viernes, 9 de septiembre de 2011

POLÉMICA MUERTE EN ANDALUCÍA


Sirvan estas líneas para comentar brevemente una noticia relacionada con la eutanasia que ha tenido lugar en España recientemente.

La Junta de Andalucía (a través de la delegación de la Consejería de Salud en Huelva) ha obligado a un hospital de la comunidad autónoma a retirar la sonda nasogástrica que mantenía con vida a la paciente Ramona Estévez, de 91 años de edad.

El 26 de julio de este año, Ramona sufrió un infarto cerebral, que la dejó en un estado de inconsciencia irreversible. "En el hospital Juan Ramón Jiménez nos dijeron que tenía todo el cerebro afectado, que no sentía nada, y que en este estado no la iban a sondar para no martirizarla", relata José Ramón Páez, hijo de la paciente.
El hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva derivó a la mujer al concertado Blanca Paloma, donde el 4 de agosto y pese a la opinión en contra de los facultativos del primer hospital, fue sondada.
José Ramón Páez interpuso entonces una demanda ante la delegación de la Consejería de Salud en Huelva, que obligó al hospital a retirar la sonda a la paciente el 23 de agosto.
El día 6 de septiembre Ramona Estévez fallece en el hospital.

La ley autonómica de muerte digna de Andalucía (2010) estipula que "toda persona tiene derecho a rechazar la intervención propuesta por los profesionales sanitarios, tras un proceso de información y decisión, aunque ello pueda poner en peligro su vida".

Es por ello que desde aquí expreso mi felicitación a la Junta de Andalucía por haber antepuesto la voluntad del paciente a actitudes médicas que pueden ser consideradas como paternalistas ("Un médico nos dijo que no alimentarla estaba castigado por el Código Penal, lo que es mentira", afirma el hijo de la paciente). 

Sin perjuicio de lo anterior, pongo dos peros (señalados también en algunos medios de comunicación):
  1. El primero se refiere a la voluntad inequívoca de la paciente de no querer vivir así. La palabra del hijo ("Ella no quería vivir amarrada a unos tubos", afirma José Ramón Páez) no es suficiente, y por lo tanto, si como se lee en la noticia "Hasta las dos mujeres que la cuidaban se ofrecieron a testificarlo", se debería haber llamado a estas dos  mujeres para que así lo atestiguaran de hecho.
  2. El segundo pero se refiere al hecho del posible sufrimiento que padeciera Ramona al serle retirada la alimentación y la hidratación que le brindaba la sonda.
Me considero un firme defensor de la legalización de la eutanasia en España, y espero que con decisiones como ésta de la Junta de Andalucía se avance en esa dirección. Eso sí, se ha de garantizar celosamente que ni a una sola persona se le aplique la eutanasia en contra de su voluntad.

(Véase también aquí el caso de la italiana Eluana Englaro).

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