionalidad del Estado con el respeto a nuestras señas de identidad.

11 comentarios:

John C. dijo...

Si fuera la media luna,el Corán y el Islam no se montaría ese pitote.Aqui debemos ser más papistas que el Papa para ver en lo nuestro algo casi como una ofensa y en cambio ver en otras creencias religiosas un "rasgo cultural".

En fin,que mucho laicismo y aconfesionalidad,etc,etc,que no me parece mal pero con mesura.Una mesura que parece que no hay.Ahora bien,le pese a quien le pese,la cruz está muy ligada a la historia y a la tradición española.Y al que le pique,que se rasque...o que se vaya a otro país.

PD.-Ahora quedaría como Dios diciendo una barrabasada ultrareligiosa tipo:¡Viva Cristo Rey! o ¡"Muelte" al Islam!,pero no,no lo diré.XD
PD2.-Me acuerdo de un post similar en la temática pero con mi style garrulo en el que recalcaba que los crucifijos ni muerden,ni insultan ni agreden.Sigo pensando lo mismo,claro.

Amelie dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo, lo has explicado muy bien. No quito ni pongo ni una coma.

En mi colegio ya no había crucifijos y ya tengo unos años, y en el de mi hija tampoco, pero sí que montan un Belén, y en el Ateneo de música donde estudia piano también. Y el viernes se vestirá de pastora y cantará villancicos.

Besos.

Francotirador dijo...

Me emputece esa doble moral que existe en las autoridades educacionales, es que te pasan a llevar a "huevo", como si el resto estuviera pintado en la pared. En chile sucede exactamente lo mismo, no sólo en los colegios, sino tambien te encuentras un pesebre cuando pagas el telefono, en las grades tiendas, el el Civil, en los bancos, en fin... es una invasión. Disculpa, pero se merecen un buen zapatazo los que no respetan el espacio de los demás.

José dijo...

Hola John!
Es verdad que los crucifijos ni insultan, ni muerden, ni agreden, pero eso no quita que haya sitios en los que no procede que estén. Estoy de acuerdo contigo en lo de actuar con mesura, porque es el nuestro un país muy de ir de un extremo a otro. Tampoco es cuestión de pasar del nacional-catolicismo de Franco a borrar del mapa todo elemento católico, como quieren algunos.
Saludos!

José dijo...

Hola Amelie, y gracias.
Eso del colegio de tu hija está bien, por una parte no hay crucifijos en las aulas pero por otra parte tampoco se pierde el norte y se arremete contra la Navidad. Me parece lo correcto.
Besos!

José dijo...

Hola francotirador.
Bueno, en los casos que citas yo veo bien que se mantenga la tradición.
En España también se ponen motivos religiosos en las tiendas y en sus escaparates, pero son la mayoría de las veces espacios privados, no públicos.
Los pesebres, además, son motivos religiosos que recuerdan la Navidad, y la Navidad es una fiesta de origen religioso, pero que ha traspasado esos límites religiosos para ser un elemento de la cultura popular. Todos disfrutamos de las Navidades.
Un saludo!

Francotirador dijo...

Eso es verdad José, nadie se abstrae, hasta yo me emociono con un billancico...

Saludos

César dijo...

Este es un tema que me interesa sobremanera. El sentido común, desgraciadamente, no estan común, y muchos ritos o fiestas de origen religioso se han adaptado a la sociedad civil, quitándoles el transfondo religioso, para convertirlas en parafernalias, actos sin profundidad...teatros.

Una cosa que no entenderé es la cantidad de festivos religiosos que tenemos en España, y que la gente disfruta con alegría, aún, sin ser religiosos.

Te felicito por este post...Un abrazo José.

José dijo...

Gracias, César.
Bueno, lo de los festivos ya se sabe, que mientras haya fiesta nadie se pregunta a qué se debe.
Pero por lo menos se mantienen esos días, y así, quien quiera puede celebrarlos cumpliendo con la religión y quien no quiera hacer esto pues simplemente disfruta del día.
Y respecto a otras manifestaciones públicas religiosas (procesiones, por ejemplo), lo mismo, quien las vea desde el prisma religioso que las disfrute así, y quien no, que las disfrute como algo lúdico o cultural.
Lo fundamental en ambos casos es que la espiral laicista no nos lleve a eliminar ni los festivos religiosos ni las manifestaciones públicas religiosas.
Saludos!

Natacha dijo...

José, efectivamente, el sentido común es el que dicta perfectamente qué hacer...
Pero como sabes, no abunda y el término medio tampoco. Aquí todo a lo bestia.. así nos va...
Un beso, cielo.
Natacha.

José dijo...

Pues tienes razón Natacha, somos un país de extremos, o nos pasamos o no llegamos.
Aunque en otros países aún son más extremistas. He leído que en Francia se están planteando eliminar el domingo como día festivo, para que sea un día laborable más.
¡Esperemos que eso no se plantee aquí!
Besos!