sábado, 22 de noviembre de 2008

MEME

Yo no estoy muy de acuerdo con la denominación de estos cuestionarios como memes, pero como veo que todo el mundo los llama igual, me pliego a lo que dice la mayoría y los llamo de esta manera.
Bueno, para ir al grano, gata negra me ha propuesto hacer un meme. Este meme creo que ya lo hice, pero ahora pongo otras respuestas (bueno, alguna es muy posible que coincida, pero en fin). Este meme consiste en describir seis cosas o situaciones que me hagan feliz. Me viene bien esta entrada para romper con la sequía de dos semanas que llevaba sin publicar.

Ahí van pues esas seis cosas o situaciones que me hacen feliz:

1. Ver un buen programa en la televisión. Mi programa favorito ahora es "Cuéntame". Me encanta el argumento, lo buenos que son todos los actores… simplemente genial. Ver la televisión me relaja mucho.

2. Tener una buena conversación con los amigos en una cafetería. También me relaja y me sirve para abstraerme un poco del runrún personal. Me gusta mucho mostrar y recibir afecto de mis amigos, aunque por mi parte no me prodigue demasiado.

3. Navegar por la blogosfera. Ir por ahí viendo blogs, y especialmente, la satisfacción después de publicar una entrada.

4. Ver una buena película. Últimamente veo muchas pelis antiguas. Lo malo de estas películas es que son con mucho más lentas que las modernas, y por eso, aunque puedas ver verdaderas joyas, también puedes tener que soportar historias soporíferas. En la foto, una de las buenas que he visto recientemente, "El séptimo velo".

5. Las fiestas que tenemos en las casas del grupo de amigos (en la mía no puede ser porque siempre hay alguien; bueno, mi hermana, más concretamente). Ahí me río bien a gusto, vemos vídeos graciosos de youtube, cantamos karaoke, jugamos a la consola a un juego de preguntas y respuestas llamado Buzz… muy divertido.

6. Escuchar La Marsellesa. Cuando esto se funde con el apartado de "ver una buena película", como cuando en Casablanca cantan La Marsellesa acallando a los alemanes, no puedo evitar unas lágrimas de emoción.

sábado, 8 de noviembre de 2008

AÑO 2, ENTRADA 68

Tal día como hoy, hace un año, comenzaba la singladura de este blog.
El jueves 8 de noviembre de 2007 publiqué mi primera entrada: “La depresión da la cara”. “La depresión, que ha permanecido durante siglos escondida bajo la máscara del alma, se deja ver por fin con luz y taquígrafos”. Con estas palabras hacía mi aparición, aún no sé muy bien si estelar o estrellada (quizás en un término medio debiéramos dejarlo), en el complejo mundo de los blogs.
El balance temporal de esta experiencia bloguera, que con un año de vida de la bitácora ya tiene que ser bastante certero, es inmensamente positivo.
En primer lugar, agradezco a perreti que me involucrara en este mundo de la blogosfera. Si no hubiera sido por ti, nunca habría iniciado este camino que tantas alegrías y tan pocas penas me ha reportado, ninguna, de hecho. Lo veía imposible antes de empezar, “un blog, Dios mío, ¡qué complicado debe ser eso!”. Pero como el amigo perreti me decía que era fácil, pues me lancé a la aventura.
Estoy contento porque creo que he sabido mantener bastante bien la “línea editorial” de la bitácora. Ésta nunca ha perdido el espíritu con el que fue creada. Refleja claramente temporadas que he tenido, pues en ocasiones todas las entradas versaban sobre ciencia, en otras ocasiones sobre religión, o sobre educación...
Estoy contento porque he aprendido mucho, muchísimo. De los comentarios de mis queridos lectores y de la reflexión a la que obliga componer un texto coherente.
Estoy contento porque también he aprendido mucho leyendo y comentando otros blogs.
Sobre todo, lo que “Alma y psique” y todos los demás blogs que he leído me han ayudado a comprender es que soy una persona libre. Que pese a todos los condicionamientos que llevo encima al final gozo de libre albedrío.
Hago también una mención especial a la querida “family” (gata, john, majo y rafaela) que a pesar de algún que otro susto o baja consumada, ha permanecido bastante estable a lo largo de la mayor parte de este tiempo.
El calor humano que dan todos los blogueros, especialmente los “familiares” es un acicate para seguir escribiendo y leyendo.
Tampoco me olvido de la gente que me ha comentado ya de manera frecuente ya de manera puntual. Y en general de la gente que aun sin comentar me visita de vez en cuando.
No las tenía, ni de lejos, todas conmigo en que fuera a durar un año, pero así ha sido. ¿Celebraré un segundo aniversario? Eso, queridos amigos, como reza el título de la película, “sólo el cielo lo sabe”.

