miércoles, 30 de julio de 2008

EL CEREBRO EN GUERRA

O de cómo nos es tan complicado y a veces imposible seguir los dictados de nuestra propia razón, tomando nuestra vida unos derroteros que no deseamos, manteniéndonos en un conformismo negativo, evitando situaciones y personas, etc.
“Veo lo mejor y lo apruebo, pero sigo lo peor”, decía Ovidio. ¿Por qué?, es la pregunta que casi automáticamente salta a la palestra. ¿Por qué es tan difícil someter nuestro comportamiento a la razón? ¿Por qué es tan difícil ser libres para hacer lo que queremos y sabemos que nos conviene, en definitiva?
El motivo es la guerra entre la conciencia (o razón, o consciente) y las emociones (o inconsciente), que se baten en duelo en dependencias cerebrales.
Entre otros elementos, el cerebro cuenta con la amígdala, el hipocampo y el neocórtex.
El neocórtex es la parte más sofisticada, evolucionada y reciente del cerebro. El neocórtex nos proporciona nuestra esencia humana. En él se aloja la razón, pudiendo reflexionar acerca de los hechos, de lo que me conviene, de lo que está bien y está mal, etc. Llegaré a conclusiones, llegaré a “lo que es mejor” y lo “aprobaré”.
Sin embargo, aparentemente de manera incomprensible, en muchas ocasiones no sigo esos dictados de la razón.
Esto se debe a la acción de la amígdala y el hipocampo. Estas regiones son más antiguas y menos sofisticadas, más propias del reino animal irracional. Aquí se parapetan las emociones.
La amígdala conserva los recuerdos menos conscientes. Así, un trauma infantil quizás apenas se recuerde conscientemente, pero su recuerdo ha quedado grabado a fuego en la amígdala. Lo mismo ocurre en situaciones en que nos hemos visto amenazados, en peligro, etc.
En principio, la acción de la amígdala es muy positiva. Si voy por el monte y veo una serpiente que avanza hacia mí, no me quedaré recapacitando, sino que de modo automático la amígdala generará miedo y ansiedad y me llevará a huir de la serpiente. Si a un niño le ataca una persona concreta, el niño entrará en pánico involuntariamente cuando vuelva a ver a esa persona.
Las emociones son necesarias y útiles para el ser humano. De esta manera, automatizamos tareas y no tenemos que hacer todo pensando en ello, sobre todo porque pararse a pensar en algunos casos podría ser nuestra sentencia de muerte.
El problema aparece cuando esas emociones no son adaptativas a nuestro medio, cuando su aparición no se debe a peligro objetivo alguno. Si la amígdala conserva demasiados recuerdos negativos, esto nos condiciona, y puede presentarse un estímulo que en principio no debería afectarnos que hace “saltar” a la amígdala generando emociones de miedo, ansiedad, pánico... Estas emociones llaman a comportamientos no racionales de huida, evitación...
No sigo los dictados de la razón porque las emociones se me apoderan, porque me “invaden” (“le invadió el pánico”, se dice por ejemplo) sin que en principio parezca que pueda hacer algo para resistirme a la conducta que genera ese miedo, esa ansiedad, ese pánico...
El motivo por el que esto ocurre es la relación que existe en el cerebro entre la amígdala y el neocórtex. Mientras que el camino que lleva de la amígdala al neocórtex es una autopista de la información de alta velocidad, el camino que lleva del neocórtex a la amígdala es una conexión trapera de módem de 56 k. Es por esta descompensación que en muchas ocasiones las emociones de miedo, ansiedad, pánico, se apoderan de nosotros aunque seamos conscientes de su irracionalidad.

viernes, 25 de julio de 2008

EN BUSCA DEL TESORO

En un powerpoint que me ha mandado mi amiga María Luisa, se expone el evangelio del tesoro escondido en el campo, que es el que toca este domingo: el Reino de los Cielos se parece a un tesoro enterrado en el campo, el hombre (y la mujer, para ser políticamente correcto) que lo encuentra lo vuelve a enterrar, vende todo lo que tiene y compra el campo para quedarse con el tesoro.
Continúa el powerpoint diciendo: “¿Aún no has encontrado el tesoro? No ceses en el empeño de buscar”.

