sábado, 10 de enero de 2009

PASIONES PRONTAS, RAZÓN TARDÍA

Lo que sigue a continuación es una adaptación de un extracto del libro “El Criticón”, de Baltasar Gracián. El libro es un conjunto de alegorías acerca de las dificultades que nos encontramos en el camino de la vida para llegar a convertirnos en auténticas personas. Este pasaje alegórico trata de la primera de las dificultades, que nos aborda cuando niños, sin tener aún uso de razón.


LAS DOS MUJERES

Andaban dos viandantes, de nombres Critilo y Andrenio, por los caminos de España, cuando en esto vieron un numerosísimo grupo de niños de diferentes naciones, como lo mostraban sus distintos trajes.
Estos niños, de todas las edades, pequeños y mayores, habían sido recogidos y eran acaudillados por una extraña mujer, alegre, de palabras blandas, toda ella caricias, halagos y cariños. Era extraordinario el agasajo con que a todos acariciaba aquella madre común.
La mujer llevaba consigo mil invenciones de juguetes con que entretenerlos, y una no menor provisión de regalos, y llorando alguno, acudía enseguida afectuosa haciéndole fiestas y caricias, concediéndole cuanto pedía a condición de que no llorase. Cuidaba especialmente a los que parecían hijos de gente principal.
Los propios padres, al verla pasar, le llevaban sus hijos, fiándose más de ella que de si mismos.
Andrenio, uno de los dos viandantes, tomó a uno de los niños más pequeños en brazos, diciendo:

-“¿Cómo puede ser que este niño casi insensible, torpe e inútil, ha de venir a ser un hombre entendido?”

Su compañero Critilo le respondió que ahí vería lo que cuesta ser persona, cosa que al hombre cuesta mucho porque es mucho.
Andrenio se sorprendía con el indecible afecto de esa mujer, deseando para si haber disfrutado esa felicidad él mismo.
A esto le responde Critilo:

-“No envidies lo que no conoces, ni la llames felicidad hasta que veas en qué para”.

Caminaban sin descanso, siempre cuesta abajo, para que ninguno se cansase ni lo pasase mal. Les daba de comer la mujer una sola vez, que era durante todo el día.
Al llegar a un negro valle entre montañas, mandó hacer alto la mujer. Mirando a uno y otro lado, hizo la señal usada, comenzando así a salir de las grutas hambrientas fieras: leones, tigres, serpientes… que en sangrienta carnicería mataban y devoraban a los niños. Les llevaban a sus cuevas para que fueran pasto de sus fieros cachorrillos.
Los propios niños incitaban ellos mismos a las fieras, provocándolas para que se les acercaran.
Quedó atónito Andrenio viendo tan terrible traición y crueldad:

-“¿Es posible que en esto hayan parado tus caricias, sacrílega mujer? ¿Para esto tanto cuidado y asistencia? Inocentes niños, que pronto fuisteis víctima de desdicha. Oh, mundo engañoso, ¿y esto se usa en ti?”

Andrenio, queriendo vengarse de la mujer, va a por ella, pero ésta ya ha huido, en busca de otros tantos niños para llevarlos vendidos al matadero. Lloraba Andrenio tan irreparable daño.
En medio de tal matanza, apareció en lo alto de las montañas otra mujer, cercada de luz, que descendía a librar a tantos niños como podía.
Era hermosa por extremo, y las fieras, viendo su llegada, huían a sus cuevas.
Comenzó esta otra mujer a coger a los pocos niños que habían quedado, sacando muchos de las cuevas y de las mismas fauces de los monstruos, viéndose que en los más principales habían hecho las fieras más matanza.
Saliendo de allí con todos los salvados, los llevó a lo más alto de las montañas, que es lo más seguro. Ella les concedía una luz con la que caían en la cuenta del peligro en que habían estado, y les repartía a cada uno una preciosísima piedra que arrojaba una muy clara luz. Encomendó a los niños a algunos sabios varones, para que los encaminaran siempre cuesta arriba por el mundo.
Ya en esto se oían más alaridos de otro grupo de niños en el valle, y la preciosa reina iba a socorrerlos.
Viendo todo esto, dijo Andrenio:

-“¡Qué dos mujeres tan contrarias! ¿Dime, Critilo, quién es la primera, para aborrecerla, y la segunda, para celebrarla?”.