jueves, 6 de noviembre de 2008

CONDENADOS A SER LIBRES ( II )

Pues sigo donde lo dejé en la última entrada. Antes de nada, decir que el capítulo del programa de Redes puede verse íntegramente aquí (es el tercer vídeo de la página). Se titula “Libres y conscientes, pero infelices”.
Además, Pierre Magistretti, el invitado del programa, tiene un libro publicado sobre este tema específicamente: “A cada cual su cerebro. Plasticidad neuronal e inconsciente”.
Dejamos el tema afirmando que las decisiones son tomadas mediante procedimientos inconscientes. Esto arroja una sombra de duda sobre nuestra capacidad de ser libres pues el inconsciente tiene tendencia a reeditar nuestras experiencias, basándose en creencias fuertemente arraigadas en nuestro interior.
La conciencia quedaría reducida a ser aquello que nos permite darnos cuenta de lo que el inconsciente ya ha decidido hacer.
Es por causa del inconsciente que en ocasiones nos resulta tan difícil cambiar. Sin embargo, debemos estar tranquilos: “El hombre está condenado a ser libre”, dijo Jean Paul Sartre.
No estamos programados totalmente. Nuestras vidas pueden y deben ser un continuo des-aprendizaje y re-programación.
La esperanza radica en que nuestras experiencias son capaces de cambiar nuestra arquitectura cerebral, la conexión entre las neuronas. Dicho de otra manera, algunas huellas de la experiencia pueden reasociarse. Ello nos llevará a pensar y sentir de maneras diferentes. Éste es el concepto de plasticidad cerebral.
Estamos programados para no estar programados, si bien deberemos ser conscientes de esta facultad de la plasticidad cerebral para emplearla a nuestro favor y poder así llegar a ser libres.
Las experiencias cambian pues nuestra personalidad. Ésta es una idea que resuena ya desde los griegos clásicos, y que se mantiene y corrobora hoy en día.
¿Cuál es pues el modo de tomar el mando de nuestras vidas?
En principio, se supone que la panacea es la acción, procurarnos experiencias agradables. El problema, desde mi punto de vista, es que muchas veces no es tan fácil como parece pasar a la acción. Por ello tendremos que abordar el problema desde un punto de vista indirecto. Ésta es mi personal receta para tratar de abordar el cambio:

1. Ataque a las creencias erróneas del inconsciente:
1.1 Mantener un esfuerzo sostenido para observar lo que pensamos, lo que sentimos y cómo actuamos. Es decir, hacer consciente lo inconsciente. Una vez que se identifican creencias erróneas se sustituyen por otras más acordes con la realidad.
1.2 Fomentar optimismo. Reformular las ideas negativas sobre el futuro personal. Como dice Suzuki en su libro “Mente Zen. Mente de principiante” (gracias por la recomendación, Rafaela), uno puede estar en la cama antes de levantarse oyendo la lluvia y preocupado por si esa lluvia continuará cuando se levante y salga a la calle. Sin embargo, la actitud correcta es disfrutar con ese sonido y no agobiarse pensando en el futuro, que no se sabe cómo va a ser porque todo está en cambio constante.
2. Practicar habilidades mentales: yoga, tai-chi, respiración, relajación, etc. Está demostrado que estas practicas favorecen la plasticidad neuronal (para conocer más sobre estas técnicas se puede consultar este excelente blog).
3. Experiencias positivas. Procurarse, en la medida en que se pueda, experiencias positivas, partiendo de las más sencillas: salir al cine, disfrutar de una velada con los amigos, etc.
Resumiendo las dos últimas entradas, los genes brindan un esquema general sobre cómo será nuestra vida, el ambiente estructura nuestras conexiones neuronales. Finalmente, nuestro consciente puede dirigir de algún modo la reestructuración de dichas conexiones.

