miércoles, 14 de enero de 2009

NO, LA VERDAD, NO, NO ME PUEDO QUEJAR

Habrá a quien el título le parezca un poco raro, pero supongo que la mayoría de los lectores identificarán en él el título de una canción. Por cierto, preciosa e interpretada por Rafael, gran artista.



Iba ayer por la tarde reflexionando sobre esto: no me puedo quejar, ni mucho menos de cómo me trata la gente.
Si una persona, antes de su entrada en este nuestro planeta, leyera a según qué filósofos y escritores que ha habido a lo largo de los siglos, entraría el pobre neófito a la vida atemorizado, acongojado, teniendo en mente una cosa: “El hombre es un lobo para el hombre”, “Me van a traicionar por todos lados, hasta mis propios hermanos de sangre”.
Recuerdo cómo mi propio padre, que en paz descanse, me repetía machacona y sarcásticamente, a la vez que totalmente en serio, esta frase: “No te fíes ni de tu propio padre”.
Lo cierto es que yo no soy muy leído que digamos, pero estoy seguro de que si hiciéramos un repaso por las principales plumas de la historia de la Humanidad, pocas encontraríamos que demuestren fe en el hombre, en nuestra humana raza, que apostaran por confiar en nuestro semejante en lugar de desconfiar sistemáticamente de él.
Y, aunque cuando encendemos el televisor y vemos los telediarios, parece que tengamos que dar la razón a todos estos pesimistas, yo personalmente, si observo el trato que me han dado mis allegados, familiares, amigos e incluso desconocidos, tengo que reconocer que el balance resultante es bastante positivo.
He tenido escasas decepciones con la gente, alguna sí, todo hay que decirlo. Pero en general, la gente me ha tratado no sólo no dándome decepciones, sino proporcionándome alegrías y un trato sobradamente mejor al que se pudiera esperar.
Hay veces que es harto difícil comprenderme (a veces, ni yo mismo me comprendo), y aun en esas ocasiones, los demás parecen comprenderme, o al menos, disimulan y no me hacen ver su incomprensión con crueldad.
Por eso, y pese a mi carácter pesimista (bueno, diremos mejor que aún no he aprendido a ser optimista), de cara al ser humano y su futuro soy muy optimista. Ya sé que en esto cada uno pensará en función de cómo le vaya a él, vamos, que cada uno cuenta la feria según le va en ella. A mí, como en este aspecto me va bien, pues pienso así, según me dice la experiencia.
Y desde aquí, me lean o no me lean, agradezco a todos los que, con su labor diaria, me demuestran que el hombre puede ser un semejante para el hombre.

18 comentarios:

Soñadora dijo...

Josemi, pues ahora que lo comentas y me pongo a pensar, creo que yo tampoco me puedo quejar, por lo menos no en lo personal.
Quizás nos podríamos quejar en términos generales del ser humano, que promueve guerras y desigualdades. Por mas que me rompo el coco no le encuentro explicación, y llego a la conclusión de que a veces el corazón del hombre es duro.
Por cierto, me alegra que hayas cambiado el ser pesimista por andar en camino de ser optimista!
Besitos,

Gata Negra dijo...

A veces yo también me paro a pensar sobre como me ha tratado la vida en general, y pienso que no, no me puedo quejar. Será porque lo que si hago, aunque soy pesimista como tu lo eras antes de intentar cambiar a optimista :D, siempre intento quedarme con lo bueno y lo malo se borra, se va. :)

De echo, no se que pasaría en mi infancia que a penas tengo recuerdos, hasta por lo menos los 13/15 años.

Un besito :)

Francotirador dijo...

jose, para atrás ni para tomar impulso, la vida tiene sus matices, es lógico que a uno lo amargan las guerras, las desigualdades, las traiciones, las deslealtades, en fin, somos seres humano, contranatura sería tener cuero de cerdo, ser indiferente al sufrimiento. Bueno tu post reflexivo, habla muy bien de ti.

Un abrazo

majo dijo...

nos fiamos mas de lo que parece a primera vista.
cuando vas a una cafeteria.. todavía de momento, primero te sirven el café, luego pagas, no te preguntan si llevas dinero simplemente se fian.
todavía quedan tiendas de esas de ... tranquilo pagamelo mañana, pocas, pero quedan.
alguien te avisa que llevas el bolso abierto, muchas mas veces de las que una mano intenta arrebatartelo... solo que damos mas publicidad a la mano, al susto.
yo tampoco me puedo quejar.
besos

John C. dijo...

Yo me he encontrado con gente de todo tipo.Ya nada me sorprende.Espero lo mejor y lo peor de las personas.No pretendo comprender lo que motiva o no motiva a las personas.Simplemente tiene que haber de todo.Para bien y para mal.

Y en cuanto a la vida,yo me considero un optimista moderado.Esto quiere decir que pretendo sacarle partido a cualquier situación aunque vengan mal dadas.
El pesimismo no me va y el optimismo sin más es demasiado irreal para mi.Asi que me quedo con esa especie de termino medio que subraya la palabra "moderado".

Ojoavizor dijo...

Pienso que para poder confiar en los demás, hay que primero, aprender a confiar en sí mismo.
La confianza en sí mismo, es producto de un proceso de autoconocimiento que pasaría por la aceptación de nuestras virtudes y defectos, así como seguir una línea de conducta de vida, que apunte a fortalecer las virtudes e intentar corregir los defectos. Si esto se logra, desaparecerá uno de los elementos que genera la desconfianza hacia los demás: EL TEMOR.
A mi entender, "confiar" es sinónimo de "conocer".

Muy buen post José, como siempre.

Ojoavizor

Amelie dijo...

Pues yo, tampoco me puedo quejar, la verdad. Siempre digo que hay más gente buena que mala, lo que pasa es que la mala suena más, salen en las noticias, en los periódicos, etc.