Critilo le explica:

-“Aquélla nuestra primera tirana es nuestra propensión al mal. Se apodera de un niño y se adelanta a la razón, triunfa en la niñez. Tanto que los propios padres, con el amor que tienen a sus hijos, condescienden con ellos, y porque no llore el rapaz le conceden cuanto quiere, déjanle hacer su voluntad en todo y salirse con la suya siempre. Y así se cría glotón, vicioso, vengativo, colérico, terco, mentiroso, llorón, lleno de ignorancia, ayudando a la natural inclinación".
"Apodéranse con esto de un muchacho sus pasiones, cobran fuerza con la paternal connivencia, llevándole a ser presa de los vicios y esclavo de sus pasiones. De modo que cuando llega la razón, con las virtudes sus compañeras, ya los halla entregados a los vicios, y muchos de ellos sin remedio. Perecen muchos y quedan hechos oprobio de su vicio, y más los más ricos, en los cuales el criarse con más regalo es ocasión de más vicio. Los que se crían con necesidad son los que mejor libran, y ahogan estas serpientes de sus pasiones en la misma cuna”.

Preguntándole Andrenio a Critilo qué piedra era ésa que nos ha entregado a todos, éste le responde:

-“Esa piedra es el diamante que entre los golpes del padecer y entre los incendios del apetecer está más fuerte y brillante, es la que señala el norte de la virtud, el llamado dictamen de la razón, el más fiel amigo que tenemos”.

Espero que les haya gustado el cuentecillo.

12 comentarios:

John C. dijo...

Bonita y aleccionadora fábula,un tanto exagerada en mi opinión pero clarita como el agua

Una duda,¿quien era la segunda tipa?.A la primera está claro:un compendio de defectos que llevan a las criaturas por el mal camino-aunque eso de de ser devorados por alimañas es un símil bastante gordo-.

Me ha gustado el extracto,sí señor.

un saludo

José dijo...

Me gusta que te guste porque a mí también me gusta. ¡Qué trabalenguas!
La segunda mujer representa la razón, o el dictamen de la razón, que llega tarde, a los 6 años o por ahí.
Cuando lo leía, con mucho ojo por mi parte, pensé que se refería a la Virgen María. Ya ves tú qué entendederas tengo.
¡Saludos!

amor dijo...

y al final la única luz es el

amor

Bell George dijo...

Jose muy buen mensaje, aunque concuerdo con John C.
El mensaje es como para que cuelgue otro de mis avisos en mi blog. En mi casa, con mi madre cuando chicos había que ganarse las cosas con buenas notas.

Gata Negra dijo...

Es que exagerando es como mejor se entienden estas "cosas" de la vida. Es cierto que mimando de más a un niño se le malcría y mucho, pero que dificil es no hacerlo. De todas formas, conforme van creciendo los mimos normalemente van menguando y al final se endereza el asunto.

Muy buena la fabula Josemi, a mi también me ha gutado :)

José dijo...

Hola amor, bienvenido.
Tienes razón, al final la razón y la virtud tienen su culmen en el amor, en el salir de uno mismo.
Un saludo, y vuelve cuando quieras.

José dijo...

Hola Bell.
Además, esto está escrito en el siglo XVII. ¿Qué no escribiría viendo lo que pasa en el siglo XXI?
¡Besos!

José dijo...

Me alegro que te haya gustado, gata.
Efectivamente es bueno exagerar un poco para que el mensaje llegue más. Aunque yo tampoco lo veo tan exagerado.
¡Besos!

Soñadora dijo...

Josemi, es tan difícil a veces hallar el equilibrio necesario en la educación de nuestros hijos, a veces tendemos a irnos a los extremos, pero pienso que hay que dejarnos llevar por el amor en ello.
Gracias por la fábula que nos pone a pensar un poquito al respecto.
Besitos,

José dijo...

Hola Soñadora.
Es cierto, encontrar el término medio es muy difícil, pero con un mínimo de buen juicio y buen criterio, se sacan las cosas adelante.
¡Muchos besos!

Amelie dijo...

Me ha gustado mucho, sí señor. Dices que está escrito en el siglo XVII, pero qué poco han cambiado las cosas porque sirve perfectamente para ahora mismo, en la época en que vivimos. Educar a un niño es muy difícil, desde fuera se ve fácil pero desde dentro es otro cantar. Yo intento hacerlo lo mejor posible con mis niñas, pero seguro que me equivocaré muchas veces, más de las que quisiera. Tendemos a sobreprotegerlos, y vivimos en una sociedad consumista y aunque no queramos, a veces, nos dejamos llevar. Supongo que como te han comentado más arriba, no hay que irse a los extremos, en el término medio está la virtud.

Un saludo.

José dijo...

Hola Amelie.
Es un tema que está de rabiosa actualidad. Pero yo me pregunto, ¿qué diría Gracián si viera lo que pasa hoy, que sin duda tiene que ser mucho más gordo que en su tiempo? O quizás no, quizás como pasa en tantas cosas, todas las personas creemos que nuestro tiempo es el peor de todos y que cualquier tiempo pasado fue mejor.
¡Besitos!