A lo largo de mi vida mi fe ha ido como en una montaña rusa, con subidas y bajadas del todo a la nada y viceversa. Siempre ha sido sin embargo una fe sin convicción, sin vida, algo chuchurría, diría yo. Será por eso por lo que tengo que reconocer que yo no he encontrado ningún tesoro a fecha de hoy, y ni siquiera me veo sobre la pista, ni con mapas, ni con brújulas ni con nada de nada para ayudarme en la búsqueda.
¡Cómo envidio a esas personas que tienen una fe que parece inquebrantable, que rezuma por cada poro de su piel! Esas personas que han encontrado el tesoro y se han comprado el campo. Yo no, yo estoy siempre con dudas.
Además, el powerpoint continúa con una frase creo recordar que de San Agustín: “al atardecer de la vida, te examinarán del amor”. Y cada vez que oigo esta frase recuerdo que aún no he empezado a estudiar. Vamos, que no tengo casi ni el temario. Y encima la frase suena cierta.
Aprovecho aquí para colar una especie de poema que tenía preparado ya desde hace tiempo pero al que no le encontraba sitio para publicarlo. Trata de las dudas de Unamuno, hombre atormentado por la existencia o no de Dios, que refleja en esta Oración del ateo:

LA ORACIÓN DEL ATEO. UNAMUNO
Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes
a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas,
con que mi alma endulzóme noches tristes.
¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande
para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.

martes, 15 de julio de 2008

DESACELERACIÓN EDUCATIVA

O como diría Solbes, desaceleración acelerada en educación. Aquí Zapatero tampoco daría fácilmente su brazo a torcer reconociendo que hay crisis. De hecho, tras los lamentables resultados del informe PISA hace unos meses, que dejaba muy mal parada a España, se atrevió a afirmar que la educación en España no iba mal. Pues si no iba mal, los datos que ahora salen a la luz (ver noticia) deben ser eso, una mera desaceleración en nuestro brillante progreso en el campo de la educación. Una herramienta que la oposición usará burdamente para crear “alarmismo social”.
Los resultados de un informe de la Comisión Europea sobre cómo evoluciona la educación en los 27 países miembros de la Unión Europea son demoledores para España. España es el país que menos avanza hacia la consecución de los 5 objetivos planteados en educación por la UE para 2010. El que menos. Llama la atención que en la cuadrilla de los cuatro catastróficos nos acompañan Francia, Países Bajos y Bélgica, países que tampoco deberían estar allí. Obviamente, la educación en España y estos tres países es mejor que por ejemplo en Malta o Letonia. Sin embargo, mientras éstos y otros progresan, nosotros retrocedemos.
Los mayores retrocesos se dan en las cifras de tres objetivos: competencia lectora, abandono escolar, y porcentaje de jóvenes que completa la enseñanza secundaria. Como buena noticia, mejoramos en dos objetivos: formación continua de los trabajadores y número de diplomados en matemáticas, ciencias y tecnología (este último objetivo es el único que ya ahora cumplimos).
Ahora que los políticos cacarean tanto acerca de grandes pactos de Estado, podían aprovechar y poner en su agenda también un pacto sobre educación. Más que nada para que la ley educativa en vigor (LOGSE con los socialistas, LOCE del PP y LOE del PSOE) no varíe cada vez que cambia el color del partido político que gobierna. Una ley consensuada sería un buen punto de arranque para tratar de mejorar la educación. ¿Serán capaces de ponerse de acuerdo (en educación o en cualquier otra cosa)? A mí me parece que después de la pasada legislatura de crispación en la que PSOE y PP no se ponían de acuerdo en nada, toca ahora una especie de política de concentración nacional en la que se lleguen a acuerdos en temas clave para el Estado, como la educación. El problema es que hay puntos de difícil acuerdo, como la asignatura de Educación para la Ciudadanía o qué hacer con la religión en la escuela. Pero con un poco de voluntad desde ambos partidos... ¡todo puede ser!

sábado, 12 de julio de 2008

DOS MANERAS DE VER EL MUNDO

La noticia saltó a la palestra hace unos pocos días en Italia. Eulana Englaro, de 37 años, sufrió en 1992 un accidente de automóvil que la dejó en coma. Ahora, después de diez años de lucha jurídica, su padre ha conseguido una sentencia de la Corte de Apelación de Milán para interrumpir la alimentación asistida a su hija.
Existe en España (no en Italia) la figura del testamento vital, que permite al paciente decidir previamente si no desea ser sostenido por medios artificiales tras un accidente. Por lo tanto, aunque yo no haya tenido noticia de ello, se supone que habrá personas que habrán quedado en coma en España y a las que por medio de su testamento vital se les habrá dado muerte. Lo raro es eso, no haber tenido noticias de ello.
Los argumentos del padre, que da por buenos la sentencia, son que el coma de su hija era irreversible, por una parte, y por otra, que la entonces joven de 21 años había manifestado que en caso de que le ocurriera algo semejante no quería vivir artificialmente.
Algunas asociaciones médicas se han mostrado en contra de esta resolución judicial. La división se ha manifestado también entre la clase política italiana. El Vaticano lo ha considerado un precedente gravísimo.
Argumentan estos detractores de la sentencia que no es seguro que el coma sea irreversible. Además, en Italia, lo que hubiera manifestado la joven antes del accidente no tiene repercusión legal, por no existir el testamento vital. Por último, señalan que la retirada de la alimentación y agua le puede producir un malestar muy elevado (aunque no es consciente, con lo cual es difícil definir ese malestar, la propia sentencia exige que se apliquen todas las medidas para paliarlo).
Para el Vaticano incluso un coma irreversible con seguridad del 100% sería irrelevante a la hora de tener la obligación moral de mantener a la paciente con vida.
Este caso produce bastante estupor, pues según lo veo yo, hay un dato muy relevante, y es que la paciente no sufre. Y se han dado casos de personas que han despertado del coma décadas después de entrar en él. A ver si ahora dicen que es irreversible y luego resulta que si se le hubiera dejado con vida hubiera despertado.
La gracia del suicidio asistido es precisamente ésa, evitar un dolor presente o futuro que es o va a ser inhumano, indigno e insoportable, pero si no hay tal dolor, tampoco le veo mucho sentido a ayudar a morir a alguien.
Si yo fuera el padre, me lo pensaría muy mucho antes de dar el paso definitivo, aunque esté ya avalado por la justicia italiana. Luego no hay marcha atrás.
Si soy coherente con mi creencia de la libertad individual a la hora de morir o vivir, tendría que respetar la opinión que la paciente manifestó antes del coma. El problema es que una cosa es la coherencia y otra el cuerpo que se te tiene que quedar después de autorizar que retiren la alimentación a tu propia hija... sin estar sufriendo.