Yo sigo confiando en el ser humano.

Un beso.

Perreti dijo...

Yo me quejo porque soy protestón por naturaleza, es lo que me sale a la primera. Pero si respiro dos veces antes y pienso en lo importante, por supuesto que no me puedo quejar. A todos nos pasan cosas buenas y malas, nos cruzamos en esta vida con personas saludables y otras que no lo son tanto, nos pasan cosas justas e injustas (para bien y para mal, ¿o no se han encontrado nunca vil dinero?, bien para el que lo encuentra, mal para el que lo pierde)... y ante este ir y venir de vivencias, que a groso modo son similares para la mayoría de los humanos, unos con su perspectiva más optimista se sienten felices y otros no tanto. Hay que mirarse el ombligo, yo sí soy partidario de considerar el pasado pero orientándose a un futuro. De todo se aprende, hasta de lo malo, pues como reza el dicho, lo que no te mata te hace más fuerte. Yo debo ser mala hierba, y como a malas hierbas los quiero a todos, no por malos, sino por aquello de que nunca mueren.
Por cierto, cambiando de tema, me ha encantado Rafael en su interpretación.
Sean muy felices.

Bell George dijo...

Pues a mis cuarenta puedo decir que siempre doy más de lo que recibo o creo recibir, pero es algo que creo superaré en los próximos años, aunque no mucho, no sé cómo podría superar ese defecto de entregarme y apasionarme por ciertas cosas. Esto, porque en estos últimos años he tenido grandes, pero grandes decepciones eso, me ha traído grandes perjuicios pero también grandes enseñanzas. Y aunque el daño moral es irreparable, veo el lado positivo de todo y sigo siendo muy optimista. En estos tiempos que para mi han sido súperdificiles, he conocido a mis verdaderos amigos y hermanos y también he aprendido a hacer la cruz, aunque parezca duro, ésa es mi realidad,la única que me permitirá avanzar según mi convicción. No me agrada escribir de cosas personales pero en medio del cuasi anonimato, me permito esto porque leo mucho los comentarios de tus lectores y amigos blogueros y tal vez, hasta haya algún consejo para mi.
Un saludo, Bell George!!

José dijo...

Hola soñadora.
Eso es lo que digo yo: ¿Por qué si la gente que yo conozco es generalmente buena gente, los que no conozco son tan malos y hacen tantas calamidades? ¿Qué pasa, que hacen un casting para poner a los malos en lugares de poder?
Aunque ahora me acuerdo de una frase de Gracián, que después de alabar a uno de sus amigos, se excusaba diciendo: "No es bueno por ser mi amigo, es mi amigo porque es bueno". Quizás a los malos los haya desechado como amigos.
Besos!

José dijo...

Oye, Gata, me ha sorprendido lo de esa infancia que tienes en blanco. Mira que yo que soy desmemoriado aún me acuerdo un poco de mi infancia. La memoria sabe lo que nos conviene, y desecha lo que nos puede hacer daño.
¡Besos!

José dijo...

Hola francotirador.
Si mi post habla bien de mí, entonces ponlo en duda ;)

José dijo...

Hola Majo.
Lo que dices de que lo malo tiene más publicidad me recuerda a algo que hoy una vez que decía más o menos que en un bosque, muchos árboles creciendo no hacen ruido ni se notan, pero que cuando un solo árbol caía hacía un gran estruendo. Efectivamente, lo malo siempre será más notorio que lo bueno.
Besos!

José dijo...

Haces bien, john, en la moderación está la virtud.
Por cierto, que ya que lo dices, últimamente creo que tus post son más moderados que antes. Antes tenías algunos arranques que pa qué.
Un abrazo.

José dijo...

Gracias, Ojoavizor.
Me gusta lo que dices de tratar de fomentar la virtud y minimizar los defectos en uno mismo. Ardua tarea.
Por otra parte, te tengo que confesar que en ocasiones me cuesta confiar en mí mismo y sin embargo sí que me fío de los demás. Debe ser que soy demasiado confiado, quizás.
Por cierto, que escribiendo este post me acordaba de ti, puesto que tú sí que has conocido a esa gente que desde el poder hace maldades. En mi caso, esos especímenes quedan muy lejos.
Un fuerte abrazo.

José dijo...

Mantén esa confianza en el ser humano, Amelie.
Yo también pienso como tú. Había un dicho sobre esto: "Cada niño que viene a la tierra es un signo de que Dios no ha perdido la esperanza en el hombre".
Besos!

José dijo...

Hola perreti.
Es que Raphael es genial.
Muchas veces uno se queja de la gente hasta que la conoce más a fondo. En abstracto, se suele tener peor creencia de la gente que cuando la conoces en concreto, yo creo. Aunque a veces las personas también te pueden decepcionar al conocerlas, una cosa no quita la otra.
Con eso que dices de que todos tenemos más o menos las mismas vivencias, no estoy de acuerdo del todo. O estando de acuerdo, matizaría diciendo que aunque a todos nos pase más o menos lo mismo, los modos en que interpretamos los mismos acontecimientos varían diametralmente de una persona a otra. Más que lo que nos pasa, habría que ver cómo lo interpretamos, creo yo. Y eso puede ir más allá de ser más o menos optimista o pesimista.
Un fuerte abrazo.

José dijo...

Hola Bell.
Haces bien en contar lo que piensas sin tapujos. Te agradezco la sinceridad.
Entregarse y apasionarse por ciertas cosas no es un defecto. Lo malo es que te hayan decepcionado, pero eso no quita que dar más de lo que se recibe sea una cosa muy buena. ¿No dicen que al final cada uno siembra lo que cosecha? Pues eso.
¡Besos!