martes, 19 de mayo de 2009

EL PUNTO NODAL DE LA FELICIDAD ( II )

Decía en la última entrada que el punto nodal de la felicidad es aquel nivel de felicidad al que tendemos, con cierta (no total, claro) independencia respecto a las circunstancias. Ese punto nodal depende de aspectos de nuestra personalidad, que supuestamente quedan establecidos al final de la etapa adolescente.
Aquí quiero tratar de esa supuesta estabilidad de los rasgos de personalidad que condicionan nuestra capacidad para la felicidad.
Los rasgos de personalidad, por definición, gozan de cierta estabilidad a lo largo de la vida adulta. Esos rasgos dependen de estos factores:
  1. Factores genéticos.
  2. Factores ambientales de nuestra primera infancia (de 0 a 6 años).
  3. Factores ambientales de la niñez y la adolescencia (de 6 años al final de la adolescencia).
El quid de la cuestión es saber si una persona, consciente y voluntariamente, es capaz de modificar estos rasgos de personalidad. Es decir, ¿podemos realizar cambios significativos en nuestra personalidad? ¿podemos hacer que estos cambios repercutan en nuestro nivel de felicidad?
Hay que tener en cuenta que detrás de cada rasgo de nuestra personalidad subyacen unas estructuras neuronales concretas, estructuras físicas que se han ido fortaleciendo a lo largo del tiempo.
Con todo, la respuesta a las dos preguntas anteriores es afirmativa: el ser humano puede alterar su cerebro (las estructuras físicas que hay en él), modificando así los rasgos propios de su personalidad, que a su vez varíen su punto nodal de la felicidad.
En Occidente se había pensado que esto era muy sencillo de hacer, que bastaba con apelar a la razón para provocar los cambios que queramos en nuestra forma de ser. Y esto es erróneo. Por la razón no podemos realizar muchos de los cambios que nos interesan para llevar una vida mejor. Un mero voluntarismo muchas veces no es suficiente.
La verificación de este hecho hará decir a Ovidio: “Veo lo mejor y lo apruebo, pero sigo lo peor”.
Hoy en día se sabe que podemos cambiar, pero que no es tan sencillo como parecía. No debemos apelar sólo a la razón. Debemos tratar estratos más profundos del cerebro humano. Así, sólo mediante la práctica de una constante disciplina mental conseguiremos nuestros objetivos.
Los científicos se han dedicado a estudiar especialmente la técnica mental de la meditación, llegando a la conclusión de que las personas que meditan con constancia generan en ellas mismos una anatomía cerebral específica, siendo las regiones cerebrales encargadas de la regulación emocional más grandes y activas que en las personas que no meditan.
Mediante la meditación encontramos un camino que "distrae la mente de la búsqueda obsesiva de soluciones al dolor y a la sensación de amenaza", evitando la "tempestad de pensamientos e imágenes que actúan añadiendo aún más estrés al tratar de buscar constantemente soluciones que no encontramos" (citas extraídas del libro "Técnicas de autocontrol emocional").
Como conclusión, decir que podemos cambiar, pero para ello no bastará con apelar a la razón y a la voluntad.

16 comentarios:

John C. dijo...

Sinceramente,espero que mi punto nodal de la felicidad no dependa de esos tres puntos que has subrayado,porque si es así lo llevo clarinete.

fermín dijo...

Bua¡
La felicidad es un tema demasiado complejo, creo que faltan un millón de factores a tener en cuenta.
Para los cristianos se alcanzaría con la llegada del reino de Dios a la tierra, que se conseguiría amando al prójimo y perdonándolo, esencialmente.
Para mi sería eliminando todas las obsesiones. Si no hay un deseo por conseguir un inalcanzable no estaré en un 2, estaré en un 5-7.
Si se liga se llega rápidamente a un 10.

Ya luego si alguien tiene, en su cerebro, fortalecidos ciertos circuitos neuronales en cuanto a conductas obsesivas, nunca estará tranquilo.

Otros factores serían problemas fisiológicos, inundaciones químicas del cerebro.

Y si nos toca la lotería puede que los deseos aumenten, las obsesiones y aparezcan nuevas dificultades para alcanzarlas, siendo más fácil un cambio en nuestra personalidad que en nuestra felicidad.

