jueves, 6 de enero de 2011

ESTIMULACIÓN CEREBRAL PROFUNDA Y DEPRESIÓN

UN RELÁMPAGO DE ESPERANZA PARA LA DEPRESIÓN

Esta entrada trata la investigación que se está realizando en la aplicación de la electricidad al tratamiento de la depresión, de un modo más eficaz que el actual electroshock


LA INVESTIGACIÓN. EXPECTATIVAS.

La estimulación cerebral profunda (ECP) es una técnica novedosa para el tratamiento de múltiples enfermedades, entre ellas la depresión severa.

La técnica, que ya se aplica eficazmente en la enfermedad de Párkinson, está aún en fase experimental en el caso de la depresión, si bien “con perspectivas especialmente prometedoras” y con “éxito notable”, creciendo las pruebas a favor, según Kringelbach y Aziz.
Su indicación, según el doctor Volker Sturm, es para depresiones severas, de larga duración y que no han respondido a otros tratamientos.

Numerosos equipos de investigadores se multiplican por todo el mundo trabajando sobre la ECP. En España, el hospital Sant Pau de Barcelona realizó recientemente la intervención en 8 pacientes de depresión profunda, siendo los resultados exitosos.
Durante la experimentación se han dado transformaciones realmente espectaculares en pacientes deprimidos. “Una mujer deprimida sintió que su mundo literalmente resplandecía en cuanto se le activaba el electrodo”, relatan los doctores Kringelbach y Aziz. Otra mujer, con una angustia paralizante que le impedía salir de casa y llevar una vida normal, está hoy, tal cual, curada. Los pacientes, mayoritariamente, recobran una renovada energía vital.

FUNDAMENTOS DE LA ECP
En el cerebro existen multitud de circuitos neuronales, conjuntos de neuronas relacionadas entre sí por impulsos eléctricos y neurotransmisores. Algunos de estos circuitos neuronales están directamente relacionados con el estado de ánimo del individuo. En el paciente deprimido, dichos circuitos están sobreexcitados, es decir, la actividad eléctrica es superior a lo que sería normal y deseable.

LA TÉCNICA
La ECP consiste en la implantación en el cerebro de unos electrodos, que están conectados a una pequeña batería situada en la parte superior del tórax (como si fuera un marcapasos, pero para el cerebro).
La intervención quirúrgica se realiza horadando un pequeño agujero en el cráneo e insertando por él los electrodos, localizándolos en el cerebro con una precisión que debe ser milimétrica (tiene importancia fundamental que los electrodos afecten a las neuronas que deben afectar, y no a otras que no tengan nada que ver con la depresión).
Si bien aún no se conoce cuál es el punto más eficaz para insertarlos en el caso de la depresión, el núcleo accumbens (uno de los núcleos principales del sistema central de recompensa) parece uno de los candidatos con más posibilidades.

La batería envía una corriente eléctrica al electrodo que provoca que la sobreexcitación del área diana del cerebro desaparezca, volviendo a una actividad eléctrica normal. De esta forma, los síntomas de la depresión (angustia, sensación de vacío, anhedonia o incapacidad de disfrutar, abulia, etc.) desaparecen.

El paciente deberá llevar la batería y los electrodos, en tórax y cerebro respectivamente, de forma indefinida. El mismo paciente podrá variar la intensidad de la corriente por medio de un aparato al efecto, pudiendo llegar incluso a cesar totalmente la estimulación eléctrica artificial (en este caso, los síntomas vuelven inmediatamente).

EFECTOS SECUNDARIOS
El tratamiento afecta únicamente a las neuronas bajo el influjo de los electrodos, a diferencia de los medicamentos, que inundan el cerebro entero, lo que tiene efectos secundarios no deseados. Tiene también la ventaja de la reversibilidad, si algo va mal, se limita o elimina el impulso eléctrico.

En los pacientes en que se ha experimentado se han producido hemorragias cerebrales (entre el 1% y el 3% de los casos), especialmente en casos de personas mayores. Estas hemorragias pueden provocar un accidente cardiovascular, con parálisis de miembros incluida.
Otros efectos secundarios son infecciones que han resultado siempre curables.

NOTA 1: Morten L. Kringelbach es investigador en la Universidad de Oxford. Tipu Z. Aziz. es investigador pionero de la estimulación cerebral profunda Volker Sturm es catedrático en la Clínica Universitaria Neuroquirúrgica de Heidelberg.

NOTA 2:
Información extraída, principalmente de:

Este vídeo del programa Redes de RTVE
Revista “Mente y cerebro”, número 42/2010

5 comentarios:

Anónimo dijo...
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Soñadora dijo...

Habría que ver como siguen las investigaciones para poder opinar, pero da algo de esperanza para quienes pasan por un momento de depresión.
Besos,

Sonia dijo...

Me parece muy interesante esta entrada tuya de hoy. Es un rayito de esperanza para muchísima gente.

Por desgracia llega tarde para mi primo Ale que se quitó la vida el pasado mes de diciembre con tan sólo 36 años.

Pero tengo un primo que es bipolar y no sé si en su caso funcionaría.

Un saludo.

José Miguel dijo...

Hola Sonia. Gracias por tu visita. Desconozco si para el caso del trastorno bipolar podrá en el futuro estar indicado este tratamiento.
Un saludo.

José Miguel dijo...

hola Soñadora.
Sí, todavía es pronto para poder dar una opinión acerca de la eficacia del tratamiento en el futuro.
Un beso.