domingo, 2 de noviembre de 2008

CONDENADOS A SER LIBRES ( I )

He visto ya un par de veces el programa de Redes emitido el día 5 de octubre de este año. El título del capítulo de Redes fue “Libres y conscientes, pero infelices”, y tuvo como invitado a Pierre Magistretti, neurobiólogo.
Un hecho que se recalca a lo largo del programa es que, pese a que nosotros pensemos que nuestra parte consciente es la que tiene el control de nuestra vida, esto en muchas ocasiones no es correcto. Así, el que realmente maneja el cotarro es el inconsciente.
De hecho, según un experimento, cuando tomamos una decisión, antes de decidir conscientemente, el inconsciente ya ha decidido.
El experimento consistía en poner a un sujeto frente a una pantalla de ordenador, en la que una bola iba moviéndose y cambiando de color. El sujeto tenía que decidir cuándo mover un vaso que tenía sobre la mesa. Cuando tomara la decisión, tenía que observar en qué color y en qué posición se encontraba la bola de la pantalla.
Los científicos que hacían el experimento se dieron cuenta, por medio de sensores situados en el cerebro y lo que afirmaba el sujeto acerca de la posición y color de la bola cuando creía que tomaba la decisión, de que el momento en el que el sujeto creía tomar la decisión consciente y el momento en el que se lanzaba la orden de mover los músculos no coincidían. La orden tenía lugar antes de que el sujeto creyera que había tomado la decisión.
La conclusión del experimento que todos esperaríamos es que primero el sujeto decide a nivel consciente y luego el sistema nervioso ordena la activación de los músculos de la mano encargados de realizar el movimiento. Sin embargo, se llegaron a unas conclusiones imprevistas: antes de que la parte consciente haya decidido el movimiento, el inconsciente ha ordenado ya la activación de esos músculos de la mano.
Es decir, que pese a que nosotros creamos que tomamos nuestras decisiones racionalmente y examinando cuidadosamente los pros y las contras, realmente las decisiones se toman por procedimientos inconscientes.
Esto podría llegar a ser preocupante, pues si el inconsciente decide “por nosotros”, podemos pensar que estamos completamente determinados.
Sin embargo, como veremos sobre todo en la segunda parte, nada más lejos de la realidad.
En el programa también se hace una recreación muy esclarecedora en la que la parte consciente (representada por un hombre trajeado) y la parte inconsciente (el mismo hombre pero con ropa más informal) se ponen a discutir. Esto es más o menos lo que dicen:

-Consciente: ¡Siempre hago lo que tú quieres!
-Inconsciente: ¡Pues claro! ¡qué manía tienes de ponerte a pensar! Tú no pienses, eso déjamelo a mí que soy el que verdaderamente sabe hacerlo bien.
-Consciente: Sí, pero yo quiero cambiar para ser feliz, no hacer lo que tú quieras.
-Inconsciente: Pero si yo ya sé lo que nos conviene, ¿para qué cambiarlo? Además, en realidad yo estoy cambiando todo el rato. El cerebro tiene 100.000 millones de neuronas, y hay 1.000 millones de millones de conexiones neuronales (sinapsis). Estas sinapsis van cambiando, ¡conque imagínate todo lo que se puede hacer!
En la próxima entrada veremos cómo nos podemos zafar del determinismo al que parece abocarnos este control del inconsciente sobre nuestras vidas.