José dijo...

Jeje, hola John.
No, no, según parece, y afortunadamente, se puede mejorar.
Saludos.

José dijo...

Hola Fermín.
En cuanto a las obsesiones, la "gracia" de la meditación está en que se supone que las mitiga.
Enlazando con el tema de las obsesiones, a mí me gusta la idea oriental del no-yo, el olvidarse de uno mismo y fundirse en la totalidad. Eso sí debe ser la ausencia total de obsesiones y preocupaciones, el paraíso.

Soñadora dijo...

Josemi, algo me decía que si era posible cambiar este punto. Cómo te comenté en el post anterior, yo no he sido siempre así de positiva, pero intento cada día rodearme de cosas positivas, pensar así, y restarle importancia al resto de cosas, y poco a poco voy logrando resultados!
Besitos y que tengas un lindo fin de semana

Ojoavizor dijo...

Mi muy estimado José, yo agregaría un factor adicional: "el factor espiritual".

Estoy convencido (sin base científica alguna), que la percepción espiritual es un rasgo muy importante de la personalidad. En mi caso, muy particular, no podría concebir ninguna relación con los demás, sin una percepción de esa naturaleza.

La amistad natural que siento por tí, es un ejemplo de ello, mi amigo, y ello me hace muy feliz.

Un abrazo

Ojoavizor

Gata Negra dijo...

Yo si creo que con la práctica se puede aumentar la sensacion de felicidad, aunque creo que la felicidad es asumir y aceptar lo que se tiene y sentirse bien con ello. Lo dificil es la constancia con las prácticas y aceptar lo que hay :/

Feliz finde Josemi, y tod@s!!

José dijo...

Pues sí, soñadora, nuestro cerebro tiene una gran capacidad de transformación, y podemos llegar más lejos de lo que nos imaginamos.
Un beso.

José dijo...

Querido Ojoavizor,
por mi parte estoy ahora pasando una etapa de agnosticismo, en la cual, ante las dos alternativas que se me plantean (la de la existencia del alma y la de su inexistencia), no me veo capaz de elegir una u otra. Deseo que llegue el día en que me defina con claridad en este punto, ya sea en un sentido o en otro.
Un fuerte abrazo.

José dijo...

Gracias, Gata.
Aceptar lo que se tiene es muy importante. Es lo primero que hay que hacer para poder empezar a cambiar, aunque quizás a veces la no aceptación de lo que se es también sea el punto de inicio para cambiar.
Un beso!

La terapia de Rafaela dijo...

Mi querido amigo, hay algunos que llevan 30 años en terapia para cambiar algunos aspectos de la personalidad, por ej lo confiesa Alexander Lowen en su libro de Bioenergética...
bss

José dijo...

Hola Rafaela.
30 años... no está mal. Espero que algunas cosas en mi vida cambien más rápido, porque si no mal.
Besos!

Amelie dijo...

Yo creo que no podemos cambiar la personalidad, puedes intentar cambiar ciertos rasgos un tiempo, pero al final todo vuelve a ser igual que antes. Y desde luego si se puede cambiar yo nó sé cómo.

Besos.

Karmaleonika dijo...

ESTUDIO Y AMO LA PSICOLOGIA; PERO A VECES SIENTO QUE ESTOY AL OTRO EXTREMO DE ELLA. AMO SU PUNTO REALISTA; PERO A VECES ME HACE SENTIR TAN FRIA QUE PREFIERO AHOGARME EN POESIAS DE AMOR.

José dijo...

Hola Amelie.
Yo creo que no podemos dar la vuelta a nuestra personalidad como quien da la vuelta a un calcetín, pero sin embargo creo que sí que podemos introducir cambios que pueden llegar a ser significativos. Si no, la vida realmente no tendría mucha gracia, ¿no crees?
¡Besos!

José dijo...

Hola Karmaleonika, bienvenida.
A mí me pasa algo similar, que a veces acabo harto de la psicología, aunque en mi caso no me gusta la poesía en absoluto, conque no tengo el refugio de los poemas de amor.
Gracias por tu comentario, y un beso.