lunes, 3 de septiembre de 2012

ATRÉVETE. CAMBIA.


Un gran vídeo de una campaña publicitaria:


martes, 5 de junio de 2012

AUTORRETRATO


Iliá Ilich no hacía más que pensar y pensar, se sentía inquieto, muy inquieto (…) Y de esta forma tan pronto se tranquilizaba como se inquietaba (…) Además no he hecho nada, susurró (…) ¿Cómo ha sido posible? ¿Otros lo habrían hecho todo? (…) Tuvo que reconocer que a otros les habría dado tiempo (…) También yo hubiera podido hacer todo eso, pensó, también yo sé escribir, creo; en otro tiempo no sólo escribía cartas, sino cosas más complejas ¿Qué se ha hecho de todo eso? ¡Y vaya un problema la mudanza! Basta con desearlo. Otros ni siquiera se ponen la bata. Otros casi no duermen…  A otros les divierte vivir, van a todas partes, lo ven todo, les interesa… Pero yo, yo… no soy como otros, dijo con tristeza y quedó profundamente pensativo. Incluso sacó la cabeza de debajo de la manta (…)

Sintió tristeza y dolor (…) por su indolencia, que era la causa de todo; le roía la envidia al pensar que otros llevaban una vida plena y que él, como pesada piedra, yacía tirado en el estrecho y mísero sendero de su existencia. Despertaba en su tímido espíritu la amarga conciencia de que muchas facetas de su naturaleza seguían dormidas aún (…)

Sin embargo, tenía la dolorosa sensación de que estaba encerrado en él, como en una tumba, un principio noble (…) que yacía como el oro, en las entrañas de la tierra, esperando, hacía tiempo, convertirse en moneda al uso.

Ese tesoro estaba pesadamente cubierto por desechos y basuras (…) Algo le había impedido lanzarse a la vida y volar por ella, desplegadas las velas de la inteligencia y la voluntad (…)

Hacía tiempo que su pensamiento y su voluntad se encontraban paralizadas y se diría que sin remedio (…)

Ni aun así era capaz de enfrentarse a los hechos; no era él quien pasaba de unos a otros, sino eran ellos los que lo llevaban como de ola en ola; por sí solo no tenía fuerzas para oponer a unos una voluntad firme o bien dejarse llevar por la razón frente a otros (…)

Suspiraba, se maldecía, daba vueltas y más vueltas en la cama, buscando un culpable, pero no daba con él (…) ¿Por qué seré yo así? (…) También a mí me gustaría… (…) Parece que mi destino es ser así… ¿Qué le puedo hacer?... ¿por qué soy así? (…) Sí, ¿por qué?... por qué… eso… (…)
El sueño detuvo el indolente y lento fluir de sus pensamientos (…)

TEXTO EXTRAÍDO DEL LIBRO "OBLOMOV", DE IVÁN A. GONCHAROV.