domingo, 26 de octubre de 2008

UN INSTRUMENTO DE PAZ

A continuación reproduzco una preciosa oración de San Francisco de Asís. Merece la pena pararse un rato a meditar sobre lo que dice:


ORACIÓN DE SAN FRANCISCO DE ASÍS

Haz de mí, Señor, un instrumento de tu paz.
Que donde hay odio, ponga yo amor;
donde hay ofensa, ponga yo perdón;
donde hay discordia, ponga yo armonía;
donde hay error, ponga yo verdad;
donde hay duda, ponga yo fe;
donde hay desesperación, ponga yo esperanza;
donde hay oscuridad, ponga yo luz;
donde hay tristeza, ponga yo alegría.

Haz, Señor, que más busque yo dar que recibir consuelo;
ofrecer, que recibir comprensión;
amar, que ser amado:
porque sólo olvidándose de sí se encuentra uno a sí mismo,
sólo en la muerte nos despertamos a la vida.
Que así sea.

sábado, 18 de octubre de 2008

FILOSOFÍA ORIENTAL A DEBATE (V)

Y con ésta van ya cinco entradas con la filosofía oriental como centro del debate. Al quinto post le corresponde la quinta ley de las siete leyes espirituales para conseguir el éxito enunciadas por nuestro ya muy conocido Deepak Chopra.

QUINTA LEY: LEY DE INTENCIÓN Y DESEO

El enunciado principal de esta ley puede ser éste: la intención, siempre y cuando se respeten las 7 leyes espirituales que estamos viendo, consigue siempre lo que quiere.
La explicación del enunciado anterior es que todo está hecho de energía e información, y la energía e información que conforman mi persona las puedo cambiar conscientemente. Después de ese cambio interior, lograré también el cambio en lo que me rodea.
La atención excluirá cualquier obstáculo: la conciencia, centrada en el momento presente, elimina los problemas o los convierte en oportunidades.
Esta ley contiene una curiosa “prescripción”: confeccionar una lista con los deseos personales, llevarla siempre encima y leerla a menudo. Pueden intentarlo, a ver qué pasa.
Si los deseos (que por cierto, no se deben compartir con nadie, según esta ley) de esa lista se cumplen, ¡estupendo! ¡a celebrarlo y disfrutarlo! Si no se cumplen, hay que confiar en que es debido a alguna razón cósmica que en el fondo nos favorece. “Los caminos del Señor son inescrutables”, sería la anterior idea aplicada al mundo católico: no sabemos por qué caminos nos va a llevar Dios, pero hay que confiar en su sabiduría infinita.
Por último, nos aconseja Chopra renunciar al apego al desenlace de nuestros deseos.
Voy a diseccionar minuciosamente, cual cirujano, las ideas anteriores. Espero también sus siempre constructivas aportaciones.
En primer lugar, si la intención consigue siempre lo que quiere, a condición de que se cumplan todas las leyes, es obvio que no cumplimos éstas, pues nadie consigue siempre lo que quiere. Quizás sí que haya gente por el contrario que “nunca” consigue lo que quiere.
A continuación dice algo que ya sabíamos: que podemos cambiarnos a nosotros mismos conscientemente. Como vimos en la última entrada “La esperanza que surgió del Este”, este dato está corroborado científicamente (un buen tanto para el budismo).
Y continúa afirmando que la conciencia, centrada en el momento presente, encontrando la serenidad, es la encargada de dicho cambio. Aquí es donde puede estar el quid de la cuestión: ¿hay alguien capaz de fijar su atención EXCLUSIVAMENTE en el momento presente? Entonces será cuando los problemas permanezcan, cuando los deseos no sean cumplidos. ¿Por alguna razón cósmica que nos favorece? Más fácil sería explicarlo por esa carencia de conciencia aquietada en el presente, pero todo puede ser.
Por último, renunciar al apego al desenlace de nuestros deseos es coherente con todo lo anterior: si estoy centrado en el presente, no estoy dando vueltas a cómo van a evolucionar en el futuro mis deseos.
¿Qué podemos hacer para que nuestra conciencia se centre en el presente? Insisto en la línea ya marcada en la última entrada, buscar la quietud y confiar en la idea de que podemos cambiarnos conscientemente, eso sí, con empeño. Para encontrar ideas sobre cómo hacer esto, recomiendo leer “Nuestra capacidad de pensar”, un buen post de una bitácora ajena.
Además, y de acuerdo con este último post que acabo de citar, creo que se puede vivir el presente fluyendo, es decir, buscando y realizando actividades que nos absorban por completo y nos den a la vez satisfacción. Así, la atención queda focalizada en lo que estamos haciendo, y vivimos en el presente.