domingo, 6 de julio de 2008

UN MUNDO FELIZ

Voy a comentar un estudio recogido en muyinteresante.es acerca de la felicidad en diferentes países del mundo. Teóricamente no creo mucho en las encuestas, pero en la práctica cada vez que me topo con una me la creo a pies juntillas.
El estudio en cuestión no se anduvo por las ramas a la hora de la metodología a emplear para tratar de descubrir cuán feliz es la gente a lo largo y ancho del globo. Preguntaban a los entrevistados: "Considerando todo en general, ¿diría que es usted feliz, bastante feliz, no muy feliz, o nada feliz en absoluto?". Desde luego, al pan, pan y al vino, vino. Lo digo porque otros estudios que investigan la felicidad en los distintos países emplean variables como renta per cápita, inversión en sanidad pública, clima, prestaciones sociales, etc. y de ahí deducen si la gente es feliz o no. Aquí han ido a la yugular, preguntándolo sin paños calientes. Creo que así los resultados son más fiables.
Una conclusión del estudio es que el mundo es cada vez más feliz. La encuesta se realiza desde 1981 en 98 países, y los porcentajes de felicidad han aumentado en muchos de estos países. Que la felicidad haya aumentado desde 1981 es un dato que nos permite preguntarnos: ¿la felicidad ha ido aumentando con el paso de los siglos, aunque haya sido con ciclos de bonanza y ciclos de declive? ¿o nos encontramos en una coyuntura que no tiene que ver con la tendencia general? ¿era la gente menos feliz en la Edad Media, por poner un ejemplo? El sufrimiento humano existirá mientras el hombre sea hombre, pero estaría bien que se pudiera corroborar que avanzamos realmente hacia un estado mejor de las cosas, es decir, que no vamos a la deriva. Y, para los que somos cristianos, esto concuerda con la promesa de Cristo de intervenir de nuevo en la Historia (parusía), implantando el Reino de los cielos, donde la felicidad en la tierra será por fin absoluta.
Otra conclusión es que España se sitúa en el puesto 44 de felicidad (yo creía que estaríamos entre los diez primeros). Estamos en un templado "ligeramente satisfechos". Este dato es para mí muy malo (de hecho países como la Venezuela de Chávez figuran en el número 25). No obstante, este dato malo para España es un espaldarazo para una amiga mía con la que tengo una disputa (que podría prolongarse hasta la eternidad, pues ninguno de los dos hace la más mínima mención de bajarse del burro). Según ella, la mayoría de la gente en España es infeliz. Según mi parecer, la gente es por lo general feliz. No sé, no sé, pero este dato parece ir en contra de mi opinión. Este otro dato tampoco favorece mi opinión: según otro estudio de una conocida marca de refrescos, el 52.7 % de los españoles se declara satisfecho o muy satisfecho, mientras que el restante 47.3 % se declara entre ligeramente menos satisfecho que la media y muy insatisfecho.
El director del primer trabajo asegura que, pese a que cree que hay una fuerte correlación entre la paz y la felicidad (para decir esto no hacía falta hacer el estudio), "el determinante más importante de la felicidad es la proporción en la que la gente tiene libertad de elección en cómo vivir su vida". Esta frase, a diferencia de la primera, sí que tiene miga. Puede dar lugar ella sola a una entrada entera: la sensación de tener poder sobre tu propia vida como cimiento de la felicidad.
Por otra parte, y basándose en decenas de estudios sobre la felicidad, la Universidad de Leicester (Inglaterra), ha realizado el “mapa mundial de la felicidad”, según el cual los daneses y los suizos son los más felices mientras que los zimbabuenses y los burundeses los que menos (véase el mapa de la felicidad mundial, a color más oscuro, país más feliz).
Por último, desearles que ¡sean felices y coman perdices!