sábado, 4 de octubre de 2008

LA ESPERANZA QUE SURGIÓ DEL ESTE

“Cada momento elegimos y esculpimos cómo va a trabajar nuestra siempre cambiante mente, elegimos quién seremos en el momento siguiente”. Hemos oído frases de este tipo en infinidad de ocasiones. Sin embargo esta frase en concreto tiene algo que yo considero muy especial. ¿Fue esta frase pronunciada por algún gurú de los modernos movimientos espirituales? ¿Acaso por algún monje budista? En absoluto. Esta frase la pronunció Michael Merzenich, prestigioso neurocientífico de la Universidad de California, San Francisco.
Esto es tanto como reconocer desde el ámbito científico nada menos que somos libres para decidir qué tipo de persona deseamos ser: la afirmación científica del libre albedrío.
Veamos cómo se ha llegado a esta conclusión.
Hace un par de semanas encontré por pura casualidad, navegando por la red, un documento que me impactó al momento, cuya lectura me llenó de gozo, y que estaba deseoso de compartir con los lectores de este blog.
El documento íntegro, titulado “Querer es poder”, puede leerse aquí.
Para mi sorpresa, en dicho documento se refiere que los más renombrados neurocientíficos del mundo llevan lustros reuniéndose con el Dalai Lama, en una inédita colaboración entre la ciencia y la religión.
El Dalai Lama afirmó desde el primer encuentro, en 1990, que el poder de la mente humana era inmenso. Tanto que puede cambiar la “arquitectura” de nuestro cerebro físico (la mente es capaz de generar nuevas neuronas y modificar las conexiones entre neuronas), lo que a su vez nos haría capaces, por medio de nuestra mente dirigida por la voluntad, de cambiar nuestra manera de pensar, sentir y vivir, y de crear el mundo que nos rodea.
Esta afirmación fue negada tajantemente por los neurólogos y psicólogos de la época. Imposible, pensaban entonces, el cerebro físico, la arquitectura cerebral, es inamovible. No sólo eso, además, con el paso de los años las neuronas van muriendo.
Desde entonces, las investigaciones científicas han descubierto, contra pronóstico, la neuroplasticidad cerebral: efectivamente, el cerebro puede crear nuevas neuronas, y además puede generar nuevos circuitos neuronales.
Así, en la reunión que tuvieron los científicos con el Dalai Lama en 2004, aquéllos se vieron obligados a reconocer su error, y corroborar la insistente afirmación del líder tibetano: la mente es capaz de cambiar el cerebro físico.
¿Cómo podemos cambiar nuestro cerebro físico y cambiar así a voluntad nuestra vida?
Mediante entrenamiento de la mente, adquirimos las habilidades para modificar los circuitos del cerebro en la dirección que deseamos. “Si uno se empeña, puede construir y potenciar los circuitos de la felicidad”, afirma Ángela Boto, la autora del documento que hallé en Internet. Así, podemos potenciar la alegría, la compasión, la empatía, etc. Ello nos lleva a más felicidad.
Otro neurocientífico afirma: “La felicidad no es simplemente un estado, sino un producto de habilidades que se pueden mejorar con entrenamiento mental” (Richard Davidson, de la Universidad de Wisconsin-Madison)
¿Pero cómo podemos entrenar la mente para que haga esto? La meditación (el método budista por excelencia) se configura como el entrenamiento mental a seguir. Entendiendo meditación en sentido amplio, como sinónimo de búsqueda de quietud mental. Ejercitando la quietud, apartamos la mente del runrún permanente de pensamientos que tiene que soportar.
Según los experimentos, no es necesario ser un monje budista que haya practicado intensivamente la meditación durante largos años para disfrutar de los beneficios que la quietud comporta. Parece que basta con sencillas prácticas que lleven nuestra mente a la quietud, al sosiego.
El budismo se anota un tanto. Es fantástico saber que, como esta religión siempre ha afirmado, podemos borrar las heridas del pasado y esculpir el futuro que deseemos.
Yo no las tenía todas conmigo acerca de la existencia del libre albedrío, pero ahora la ciencia lo asegura: con el entrenamiento de ciertas habilidades, somos libres, somos los arquitectos de nuestro propio destino.

miércoles, 1 de octubre de 2008

MÁS RESPUESTAS

Después de pasar un rato divertido respondiendo en mi anterior entrada las preguntas que me propuso Gata Negra, john c, autor del milenario blog (milenario en entradas o posts, no en años, ¡enhorabuena por el reciente logro!) “Hablando de todo sin saber de casi nada”, me invita amablemente también a responder a más preguntas. Paso a hacerlo sin más dilación, y en este caso “a pelo”, sin recurrir a canciones que me inspiren.

Coger el libro mas cercano, ir a la pagina 18 y transcribir la línea 4.

"tidy up; (algo roto) to fix, repair;"
De un diccionario de inglés. Ya es casualidad, justo hace unos pocos días devolví bastantes libros que tenía cerca a la estantería. Esto es lo que ha quedado, aunque no lo empleo casi nunca. Demasiado prosaico, lo sé, pero he seguido las instrucciones al pie de la letra.


Cuenta lo último que viste en la tele.

El telediario de la Primera, el mediodía del lunes. Me parece que no he visto nada más desde entonces, y eso que ya han pasado más de dos días. ¡Con lo que a mí me gusta la tele!

Aparte del ruido del ordenador, ¿qué más se escucha en este momento?

Nada de nada. En todo caso, algún ruido lejanísimo proveniente de la calle o de los pisos de los vecinos.

¿Cuando te reíste por última vez?

Pues no estoy muy seguro, pero creo que esta misma tarde. Aunque si es reír con ganas de verdad, tengo que remontarme hasta el sábado por la noche.

¿Qué hay en las paredes donde te encuentras ahora mismo?

Un calendario, un termómetro, dos Cristos y una Virgen, un platito recuerdo de Florencia, la orla de COU (como john, jeje), la orla de Magisterio, un calcetín de Papá Noel, un póster de Aragón y otro de Casablanca (la peli, no la ciudad).

¿Cómo estas vestido en este momento?

En plan casero total, con ropa de calle pero con zapatillas de casa y bata verde con muchos años a sus espaldas.

Algo que los bloggers no sepan sobre ti.

Pues se me ocurre rápido: que a partir de ahora seguramente estaré mucho menos por aquí, porque empiezo a prepararme las oposiciones para maestro.

¿Cómo son tus manos?

Bonitas. A mí me gustan.


¿Qué ves desde tu ventana?

La fachada de enfrente y una calle de tamaño medio. Muchos coches aparcados.

¿Qué imagen podría definirte?

Ésta es más difícil, vamos a decir un libro, aunque tampoco soy de mucho leer.


Bueno, john, espero haber respondido satisfactoriamente a las preguntas. Tanto tú como los demás lectores ya me conocéis un poco más. Por cierto, que tengo una duda con esto de los memes. Lo digo porque yo creía que "meme" significaba una cosa totalmente diferente. No lo digo por si es una burrada. O estoy equivocado o es ésta una acepción distinta a la que yo pensaba.